julio 6, 2020

El rostro racista y violento del intento de golpe

La violencia que se vivió ayer en Cochabamba y otras regiones del país muestra que el intento de golpe promovido por la oposición privatizadora/neoliberal pasará a la historia como el más racista, discriminador, odiador, contrario al voto campesino y a un gobierno dirigido por un presidente indígena.

El antecedente más inmediato de ese tipo de acciones racistas data del 24 de mayo de 2008, en el marco de otro intento de golpe cívico-prefectural impulsado por la oligarquía colonial cruceña y sucrense, cuando grupos opositores del Comité Interinstitucional capturaron a decenas de campesinos, los hicieron desnudar, los agredieron física y verbalmente, y los obligaron a arrodillarse y besar el suelo.

El único “delito” de los campesinos humillados fue acudir a un acto para recibir en Sucre al presidente Evo Morales. Varios de los autores intelectuales y materiales fueron procesados.

Once años más tarde, operadores de esa oligarquía volvieron a agredir, torturar, insultar y amedrentar a mujeres de pollera, hombres del área rural, a una autoridad edil y hasta a niños que llegaron del campo acompañando a sus padres, que pedían paz y el cese de los bloqueos alentados por grupos que desconocen la voluntad popular expresada en las urnas y se colocan al margen de la ley y la Constitución.

Según varios videos difundidos en las redes sociales, cívicos y motociclistas de la organización Resistencia Cochala, afines a Comunidad Ciudadana (CC), agredieron física y verbalmente a mujeres y niños e incluso tomaron como rehenes a algunas féminas que vestían pollera.

Otro grupo de ellas, vestidas con su tradicional pollera, fue trasladado por la fuerza desde una plaza céntrica hasta calles marginales.

La diputada Aida Luz Villarroel (MAS) lamentó el accionar de esos grupos de choque que atentaron contra la vida de decenas de mujeres, que se movilizaban de forma pacífica para pedir paz y evitar que se registren hechos de violencia, informó ABI. Otro video muestra cómo activistas de la oposición, en Cochabamba, arrebatan su bandera a una mujer de la tercera edad y hacen que ella salte varias veces en un intento de recuperarla. Ese abuso a una anciana causaba gracia a los vándalos.

Otra turba delincuencial agredió, golpeó y secuestró a la alcaldesa del municipio de Vinto, Patricia Arce, a quien la obligaron a caminar sin zapatos, la torturaron, le cortaron el cabello, le echaron pintura en la cara y la retuvieron contra su voluntad. Solo la intervención policial logró rescatarla.

La ministra de Salud, Gabriela Montaño, y la diputada Susana Rivero condenaron la vejación y responsabilizaron por el ataque al odio de Carlos de Mesa y del cívico Fernando Camacho.

Por si fuera poco, esos mismos grupos incendiaron la Alcaldía de Vinto, en Cochabamba, con un saldo incalculable de daños en documentación e infraestructura.

Otro grupo de motociclistas de Resistencia Cochala, que es el brazo armado de militantes de Comunidad Ciudadana, emboscó a tres buses y un camión de cocaleros del trópico de Cochabamba en inmediaciones de la laguna Alalay y obligó a los pasajeros a bajar en medio de “palazos” y amenazas, reportó la agencia ABI.

“Abajo les han golpeado, les han obligado a salir con palos de los buses”, indicó una de las víctimas, que subió videos de lo sucedido a las redes sociales y pidió no identificarse.

La testigo relató que motociclistas llegaron con palos, bates, petardos y escudos improvisados para rodear los motorizados.

Estos ataques racistas, a los cuales se suman los incendios y tomas violentas de varias entidades estatales, surgieron luego del llamado que hizo Carlos de Mesa a sus seguidores para salir a las calles a protestar contra un supuesto fraude que hasta ayer no probó ni ante autoridades nacionales ni la OEA.

El racismo y la discriminación están sancionados en la Ley 045 del 8 de octubre de 2010.

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