noviembre 3, 2026

Perú: Entre el escepticismo y los pronósticos sombríos

Lima-. La derrota del adelanto electoral como salida a la crisis política y el consiguiente avance de una ofensiva neoliberal marcaron la semana peruana, generando críticas al gobierno y alertas sobre posibles hechos aún más graves.

El fracaso del proyecto gubernamental de adelantar los comicios de 2021 a 2020, que muchos atribuyen a ingenuidad, impericia política o falta de decisión del gobierno, así como a la astucia y ausencia de escrúpulos del bloque neoliberal mayoritario del parlamento, se confirmó súbitamente el jueves último.

Ese día en una sesión breve, accidentada y abandonada como protesta por legisladores de izquierda y centro, la comisión de Constitución del Congreso, bajo control de esa mayoría dictaminó archivar el proyecto, pese a que contaba con el respaldo de la mayoría ciudadana, según todas las encuestas.

En la misma noche, miles de manifestantes demandaron en una marcha al gobierno que cierre el parlamento elegido en 2016 y desprestigiado por escándalos, escasa calidad, denuncias de corrupción y de complicidad con ésta.

Ese día, el primer ministro, Salvador del Solar, criticó la decisión y dijo que el gobierno no se quedaría ‘con los brazos cruzados’, lo que en la jornada siguiente se expresó en un mensaje del presidente Martín Vizcarra en el que cuestionó lo sucedido, sin insistir en el adelanto.

En lugar de ello anunció un pedido al parlamento de modificar el procedimiento de elección de nuevos miembros del Tribunal Constitucional, máxima instancia judicial, cuando el bloque legislativo neoliberal había ya convocado a un pleno para el lunes próximo, a fin de elegir reemplazantes de seis de los siete jueces.

La reacción fue rechazada por el partido neoliberal mayoritario y los pequeños aliados que conforman la mayoría congresal, que se muestra decidida a elegir de cualquier manera a los nuevos magistrados, alegando que el proceso de nominación ya empezó y el cambio de procedimiento no lo puede detener.

Desde la izquierda, las bancadas progresistas del Movimiento Nuevo Perú (NP) y el Frente Amplio (FA) criticaron al mandatario y al gobierno por su tardía y eventualmente ineficaz reacción y por su renuencia a confrontar al bloque derechista.

En el proceso previo a la derrota del adelanto electoral, Del Solar intentó, según diversas versiones y declaraciones, una negociación supuestamente culminada con un acuerdo para viabilizar el adelanto a cambio de concesiones oficiales, pero muchos creen que las pláticas secretas fueron un engaño.

El analista Luis Gárate intentó resumir lo sucedido al plantear que el gobernante rehuye la confrontación con la derecha porque es, ‘finalmente, un alfil más de la clase dominante con algunos gestos liberales’.

‘Si queremos salir de esta crisis en las alturas tenemos que pugnar por una asamblea constituyente para cambiar en serio las reglas de juego y las instituciones que ahora maneja a su antojo la mafia’, advirtió.

En un balance de lo sucedido, el columnista Alberto Adrianzén comentó que Vizcarra debe entender que la crisis no se resuelve con propuestas legales, sino más bien políticas y advirtió que se abre el espacio para la vacancia (destitución) del presidente.

‘Estamos ante una crisis política que expresa, además de una lucha por el poder, el agotamiento no solo de la democracia como ejercicio de la política, sino también de la democracia (representativa) como sistema y organización social’, agregó.

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