agosto 18, 2026

La selección boliviana en manos de dos Césares


Por Esteban Ticona Alejo * -.


“El que me cae bien ya es mi amigo”, es la receta que aplicó César Salinas, otrora presidente del club The Strongest y hoy presidente de la Federación Boliviana de Futbol (FBF) para nombrar a Cesar Farías, exentrenador del equipo atigrado, como director técnico de la selección boliviana de fútbol.

A pesar del frondoso currículo vitae de la enorme torpeza y brutalidad con la que actúa Cesar Farías, el otro Cesar sigue creyendo en él. ¿Por qué este encubrimiento sin límites? ¿Qué hay de por medio entre Salinas y Farías? Una posible explicación es que ambos son empresarios, Cesar es del transporte pesado y el otro capitalista deportivo porque dicen que es dueño del equipo de futbol Zulia de Venezuela. Entonces ¿es un pacto de empresarios? ¿en que se favorecerán?

El técnico de la selección boliviana, César Farías, estuvo inmerso en varias peleas campales y discusiones a lo largo de su carrera profesional. Por ejemplo, en la selección de Venezuela, en el Tijuana de México y también en el fútbol boliviano. El 11 de julio del 2011, Farías se involucró en una discusión cuando dirigía al seleccionado de su país, incitando a mayor violencia. Ese mismo año, en la Copa América, cuando se aprestaba a ingresar a los vestuarios discutió con Neymar, quien era parte de la selección brasileña. El futbolista le respondió y sus compañeros lo frenaron para que no se arme una pelea mayor. En México, el 11 de abril del 2014, Farías protagonizó una pelea campal frente a jugadores del Cruz Azul. El 16 de agosto del mismo año tuvo otra discusión con el entrenador Sergio Bueno, del Chiapas y Farías fue suspendido por tres partidos.

Cuando Farías era el técnico interino de la selección boliviana, Adolfo Fernández, un hincha de Bolívar, lo denunció en la jurisdicción de Warnes por una agresión física sucedida el 29 de septiembre de 2016, a la cual no quiso referirse el venezolano, afirmando que —“no hablo sobre supuestos”—. El hecho se dio, cuando la delegación de The Strongest llegó al aeropuerto de Viru Viru. Cuando César Farías arribaba con la selección, tras dos amistosos disputados ante Birmania (0-3) e Irán (2-1), los periodistas le preguntaron nuevamente si ¿hubo agresión? —“Usted me habla de supuestos. ¿Tengo que responder a un supuesto?”— fue la respuesta inmediata. Otra vez los periodistas insistieron: ¿esta denuncia sería falsa? El señor Farías se mantuvo firme en su respuesta —“No hablo de supuestos”—.

Pero hace pocos días el venezolano César Farías pidió disculpas por los incidentes que en el pasado le costaron su cargo como seleccionador nacional interino y que —no eran supuestos—, diciendo —“En algunas ocasiones defendiendo equipos a los que he pertenecido y a las personas con las que he trabajado se me ha pasado la mano y he actuado de forma inadecuada, cosa que lamento profundamente y me disculpo con el pueblo boliviano”—.

Si el señor Farías hubiese asumido su gran error en su momento, posiblemente los aficionados hubieran tenido algo de consideración. Pero ahora ¿Quién le creerá de esa actuación cínica de no reconocer sus errores en su momento? ¿acaso la selección nacional es un lugar para rehabilitar a los brutos y torpes internalizados? La selección boliviana no puede ser un lugar de rehabilitación de un seudodirector técnico que lo único que ha demostrado es ser buen “piñador de la calle”. Ojalá que nuestra selección no sea el hazme reír mundial porque tiene a la cabeza a un señor que lo único que ha demostrado es ser maleducado y buen boxeador callejero. Perder 5 a 0 frente a Argentina en la sub 23 y la reciente goleada de 3 a 0 ante Ecuador son muestras de ese reinicio nefasto.


* Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.

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