mayo 7, 2021

Industrialización y diversificación de la economía nacional


Por Gustavo Montoya *-.


El pasado domingo 13 de octubre, Gonzalo Chávez publicó en diferentes medios el artículo denominado “El cuento de la industrialización”, al respecto, el opinador desconoce que producto de la nacionalización, Bolivia logró aumentar sus ingresos fiscales, permitiendo al Gobierno no solo satisfacer las necesidades de la población, sino también generar un nivel de ahorro financiero considerable, con el consecutivo aumento de las reservas internacionales que llegaron a máximos históricos. A su vez, este uso prudente de los recursos permitió al Gobierno cambiar el enfoque fiscal del Estado, por lo que se decidió invertir los recursos en áreas estratégicas, permitiendo la industrialización de la economía nacional para generar réditos devolviendo la esperanza a los bolivianos, al evidenciar que había sido posible salir de la pobreza por nuestros propios medios.

El citado autor basa su artículo en 4 puntos que harían “muy poco probable” la industrialización del país que a continuación revisamos:

1    “Bolivia muy difícilmente puede recorrer el camino de la industrialización de mano de mamuts públicos”: esto es una falacia debido a que incluso en los países altamente capitalistas, el Estado ha cumplido una misión primordial en el impulso de la industrialización de sus economías en sectores donde los inversores privados tienen un bajo interés de invertir, en el caso de Bolivia, el Estado se ha vuelto socio mayoritario de empresas privadas con el fin impulsar proyectos como lo vienen realizando las empresas: YLB y YPFB con éxito.

2    “La industrialización de base es capital intensivo, crea pocas fuentes de trabajo”: esta aseveración también es falsa, ya que históricamente, la industrialización de las economías occidentales absorbió la fuerza de trabajo excedente de las áreas rurales lo que dio lugar al crecimiento de las ciudades. De acuerdo a datos recabados del Libro de Empresas Publicas publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, presentó una tasa de crecimiento anual entre 2008 y 2016 del 11% (de 7.609 empleados a 17.646) obteniendo un crecimiento entre 2015 y 2016 del 5%.

3    “La industrialización de viejo cuño se concentrará en los hidrocarburos y minerales, tornando la economía más vulnerable a choques externos negativos”: nuevamente el autor hizo aseveraciones erróneas desconociendo la diversificación de la economía impulsada por el actual Gobierno, por ejemplo con empresas como ENDE que impulsan importantes proyectos que generarán excedentes a través de la exportación de energía, de forma sustentable, manteniendo la armonía y cuidado del medio ambiente, aportando a la universalización del servicio eléctrico con calidad y confiabilidad en el suministro. Por otro lado, se tienen empresas exitosas en su ramo como BOA, ENTEL, MI TELEFÉRICO, que incluso son modelo de éxito internacional, asimismo, según lo indicó el propio ministro Luis Arce, a todas las empresas se les hace seguimiento y evaluación al rendimiento e incluso se recomiendan el cierre de algunas, si no cumplen sus objetivos.

4    “Estos megaproyectos crean burocracias gigantes y grandes oportunidades para captura de rentas”: los proyectos impulsados por el Gobierno son de propiedad de los bolivianos, generan empleo en el país y sus excedentes son distribuidos al interior del mismo, ¿en el caso de una empresa privada sucede esto?, a un empresario privado le interesa más ampliar su margen de rentabilidad, esta situación incluso llevó a consorcios internacionales a cometer ilícitos en la obtención de grandes contratos que actualmente son investigados en diferentes países de Sudamérica, por lo que la afirmación de Gonzalo Chávez no es cierta.

De todo lo anteriormente señalado es importante señalar que en 2018, las empresas públicas registraron un déficit fiscal de 2,2% del PIB explicado principalmente por la inversión que efectúan, sin embargo tuvieron un superávit corriente de Bs1.197 millones, es decir que los ingresos operativos obtenidos en 2018 fueron más que suficientes para financiar los gastos corrientes (pago de sueldos, adquisición de bienes y servicios, transferencias corrientes, entre otros). En cuanto a las utilidades de las empresas públicas, en 2018, las mismas registraron un incremento de 104,5% de las utilidades netas con referencia a 2017, pasando de Bs1.725 millones a Bs3.526 millones, como resultado del dinamismo de la economía nacional que permitió una mayor demanda de los productos y servicios que ofrecen las compañías estatales.

Un factor que ayuda a determinar que una empresa anda bien, o que está constantemente mejorando sus productos o servicios, es el incremento de sus ingresos por ventas, es así que en base a datos recabados de la Memoria Anual de la Economía Boliviana de la gestión 2018, se observa que las empresas públicas lograron incrementar sus ingresos en promedio en 10% para 2017 y 3,5% en 2018, aspecto que notablemente muestra que tienen una tendencia creciente y de consolidación del mercado.

Por otro lado, los gastos consolidados de las empresas han tenido variaciones menores a la de los ingresos, para 2016 se tuvo una disminución del 15,4%, mientras que para 2017 incrementaron en 4,5% y apenas 0,8% en 2018 explicado principalmente por la mayor compra de bienes y servicios y por el aumento en los pagos de tributos, y regalías hidrocarburíferas. Asimismo, los egresos de capital registraron una disminución, asociada a la conclusión de importantes proyectos como ser la Planta de Amoniaco y Urea y la entrega de nuevas líneas de Transporte por Cable a cargo de MI TELEFÉRICO, entre otros.

Finalmente, podemos concluir que la implementación de las empresas públicas en el país ha significado un cambio de paradigma en el país, ya que antes de 2006 la inversión pública era destinada a emprendimientos que no eran productivos, por lo que su efecto en la economía era de muy corto plazo, mientras que gracias a las empresas públicas la inversión pública empieza a ser rentable y de mediano y largo plazo, lo que permitirá a su vez diversificar la matriz productiva del país, dando el salto cualitativo hacia la industrialización de la economía, un sueño tan anhelado por los bolivianos y que hoy es una realidad.

*            El autor es economista.

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