septiembre 21, 2020

Vietnam: a 55 años de la victoria


Por JULIO A. MURIENTE PÉREZ -.


El 30 de abril de 1975 finalizó la guerra de Vietnam. El pueblo vietnamita alcanzó la victoria luego de ser objeto por muchos años de agresiones y sufrimiento. Estados Unidos y sus aliados salieron despavoridos, con el rabo entre las patas. Para ellos fue una derrota humillante, tras tanta ostentación armamentista, de desatar tanta violencia y de provocar tanta muerte y destrucción.

El desenlace de aquel conflicto armado estremeció la sociedad estadounidense. Desde años antes, la juventud y el pueblo de ese país levantaban su voz en oposición a la guerra. La crisis social provocada y el hecho insólito de salir derrotado por un pequeño país tercermundista, hubiera hecho pensar que Estados Unidos cambiaría el rumbo como potencia agresora internacional. Pero no fue así.

Como no lo fue tampoco el hecho de la contundente derrota de la Francia colonial frente a las fuerzas vietnamitas y su colapso definitivo en la batalla de Dien Bien Phu, en 1954. En lugar de devolver sus tropas vapuleadas a Francia, el gobierno de ese país imperialista las dirigió hacia Argelia, considerada la “joya de la corona imperial francesa”, donde precisamente en ese año se había iniciado la lucha armada encabezada por el Frente de Liberación Nacional argelino. Todavía con las manos ensangrentadas por las barbaridades cometidas en Vietnam, las tropas francesas fueron a asesinar argelinos, en un ejercicio de obstinación y prepotencia. Ese país del norte de África, alcanzó la independencia en 1961.

55 años después vemos cómo Estados Unidos y otras potencias capitalistas reiteran su actitud beligerante, y prepotente, como enemigos de la paz y el respeto a la soberanía de los pueblos. Si entonces fueron Vietnam, Laos y Cambodia –el sudeste asiático– luego lo ha sido Cuba, y asimismo Venezuela, Nicaragua y cualquier otro país que levante banderas de dignidad.

Al escribir estas líneas, la amenaza a la paz en Nuestra América es cada vez mayor. Si algo saca de quicio al imperialismo es que un pueblo tenga la capacidad y la disposición de resistir amenazas, embargos y atentados a su vida. Y no lo disimulan. No se tragan la Revolución cubana después de seis décadas e insisten en devolverla a la edad de piedra neocolonial.

Ni se diga de Venezuela. Para ellos es una insolencia que la Revolución bolivariana se mantenga en pie, que Nicolás Maduro siga siendo el presidente, que se sostenga la Asamblea Nacional Constituyente y que aparezcan amigos y aliados a defender y a ayudar ese proceso de cambio social profundo. Se les atora en la garganta la manera tan contundente como las Fuerzas Armadas y el pueblo venezolano dispusieron de los mercenarios que invadieron su suelo hace varias semanas.

Todo esto atenta contra lo que ellos consideran que es su impunidad indiscutida para disponer de todo y de todos, del planeta entero y de latinoamericanos y caribeños primero que ninguno.

El imperialismo seguirá sintiéndose dueño y señor eterno. Estará irremediablemente en nosotros y nosotras demostrar lo contrario, como lo hizo el pueblo de Vietnam hace 55 años. Ellos van a seguir atentando contra nuestro derecho a ser libres y soberanos. Nosotros deberemos combatir para imponer la voluntad de nuestros pueblos.

No es exagerado decir que, 55 años después, Venezuela va siendo progresivamente el Vietnam del siglo XXI. En ese escenario de Nuestra América se está decidiendo ya, no solo el porvenir de nuestros pueblos sino, más allá, el porvenir de muchos pueblos del mundo.

En esta hora trascendental, aprendamos del heroico pueblo vietnamita, de su tenacidad y perseverancia, de su valentía y ansias de libertad.


* Catedrático Universidad de Puerto Rico y dirigente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico

Be the first to comment

Deja un comentario