marzo 5, 2021

Bolivia y la crisis en Argentina


Editorial Cambio-.


Desde la implementación del Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo, en 2006, que fomenta la demanda interna y la inversión pública, el Estado boliviano experimentó una profunda transformación que hoy le permite mostrar con orgullo al mundo una estabilidad en lo financiero, social y político, además de proyectarse como una futura potencia en materia de industrialización de los hidrocarburos con nuevas plantas de petroquímica, producción de baterías de litio, centro distribuidor de energía y exportador de alimentos.

Los logros alcanzados por el país en los últimos 13 años quedan reflejados o resumidos en un hecho fundamental: el liderazgo en el crecimiento económico en Sudamérica por seis años, cinco de manera consecutiva (2009 con 3,4%, 2014 con 5,5%, 2015 con 4,9%, 2016 con 4,3%, 2017 con 4,2% y 2018 con 4,2%).

Estos indicadores sitúan a Bolivia como la economía que mejor afronta en Sudamérica los efectos de la crisis internacional, eventualidad que en los últimos meses profundizó la crisis en Argentina y que quedó visibilizada el domingo 11 en las elecciones primarias presidenciales, cuando los candidatos Alberto Fernández y Cristina Fernández, del Frente de Todos, se impusieron con el 47% de votos a Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto, del partido Juntos por el Cambio. Estos resultados expresan el rechazo del pueblo argentino al actual modelo económico neoliberal, que en los últimos años no pudo resolver las dificultades que atraviesa el país vecino.

Mientras el Estado Plurinacional de Bolivia continúa en la senda del desarrollo y este año apunta nuevamente a convertirse por séptima vez en la economía de mayor crecimiento con un índice del 4%, según la reciente proyección de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal); Argentina —considerado uno de los países más grandes de la región junto a Brasil— registrará una desaceleración (-1,8%).

El informe de la Cepal también menciona que Bolivia se encuentra entre los dos países con la menor tasa de inflación a 12 meses, cuyo índice alcanza a 1,7% a mayo, después de Ecuador, que tiene 0,4%, mientras que Argentina figura entre los más inflacionarios con 56,8%, junto con Venezuela, que atraviesa una hiperinflación severa.

En 2018, Bolivia concluyó ese año con una inflación acumulada de 1,5%, en tanto que Argentina registró 47,6%, señalan los datos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. Asimismo, el desempleo se convirtió en uno de los problemas que golpea con fuerza a los argentinos, tomando en cuenta que el índice de desocupados va en aumento y en el primer trimestre de 2019 llegó a 10,1%, la cifra más alta en 13 años, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de Argentina. Mientras que en el caso boliviano —indican los datos del Gobierno— se mantiene en 4,2% y la meta es reducir a 3,2% hasta diciembre con la creación de 50 mil nuevas fuentes de trabajo con el Plan Generación de Empleo.

Para contrarrestar de algún modo la profunda crisis, el gobierno de Macri accedió en 2018 a un histórico préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) por la exorbitante suma de $us 57.000 millones y con ello sanear las dificultades económicas, sociales y políticas. En palabras del ministro de Economía, Luis Arce Catacora, Argentina se ve inmersa en “un desastre económico” porque solo su deuda estaría superando el 90% de su Producto Interno Bruto (PIB), cuando en Bolivia este apenas alcanza al 24% y es motivo de cuestionamientos por parte de analistas y opositores políticos.

En ese marco, Arce Catacora advirtió a la población boliviana que lo que ocurre en Argentina es “un mensaje muy fuerte” que debe ser tomado en cuenta, porque el programa de gobierno de muchos partidos políticos de derecha que participarán en las elecciones presidenciales del 20 de octubre plantean el retorno al modelo económico neoliberal.

Los indicadores muestran al Estado boliviano como la economía que mejor afronta en Sudamérica los efectos de la crisis internacional.

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