diciembre 2, 2020

¿Puede perder Trump las elecciones en Estados Unidos?


Por Julio A. Muriente Pérez -.


Algo inesperado parece estar sucediendo en Estados Unidos, a poco más de cuatro meses de la celebración de elecciones generales en ese país, el próximo 3 de noviembre. Varias encuestas colocan al presidente Donald Trump perdiendo frente al candidato del partido Demócrata, Joe Biden. El cuestionamiento e incluso la impugnación al gobierno de Trump, han ido creciendo de forma sostenida. En las primarias celebradas recientemente en algunos estados de Estados Unidos, varios candidatos respaldados por Trump han sido derrotados. Importantes medios de comunicación de masas han asumido una actitud francamente beligerante contra el mandatario.

La gota que ha colmado la copa parecen ser la actitud negligente del gobierno de Trump frente a la pandemia, que ha costado decenas de miles de vidas y centenares de miles de contagiados en Estados Unidos, y la posición soberbia y supremacista asumida por el propio Trump, ante la violencia institucional desatada contra la población afrodescendiente y otros grupos minoritarios y la respuesta militante de multitudes en las calles. Esa copa se ha ido llenando durante los pasados años por infinidad de conflictos, decisiones, declaraciones y comportamientos indeseables, peligrosos y amenazantes. El “prestigio” de Estados Unidos ante el mundo está cada vez más en entredicho.
Lo que podríamos definir como un gobierno imperial de extrema derecha, no se reduce a la cabeza de grupo. No se trata de Donald Trump en la soledad. Casi 50 millones de ciudadanos estadounidenses le respaldaron en las elecciones de 2016. Luego obtuvo un apoyo mayoritario del electorado para conformar el Senado, controlado por los republicanos, así como un número importante de las gubernaturas de los 50 estados que componen esa nación.

La sociedad estadounidense es una mayoritariamente conservadora; heterogénea y diversa en su forma, profundamente clasista y plagada de tensiones sociales, marcada por grandes diferencias económicas, raciales, étnicas y culturales, en la que, mientras tanto, prevalece la hegemonía ideológica capitalista y de gran potencia.

En ese país existe lo que se conoce como un gobierno invisible. Lo componen el gran capital financiero, comercial e industrial, la industria de guerra, el poder político imperial y los intereses sociales que sustentan eso que denominamos el imperialismo estadounidense. Esas instituciones y personas no van a las elecciones, no son candidatos, no tienen partidos. Ellos son el partido de la nación. El presidente de turno es solo su representante, su rostro visible. Se requiere una armonía y fidelidad entre ese rostro y aquellos intereses. Y ahí es que podría estar el problema de Trump y sus seguidores.

Es posible que para los grandes centros de poder estadounidenses, Trump se haya extralimitado, poniendo en riesgo el rol hegemónico planetario que ha desempeñado ese país por más de un siglo. Su extremismo supremacista, su protagonismo corrosivo, su capacidad de generar conflictos tanto en el país como en el mundo, su vanidad y prepotencia, su responsabilidad en la fragmentación hostil y violenta de la propia sociedad estadounidense, atenta contra los intereses del gobierno invisible.

Nadie piense que se están proponiendo cambios profundos y radicales. A nadie se le ocurra que de repente Biden y el partido Demócrata, que serían la opción inevitable a Trump y los republicanos en las elecciones de noviembre, son muy diferentes. El bipartidismo en Estados Unidos es un mismo pájaro con dos cabezas. Sobre todo en política exterior. Por ejemplo, Venezuela, Cuba, Bolivia, Siria, Palestina, Puerto Rico…

La derrota electoral de Trump perseguiría el propósito de poner la casa en orden, para seguir dominando, de manera un poco más “civilizada”. Sería una nueva victoria del todopoderoso gobierno invisible que manda en ese país.


*- Catedrático Universidad de Puerto Rico y dirigente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico

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