abril 3, 2020

Memoria del Silencio, la verdad de un genocidio en Guatemala

Guatemala -. Guatemala recuerda hoy a las víctimas del conflicto armado interno, un día especial para quienes se niegan a pasar la página de la justicia y abrir puertas a la impunidad.

Un 25 de febrero, pero de 1999, los gritos de áJusticia, Justiciaá interrumpieron en varias oportunidades la entrega del informe Memoria del Silencio y su estremecedor balance de 200 mil muertos y 45 mil desaparecidos, principalmente mayas.

El documento de la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH) ponía en evidencia que más del 90 por ciento de las víctimas, entre ellos cinco mil niños, un millón de desplazados y 50 mil viudas, era responsabilidad del terrorismo de Estado de militares y paramilitares.

‘Como en tiempos de los griegos clásicos, la lectura de las líneas principales del informe se volvió una catarsis para los asistentes al acto. La palabra más repetida en la lectura fue crueldad’, narró un participante de aquel momento histórico.

‘Memoria del Silencio, Genocidio marca el informe’, fue el titular a gran puntaje que desplegó el diario Prensa Libre, el cual dedicó un amplio espacio a reflejar las expectativas que animaron a unas 10 mil personas a abarrotar el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias.

‘A las 10 horas, la sala estaba llena, y el público sólo esperaba el inicio del acto. La llegada de Arzú (Álvaro y entonces presidente), pasó desapercibida, pues todos tenían la mirada puesta en el escenario.

‘A las 10:15, se corrió el telón, y las luces se encendieron. Los aplausos no se hicieron esperar, ante la expectación de conocer la verdad acerca de las violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante la guerra.

‘El primero en hablar fue el comisionado Alfredo Balsells Tojo, quien dijo: El silencio fue roto. Al escuchar estas palabras, el público interrumpió el discurso con aplausos. Balsells finalizó con la frase la misión está cumplida’, reseñó el periódico en un amplio reportaje.

Según testimonio gráfico, mucha gente tuvo que quedarse en el lobby, viendo y oyendo a través de pantallas gigantes de televisión un acontecimiento humano socialmente trascendente, en particular cuando se mencionó el nombre de Monseñor Juan Gerardi y su aporte al esclarecimiento y rescate de la verdad histórica.

El acto se convirtió en un homenaje espontáneo al obispo, asesinado después de haber entregado al pueblo de Guatemala, en la Catedral, el informe sobre la Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi).

Durante casi tres minutos la gente aplaudió de pie y las cámaras enfocaban Arzú, quien al finalizar el acto subió al escenario donde se esperaba que recibiera el informe, sin embargo, sólo saludó a los integrantes de la mesa principal y partió, rememora el artículo de Prensa Libre.

Veintiún años después y con un día oficial para recordar a las víctimas (Decreto 06-2004), el contexto actual no puede ser más adverso para los defensores del derecho a hacer justicia, no venganza.

Como ya es tradicional, organizaciones estudiantiles y campesinas marcharán hacia la Plaza de la Constitución con claveles rojos y carteles con los nombres de sus muertos o desaparecidos para recordarle al Estado una gran deuda.

Insisten en que no es posible que después de 24 años de la Firma de la Paz, más del 60 por ciento de los expedientes para el resarcimiento estén sellados, empolvados y sin respuesta.

Coinciden en que recuperar el derecho a su memoria, conocer nombres, identidades y las causas por las que lucharon, es mantener viva su dignidad. victimas Guatemala genocidio.

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