abril 16, 2021

Incendio en las redes


Por Oscar Silva -.


Los incendios que aún se mantienen en la zona oriental del país han generado un escenario muy particular, especialmente por la coyuntura preelectoral que vive el país, mostrando, por un lado, un estado fortalecido económicamente, que cuenta con la plena capacidad de enfrentar estos desastres naturales con sus propios recursos.

Revisando algunos antecedentes sobre este tipo de situaciones y sin pretender en absoluto minimizar lo acaecido en estas últimas semanas, no es la primera vez que se presentan este tipo de problemas en una zona cuyas particularidades marcan una lógica diferente a la que podemos ver desde la distancia y, mucho más, para quienes nunca estuvieron por allá siquiera de visita.

La campaña electoral rumbo a las elecciones del 20 de octubre hasta principios del mes de agosto repetía un escenario con una clara ventaja del binomio Morales-García Linera y una oposición cada vez más diezmada; cuando menos eso reflejaban todas las encuestas divulgadas desde diferentes sectores. Esta oposición débil fue incapaz de articular una propuesta alternativa y sólo alcanzó a propalar mensajes vacíos, sin contenido, sin posibilidad alguna de convencer a nadie.

Por ello, el incendio de la Chiquitanía les llegó como anillo al dedo. Se pusieron de inmediato su ropaje ambientalista, con sus bolsas de plástico y su comida chatarra a lado, y empezaron a atacar desde todos los frentes posibles, en base a mentiras, solo mentiras, al presidente Evo y al gobierno, tratando de generar un sentimiento de repudio por la supuesta ineficiencia en la atención de esos incendios.

Se obró con mala fe. No sólo se mintió en la dimensión y en las causas de los hechos, sino que, para conseguir mayor repudio externo al gobierno boliviano, se utilizó el termino amazonia para tratar de darle mayor impacto, cuando la zona chiquitana nada tiene que ver con la región amazónica. Así, en base a mentiras y a medias verdades, desataron un verdadero incendio en las redes sociales.

Estas se llenaron de memes, fake news, videos y fotografías, casi todas falsas, en una inédita campaña electoral opositora, con la única finalidad de afectar el respaldo ciudadano a la gestión de gobierno y a la candidatura del presidente Evo Morales. Allí destilaron todos sus odios, sus traumas, sus rencores, su racismo, sin límite de ninguna naturaleza.

¿Cuál ha sido el efecto real de este manejo indecente, salvaje, sin ética alguna, de parte de los opositores entrenados y pagados para esta labor? no podremos medirlo sino hasta el día de la gran encuesta nacional electoral, que será el 20 de octubre. Sin embargo, soy un convencido de la sabiduría del pueblo boliviano y tengo la certeza que este incendio mediático no pasara de ser un show de campaña.

La oposición se ha dado un festín en las redes. Ha pedido juicios de responsabilidades e incluso la renuncia de autoridades y del propio presidente y ha olvidado que fue en gobiernos como el de Banzer que se aprobaron normas que autorizaban el chaqueo y el desmonte o que en el gobierno de Mesa se quemaron más de dos millones de hectáreas, mucho más de lo que alcanzó el fuego esta vez. No fue casual su falta de memoria, fue una malintencionada maniobra electoral.

Las redes no son determinantes en nuestro país aún, en cuanto a generar una opinión política predominante, pero hay que aprender de esta experiencia. Se deben establecer espacios de comunicación directa con el ciudadano fuera de las redes; pero, asimismo, se debe empezar a educar, a concientizar, especialmente a niños y jóvenes, sobre el peligro que estas redes pueden representar para los pueblos y para la verdadera democracia.

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