marzo 2, 2021

No es la democracia es el producto interno, “bruto”


Por W. Abraham Pérez Alandia * -.


Los noticieros de la región dan cuenta del interés que tiene el centro hegemónico y sus instituciones operadoras, como el FMI o el BM, en coordinación con las clases reaccionarias y de la derecha en América Latina, están empeñadas en hacer pagar los efectos de la crisis capitalista a las mayorías populares.

Al respecto dice la prensa internacional: “Chile en Estado de emergencia, Ecuador en Estado de sitio, Colombia en crisis humanitaria, Perú en crisis política, Brasil paralizada, Argentina destruida, Paraguay agotada, América Latina en llamas”. Siete países de Sur América sometidos a los ajustes estructurales del Fondo Monetario Internacional (FMI) que han sucumbido al caos político. En la actualidad, son gobernados por el terror y el hambre. En el resto de América Latina la situación es igual o peor: Haití desgarrada, Honduras destrozada, Guatemala vive su tragedia, El Salvador bajo el terror y México tratando de soltarse de las cadenas. (www.alainet.org/es/).

Situaciones que nos demuestra, por demás que, el problema es político, pero sobre todo es un problema económico. Los países de América Latina fueron sometidas, como nunca, por las políticas y los objetivos de los EE.UU. Los ajustes que impone el FMI son similares para todos los países de la región. El FMI sigue aplicando el shock privatizador de los bienes públicos, disminución del gasto público, congelamiento de salarios y rentas de jubilación, incremento de la edad de jubilación, flexibilización laboral, privatización de la educación y la salud, etc. Sin embargo, para imponer sus voluntades y ajustes requiere que los gobiernos en los países pendientes sean ideológicamente afines a la economía ortodoxa del FMI y políticamente de derecha.

Los grupos de poder de las derechas en Latinoamérica quieren acceder al gobierno para malograr la institucionalidad regional que se ha instalado en torno a la apropiación de los recursos naturales por parte de los estados, en representación de todos los estratos de la sociedad, incluidas las clases medias, es decir todo el pueblo. Estos gobiernos de la derecha se apresuran en ejecutar programas urgentes para desmontar los planes y proyectos que son de los pueblos, subastando a los capitales transnacionales, mediante las privatizaciones. Estas estructuras internacionales transnacionales, a quienes no les cae bien el que se haya instalado arquitecturas latinoamericanas soberanas que, buscan custodiar y proteger: el nivel de vida de las mayorías, los recursos naturales del continente y la construcción de democracias originales, no imitaciones de democracias anglosajonas o eurocéntricas. En suma, ejecutar todas las medidas que permitan definir el desarrollo integral: económico, social y ambiental. Liberando a la región y a cada uno de los países de modelos económicos y políticos dependientes del capital financiero internacional y del capital transnacional.

Las derechas de la región, jamás han considerado la necesidad de la soberanía económica y política de nuestros países, estos grupos minoritarios en población, tienen atrapados a las clases medias con su poder económico y su poder ideológico. Estas son las razones por las que en los centros académicos en nuestro país se forma a los futuros profesionales sin las posibilidades de potenciar su capacidad de crítica, frente a los esquemas programáticos que provienen desde el pensamiento eurocéntrico o anglo-centrista.

Estas son las razones por las que se puede engañar a la juventud estudiosa con análisis superficiales o vulgares, tal como lo expresara el economista Raúl Prebisch:

Ese afán de engullir las teorías del centro… es otra de las manifestaciones de nuestro capitalismo imitativo y de nuestro afán de desarrollarnos a imagen y semejanza de aquellos. Se tomas esas teorías como verdad revelada sin reflexionar en las grandes diferencias de estructura social entre centros y países periféricos… Se propagan las técnicas, las formas de consumo y otras formas culturales, las instituciones las ideas y las ideologías. (Raúl Prebisch).

Quienes ejercen esta actividad académica sumisa, dependiente y colonizante, son operadores de las derechas en la región. A su vez aquellos que estrechan la formación de los futuros profesionales a consignas vulgares como “defender la democracia” están coadyuvando al pensamiento vulgar.

Las consecuencias de estas consideraciones no permiten comprender, las motivaciones que tiene la derecha boliviana, son pues —económicas—. Se trata de, una vez en el gobierno, entregar los recursos naturales al capital transnacional, destruir los avances que logro la nacionalización de los recursos naturales, destinar el excedente económico a pocos sectores de la sociedad en forma de renta, entregar los recursos evaporíticos de los salares al capital transnacional. A nivel de los intereses económicos particulares, hay familias que tenían privilegios económicos antes de la nacionalización como: el monopolio de la comercialización del gas natural en Santa Cruz o la Concesión del parte del Salar de Uyuni empresa chilena, como consta en documentos de análisis:

“…usando tráfico de influencias, el exfuncionario del Ministerio de Minería, David Moscoso y accionista mayoritario de la compañía Rio Grande obtuvo las concesiones mineras de ulexita en el delta del Rio Grande del Gran Salar de Uyuni y que fueron vendidas a la empresa Quiborax… Mesa tuvo las herramientas jurídicas para lograr revertir las concesiones pero no lo hizo y promulgó un decreto que se usó para enjuiciar al Estado”. (http://www.mineria.gob.bo/noticias.php).

Demás está comentar todo o que hicieron los gobiernos de derecha en Bolivia desde el 1985 hasta el 2005. Invito a los universitarios que se preparan en las ciencias económicas, en todo el país, analizar los indicadores macroeconómicos de ese periodo, debatiendo con los distintos paradigmas de la economía las razones de esos resultados. Comparando con los resultados que muestra el cuadro.

Cada uno de los indicadores arriba expuestos es el resultado de la toma de decisiones de las políticas económicas. Merecen un debate desde los distintos paradigmas y pensamiento económicos, incluyendo el ortodoxo neoclásico y el resto de los paradigmas heterodoxos, desde el keynesiano hasta el marxista, pasado por el institucionalista, el evolucionista, el estructuralista, etc.

El debate es una instancia necesaria para muchos objetivos en la formación de los futuros profesionales y no ir por el camino de la vulgar repetición de los que nos digan nuestros maestros, por muy genios que estos parezcan. Lo importante es el avance de la ciencia, sin debate ese propósito es inalcanzable. “hagamos ciencia, dejemos la repetición”, no nos sometamos a los objetivos de la colonización intelectual.


* Economista, miembro de la Red de Economía Crítica; docente investigador titular de la UMSA.

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