agosto 4, 2020

Rusia: propuestas en tiempos de la ‘desoccidentalización’

Moscú-. Rusia acudió a la 56 sesión de la Conferencia de Seguridad de Munich como visitante, pero sus propuestas estratégicas y posición ventajosa parecieron convertirla en anfitrión de las principales ideas de ese evento.

Para explicarlo mejor, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, viajó a Munich en representación de un país sometido a sanciones por Washington y a una campaña para presentarlo como un amenaza, pero en la conferencia más bien se evidenció la fortaleza de la posición de Moscú.

El término Westlessness, propuesto por el organizador del evento, pareció desafiar frontalmente todo el esfuerzo realizado por Estados Unidos para demostrar que el empeño de establecer un mundo unipolar a principios de la década de 1990 supuestamente tenía éxito.

La definición a grandes rasgos del término ‘desoccidentalización’ (en español) consiste en que Estados Unidos y Europa pierden paulatinamente la iniciativa estratégica, ‘arrebatada’ por la mayoría no occidental.

Un parámetro parece demostrar en parte esa percepción.

En 2019, en el acápite de capacidad adquisitiva del Brics (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) superó en un 12 por ciento a la del Grupo de los Siete (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Japón, Francia, Italia y Alemania), destaca el diario Izvestia.

Rusia dentro de ese grupo muestra, además, una capacidad para, en medio de sanciones unilaterales y con pretextos cada vez menos creíbles, elevar su capacidad defensiva y crear armamentos que ponen a Estados Unidos en el papel de corredor a la zaga, sin hacer grandes gastos.

Además, Moscú y China refuerza su alianza estratégica, no solo en la esfera económica, sino en la política, con la coordinación de posiciones en varios escenarios internacionales.

En medio de esa situación, se escuchan las denuncias de Lavrov en Munich sobre los propósitos de la Casa Blanca de desplegar misiles de mediano y corto alcance (entre 500 y cinco mil 500 kilómetros) en Europa, Japón, Corea del Sur y varias islas del Pacífico.

Durante la conferencia, donde se debe hablar de cómo mejorar la seguridad global, el jefe de la diplomacia puso el dedo en la llaga, al explicar quién amenaza, verdaderamente, la estabilidad estratégica con la destrucción del sistema global de control sobre el desarme nuclear.

Washington anunció en enero del pasado año su intención de abandonar el Tratado de Armas Nucleares de mediano y corto alcance (INF), al argumentar que Rusia violaba esa avenencia, firmada en 1987, con el empleo de los misiles 9M729 en los complejos tácticos Iskander.

Moscú llegó a organizar una demostración práctica del 9M9729 para demostrar que ese cohete tiene un alcance inferior a los 470 kilómetros y por ello no cae dentro de la prohibición del INF, que si violan las rampas de lanzamiento antimisiles norteamericanas, afirma el Kremlin.

Pero el asunto no es solo que Estados Unidos abandone el referido acuerdo, sino que se niega a analizar siquiera la posibilidad de prolongar más allá del febrero de 2021 el Tratado de Reducción y Limitación de Armas Estratégicas Ofensivas.

Lavrov recordó que Occidente mantiene total silencio sobre la iniciativa presentada hace un año por el Estado Mayor ruso para reducir la tensión entre las fuerzas de este país y la alianza atlántica.

Primero, la parte rusa propuso una separación de fuerzas de la línea de contacto (frontera de este país) entre ambas partes. Segundo, dotar de transmisores a los aviones de combate que vuelan en la zona del mar Báltico, similares a los empleados por los aparatos comerciales.

Una tercera iniciativa sería determinar la distancia mínima de acercamiento de los aviones y buques de Rusia y la OTAN.

A favor de Lavrov en la conferencia de Munich pareció obrar, por otro lado, el reconocimiento de varios oradores de que era necesario unir esfuerzos para enfrentar desafíos globales de conjunto y de que la hegemonía norteamericana en el orbe está expuesta a serias dudas.

Por cierto, el ministro ruso reconoció que el presidente francés, Emmanuel Macron, pareció mostrarse más práctico y pragmático al aceptar la propuesta de Moscú de mantener una moratoria al despliegue en Europa de misiles de mediano y corto alcance.

En su momento, el mandatario ruso, Vladimir Putin, propuso la referida moratoria, no solo en Europa, sino en cualquier parte del orbe, donde Washington evite desplegar los mencionados misiles.

La Casa Blanca ignora esa propuesta que de seguro figuró en el encuentro en Munich de Lavrov con el secretario norteamericano de Estado, Michael Pompeo.

El diplomático ruso también abordó con Pompeo la iniciativa de Putin de una propuesta para efectuar una cumbre de los cincos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Quizás ese formato permita incluir la seguridad estratégica. El tiempo lo dirá.

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