El desarrollo de energías alternativas, también denominada limpia porque aprovecha el recurso natural como el sol o viento y es amigable con el medio ambiente, avanza a paso firme en el territorio nacional, tomando en cuenta que este pasó de 0 megavatios (MW) de producción en 2005 a 144 MW para 2018, como resultado de la política económica, productiva e industrial impulsado por el Gobierno en los últimos 13 años.
La incursión del país en esta área es un hecho destacable desde cualquier punto de vista porque promueve el uso de energías no contaminantes, contrariamente al otro tipo de sistema, a través de plantas termoeléctricas, que utiliza el gas natural.
Según los datos oficiales, Bolivia ocupa el tercer lugar en la generación de energía limpia en Sudamérica, después de Brasil y Uruguay, lo cual es meritorio si se observan los datos antes de 2005, cuando no generaba ni 1 MW y tampoco era parte de las propuestas de gobiernos anteriores.
En ese marco, Bolivia apuesta por la incorporación de proyectos de energías renovables y revertir la generación eléctrica del país, es decir que la mayor parte provenga de plantas hidroeléctricas, eólicas, solares y geotérmicas, y un mínimo porcentaje de las termoeléctricas que requieren el gas natural para su funcionamiento, que en la actualidad representa alrededor del 70% de la oferta nacional.
El pasado jueves, la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) Corporación puso en operación la primera fase de la Planta Solar Fotovoltaica Oruro, ubicada en la comunidad Ancotanga del municipio de Caracollo, con una potencia inicial de 50 MW y una inversión que alcanza a $us 42,6 millones.
La incorporación de este nuevo emprendimiento es importante no solo por su magnitud, ya que se construyó sobre una superficie de 108 hectáreas y se instalaron 151.536 paneles solares, sino también porque fortalece el sector de energías renovables y convierte a Oruro en una región, hasta hoy caracterizada por la actividad minera, en generadora de electricidad para el Sistema Interconectado Nacional (SIN).
En septiembre de 2018, ENDE Corporación inauguró la planta solar de Uyuni, en el departamento de Potosí, de 60 MW de potencia y una extensión de 180 hectáreas de terreno, que hasta el momento es la más grande en su tipo que ingresó al mercado eléctrico nacional, a la cual se suman proyectos menores como el de Yunchará, en Tarija, de 5 MW; el de Cobija, en Pando, de 5 MW, y otros como El Sena, también en Pando.
Sin embargo, en el corto plazo, la planta de Oruro se convertirá en la más inmensa del país porque para mediados del siguiente año está prevista la conclusión de la segunda fase, con un aporte de 50 MW, que sumado a la primera fase —entregada el jueves— alcanzará una potencia efectiva de 100 MW, energía suficiente para cubrir toda la demanda o consumo del departamento que en este momento supera los 90 MW.
A estos dos proyectos de gran tamaño (Oruro y Uyuni) se debe agregar otros en actual ejecución, que aunque de menor magnitud, no dejan de ser importantes, entre ellos, las plantas eólicas, llamadas así porque aprovechan el viento para generar energía, que se construyen en La Ventolera, Tarija, además de San Julián, El Dorado y Warnes, todas en el departamento de Santa Cruz. Estas tres últimas, una vez concluidas e iniciadas sus operaciones, aportarán en conjunto una potencia de 108 MW. Estos emprendimientos —en la región cruceña— demandan una inversión de $us 193 millones, según ENDE.
Asimismo, se debe mencionar que la pionera en el sector eólico fue la localidad de Qollpana, ubicada en el municipio de Pocona, provincia Carrasco del departamento de Cochabamba, que en este momento llega a generar 27 MW de energía con su primera y segunda fase.
Para 2025, la meta es llegar a generar 521 MW de energía limpia y no contaminante.
El Estado boliviano ocupa el tercer lugar en la generación de energía limpia en Sudamérica, después de Brasil y Uruguay.

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