abril 22, 2021

Bolivia, Chile y Ecuador ¿las mismas protestas?


Editorial La Época-.


Desde hace más de un mes Chile es escenario de grandes e intensas movilizaciones de centenares de miles de personas contra el gobierno del presidente Sebastián Piñera, quien dispuso la elevación de las tarifas del transporte masivo. De igual manera, en Ecuador se llevó a cabo una poderosa movilización popular, principalmente indígena, en contra de la decisión del presidente Lenin Moreno de elevar el precio de los carburantes en un 100 por ciento.

En Bolivia, desde el 21 de octubre, se están registrando concentraciones y acciones violentas contra instituciones del Estado de parte de personas que rechazan el resultado electoral que le da al presidente Evo Morales el cuarto mandato consecutivo a partir de enero de 2020.

¿Las movilizaciones sociales en los tres países tienen la misma naturaleza, como ciertos medios de comunicación nacionales e internacionales le presentan a la población del mundo?

Salvo que se tenga poco sentido común o, por el contrario, se pretenda manipular a la gente, es evidente que las tres movilizaciones no tienen ni el mismo origen ni idéntico horizonte.

Las rebeliones en Chile y Ecuador se fundamentan en el radical rechazo a las medidas de corte neoliberal que adoptaron los gobiernos de esos países por recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para cubrir déficit en el presupuesto fiscal de economías privatizadas y transnacionalizadas. El detonante ya es cosa del pasado, particularmente en Chile, donde lo que se está poniendo en cuestión es la vigencia de un modelo neoliberal que comenzó su aplicación en plena dictadura de Augusto Pinochet en la década de los 70. En Ecuador, es notoria la condena de la gente a las medidas de contrarreforma que su gobierno toma para desmontar la política económica progresista que tuvo el gobierno de Rafael Correa.

Las protestas sostenidas en Chile, donde el gobierno no pudo apagarlas a pesar de disponer el estado de sitio y la militarización de varias ciudades de ese país, no han bajado de intensidad. La represión, solo comparable con lo que sucedió en la dictadura militar, ha provocado muertes y decenas de heridos, pero no ha impedido que las voces contra la desigualdad social vayan en aumento. En Ecuador la represión fue la respuesta del gobierno.

En cambio, en Bolivia, las movilizaciones tienen una motivación radicalmente distinta. Se trata de sectores de la población que por razones raciales y de clase se oponen a un cuarto mandato del presidente Evo Morales, quien superó la barrera del 10 por ciento de diferencia frente al segundo (47,07 frente a 36,51), que es el requisito para

El pretexto es el supuesto fraude electoral, que es la matriz que se fue posesionando desde antes de las elecciones del 20 de octubre a manera de ir calentando la calle para justificar las acciones contra el proceso de cambio más profundo de la historia boliviana y que la producido inclusión y justicia social en todos los campos. Las elecciones son el pretexto, el fondo del asunto es la intención de recuperar el poder para pocos.

En síntesis, en Ecuador y Chile las protestas son contra el neoliberalismo. En Bolivia contra un Proceso de Cambio que ha logrado avanzar mucho hacia la soberanía política y la independencia económica.

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