mayo 25, 2020

¡Qué hacer cuando necesitamos un cirujano y aparece un carnicero!

Por Roberto Ruiz Bass Werner-.


Nunca un golpe de Estado pudo ser más inoportuno en la historia nacional.

Justo cuando la emergencia de la pandemia del corona virus demandaba un Estado fuerte, económicamente solvente, con instituciones serias y respetadas, con un liderazgo político efectivo y creíble, tanto en el nivel de gobierno nacional como en los niveles subnacionales e incluso en las organizaciones sociales y sindicales, se produce la asonada político-policial-militar con el telón de fondo del descontento “pitita”.

El Estado Plurinacional fue copado entonces, luego de decenas de muertos y casi mil heridos, por un grupo de asaltantes histéricos, ávidos de poder y de enriquecimiento, que iniciaron desde un inicio su desmantelamiento, aparejado a la liquidación de sus empresas estratégicas. Casos paradigmáticos, como el de ENTEL, empezaron a ser noticia casi todas las semanas.

Esta acción irresponsable generó, como era de esperarse, una descomposición acelerada de las instituciones, la perdida de credibilidad en los liderazgos políticos y el deterioro sin precedentes de la convivencia entre bolivianos. Hoy, mientras los “salvajes” del occidente apedrean en las calles de Oruro a las brigadas policiales y les recuerdan su amotinamiento oportunista, las “democráticas” pititas apedrean ambulancias y cercan hospitales en las calles cruceñas!

Estamos, sin duda, ante el peor de los escenarios.

A las 21:00 horas de este jueves 26 de marzo de 2020, ya se han confirmado 530 mil casos de corona virus en el planeta y 24 mil muertes. En Bolivia, las cifras oficiales, nos reportan ya 43 contagiados y empezamos a ubicarnos, inexorablemente, en la fase de crecimiento exponencial de los contagios.

El vecindario está afectado: Paraguay, con 41 casos y 3 fallecidos; Perú, con 580 casos y 9 fallecidos; Chile, con 1,306 casos y 4 muertes; Brazil, con 2,985 casos y 77 muertes; Argentina, con 502 casos y 9 fallecidos.

En estas circunstancias siniestras, desde el gobierno de facto, se dicta el DS 4200, de fecha 25 de marzo de 2020, cuyo objetivo declarado es “reforzar y fortalecer las medidas en contra del contagio y propagación del Coronavirus (COVID-19) en todo el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia.”

Con éste DS, Bolivia adopta una estrategia de lucha contra la pandemia basada en el aislamiento y el confinamiento de la comunidad y la suspensión de las actividades públicas y privadas hasta el 15 de abril de 2020, es decir, por 21 días adicionales a los ya suspendidos en disposiciones anteriores (Art. 2.I).

En lugar de aplicar una política dirigida a identificar y proteger a los sectores más vulnerables y a concentrar los recursos financieros disponibles en equipar aceleradamente los mas de 1000 establecimientos de salud construidos por Evo Morales a lo ancho y largo del país, con respiradores, miles de kits de testeo confiable de la enfermedad, barbijos especiales y equipamiento mínimo para atender a los potenciales enfermos y proteger adecuadamente a los médicos enfermeras, el gobierno decide priorizar esos recursos hacia un bono “Familia” que le demandará mas de 120 MM de dólares y a una dudosa “canasta” de ayuda social a los sectores mas desprotegidos. Estas medidas, socialmente necesarias, sin embargo, deberían complementarse con una febril actividad de equipamiento e incluso de construcción de nueva infraestructura. Quienes van a construir nada si los jóvenes y adultos sanos, que en mas del 90% de los casos no contraerán nunca la enfermedad, están encerrados en sus casas?

En lugar del patrullaje represivo policial-militar, deberíamos ser capaces de realizar un patrullaje sanitario permanente con personal capacitado de salud y la cooperación de la brigada médica cubana y apoyo de la República Popular China.

El contradictorio D.S. no está exento de contradicciones y lugares oscuros: el Art. 1. II, exceptúa de lo establecido en el Parágrafo I de ese mismo artículo a las Instituciones, empresas de servicios públicos e industrias públicas y privadas , además de a las entidades financieras bancarias y entidades financieras no bancarias, públicas, privadas o mixtas.
Es decir, los únicos que parecen estar obligados al confinamiento son aquellos que no gozan de un sueldo fijo en alguna institución o empresa, es decir, justamente aquellos que se ganan la vida en la calle y por cuenta propia, son condenados al hambre, claro, después de que se coman “la canasta” en un par de horas.

El Art. 4 (Medidas) es particularmente curioso: “a) Queda prohibida la circulación de vehículos motorizados públicos y privados…”, excepto, claro está, de aquellos que están directamente vinculados a la estrategia sanitaria del gobierno. En mi caso particular, viviendo a 12 Km de la ciudad, tengo necesidad de comprar alimento balanceado y hacer mercado para mi familia. Se supone que debo caminar, cada miércoles, hasta el mercado campesino y FABA y luego traer en mis espaldas todo lo que compre? En qué lugar, en las “cercanías” de mi domicilio, puedo encontrar lo que necesito?

Esta medida está condenando al área rural del departamento, que lleva productos alimenticios a los mercados y que compra en la ciudad los insumos que necesita, a una peligrosa parálisis y a la ruptura de la cadena de suministros en la actividad productiva.

La propia industria FABA está a punto de cerrar sus puertas pues muchos de sus insumos provienen de otros departamentos, hoy bloqueados por la histeria oficial.

Estamos acaso ante el posible colapso de decenas de industrias avícolas, lecheras, ganaderas y piscícolas? Que decir de los dueños de gimnasios, instructores deportivos, hoteles, hostales, restaurantes y otros? Y el sector de la construcción? Y aquellos que venden materiales, en su mayoría importados, que van desde clavos a abarrotes?

Es también curiosa la prohibición de circulación para personas mayores a los 65 años. Ellos están condenados a depender de la “colaboración solidaria” de los policías y militares co gobernantes.
No estamos poniendo en grave riesgo de colapso el aparato productivo del país, con 43 contagiados, simplemente por que no podemos realizar una estrategia activa de identificación y selección de los casos de mayor riesgo, preparando nuestra infraestructura sanitaria para su tratamiento, y dejar que el resto de los bolivianos, con otro tipo de restricciones y educación, nos cuidemos y cuidemos a los demás mientras podemos seguir con nuestra vida y llevar el pan de cada día a nuestros hogares?

Esta sería la estrategia del cirujano, frente a la carnicería que se avecina.

El debate de fondo, por lo tanto, parece ser, si podemos o no, como dice hoy el economista Friedman en el New York Times, “…minimizar quirúrgicamente la amenaza de éste virus para las personas más vulnerables, mientras maximizamos las posibilidades de que la mayor cantidad de ciudadanos posible vuelvan a trabajar de manera segura, lo antes posible”.

La política del encierro, que tanto parece gustar al Ministro Murillo, unida al colapso económico, tendrá consecuencias sociales, políticas y financieras tremendas. ¿Cuanto tiempo se podrá sostener? El Dr. John Loannidis, epidemiólogo y codirector del Centro de Innovación en Meta-Investigación de Stanford, compara estas políticas movidas por la histeria con “… un elefante atacado por un gato doméstico. Frustrado y tratando de evitar al gato, el elefante salta accidentalmente de un acantilado y muere».

Y como siempre, a pesar de los discursos de plazoleta y las poses ovejunas de los “socios” locales del régimen, esta política golpeará a los más pobres, a los que serán despedidos y quedarán sin seguro médico, a las familias sin opciones cuando se cierra el transporte público y privado y a los trabajadores de bajos ingresos que ahorraron todo el mes para ir al mercado o la tiendita y encontrarlos desabastecidos por los compradores de altos ingresos en pánico que acaparan los mismos para su propia seguridad.

A los titulares del poder departamental, finalmente, les decimos que es imperioso que entiendan que no necesitamos mentalidad de rebaño sino la “inmunidad del rebaño” la misma que puede conseguirse sin destruir nuestra economía y el futuro de nuestros hijos.

Tarija recibe los ingresos del gas basados en el precio de una canasta de fuels. El precio del petróleo OPEP el día de ayer se cotizó en 26.94 $us el barril, una caída en picada desde los 70.73 $us/bbl que tenia en abril de 2019. De manera que ya tenemos suficientes problemas en el horizonte como para asestar el golpe mortal a nuestra economía en una campaña insostenible, basada no en el “empoderamiento ciudadano” sino en la “vigilancia totalitaria”, para usar una expresión reciente del historiador Yuval Harari.

Que debería ocurrir mientras la situación es todavía manejable? El gobierno de facto debería comenzar retirando la candidatura de Añez y convocando a la conformación de un gobierno de unidad nacional, capaz de reencaminar la estrategia sanitaria asentándola sobre amplios consensos derivados de la consciencia social y alejada de las amenazas y la represión de aquellos tristes remedos del inefable “Arce Gomez”.

Que médicos y enfermeras patrullen nuestras calles asistiendo a los que lo necesitan y no militares y policías encerrando en sus casas y en estadios, para matar de hambre, a quienes podrían estar trabajando y fortaleciendo nuestra precaria economía en tiempos tan críticos.

1 comentario en ¡Qué hacer cuando necesitamos un cirujano y aparece un carnicero!

  1. muy certera la apreciación de ésta nota, yo quiero añadir que más les gusta la extorsión de las multas que el cuidado de los habitantes.

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