noviembre 7, 2026

Sutilezas en acusaciones de EE.UU. y Arabia Saudita contra Irán

Beirut-. Estados Unidos acusó a Irán de los bombardeos contra instalaciones petrolíferas de Arabia Saudita, pero el reino dijo solo que los proyectiles eran de origen iraní, un reflejo de diferencias entre los dos aliados.

El secretario estadounidense de Estado, Mike Pompeo, se halla en Arabia Saudita y su oficina describe esa visita como de coordinación para combatir una agresión similar.

En cualquier caso, se trata de buscar una respuesta apropiada, pero no arrastrar a Washington a una guerra con un escenario posterior que cambiaría la estructura actual de la región, estiman los analistas.

Una lectura cuidadosa de las respuestas sauditas y estadounidenses sugiere diferencias sutiles entre los dos, pues enmascaran problemas fundamentales surgidos con los ataques.

Pompeo y el presidente Donald Trump señalan a Irán responsable directo, mientras que Arabia Saudita evitó culpar a la República islámica, con el argumento de en los hallazgos preliminares solo muestran el uso de armas iraníes.

El profesor asistente de la Universidad de Chicago, Austin Carson, sugiere sobre el interés del reino en aceptar, al menos parcialmente, la insistencia iraní de que no estuvo detrás de los bombardeos.

‘Permitir que el papel de Irán permanezca ambiguo podría reducir la necesidad de los líderes sauditas de una respuesta contundente’, suscribió Carson.

Según informes, aún no están convencidos de los reportes de Inteligencia de Estados Unidos que intenta vincular el origen de los ataques desde el territorio de Irán, precisó el politólogo norteamericano.

La reticencia inicial saudita de culpar a Irán se relaciona con un presunto abandono de Washington en usar fuerza militar caso de defender sus intereses en Medio Oriente.

Una evidente ruptura con ese principio, se deriva de los pronunciamientos de Trump al señalar que los ataques golpearon a Arabia Saudita, no a Estados Unidos y que la respuesta correspondía a ellos.

‘Tenemos que sentarnos con los sauditas y resolver este problema. Fue un ataque contra ellos y no contra nosotros, aunque siempre los ayudaríamos’, dijo el magnate republicano sin identificar qué tipo de apoyo proporcionaría.

El presidente también cuestionó la naturaleza de la relación de defensa entre Estados Unidos y Arabia Saudita al declarar que ‘si decidimos hacer algo, estarán muy involucrados, y eso incluye un pago.

Al respecto, la cancillería saudita aclaró que el reino es capaz de defender su tierra y pueblo, tras ponerse en duda la capacidad de cobertura ofrecida por el Pentágono con los sistemas antiaéreos que el sábado último fallaron en evitar el bombardeo contra Aramco.

Solo una evidencia indiscutible de que los drones y proyectiles salieron de territorio iraní señalaría con el dedo a la República Islámica.

Aunque los observadores anticipan que las acciones militares contra Teherán pueden dilatar, incluso si se presentan pruebas convincentes de responsabilidad directa iraní.

Se estima que tal vez Estados Unidos intente aprovechar esa evidencia en reuniones al margen de la Asamblea General de la ONU y convencer a la comunidad internacional, y en particular a la Unión Europea para que abandone su oposición a la retirada de Washington del acuerdo nuclear sellado con Irán.

De igual manera, Riad y Washington tratarán de garantizar que las consecuencias de un conflicto sean limitados y no se llegue a una guerra que podría cambiar el mapa geopolítico del Medio Oriente.

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