agosto 4, 2020

“La habitación donde ocurrió”: más cáscara que nueces


Por Óscar Silva Flores -.


La habitación donde ocurrió, con seguridad el libro más esperado en este 2020, un año marcado por hechos de enorme trascendencia como la pandemia del Covid-19, que ha trastornado el orden mundial, y por el evidente decaimiento de las posiciones imperiales y un capitalismo desnudado en sus debilidades para encarar una salida a la crisis sanitaria que ha obligado a retornar a una mirada estatal en casi todo el orbe, ya se encuentra en manos de los lectores.

Anunciada ya en enero la publicación de John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump, se mantuvo en vilo por los intentos de impedir su circulación, por contener “información clasificada”, según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Finalmente, en junio el libro salió a la luz. En nuestro medio una versión con una traducción no oficial llegó a los interesados en los temas que se ofrecían los anuncios previos.
De no ser un personaje tan próximo al presidente Trump quien le pone la firma, lo cual hace que las “revelaciones” adquieran un carácter oficial, el libro no habría tenido seguramente la resonancia que alcanzó hasta ahora. Es más, se trata de un relato con muchas limitaciones, de forma y fondo.

Se destaca, sin embargo, aunque no necesariamente debiera llamarnos la atención el cinismo, no solo del autor, sino de quienes son mencionados en el libro, que se evidencia en la descripción de la forma en que los niveles de decisión del gobierno norteamericano definen temas importantes para muchos países, sin importar en absoluto los involucrados.

En el contenido es poco lo novedoso. La mayor parte de los temas que relata Bolton a lo largo de las más de 500 páginas ya fueron de conocimiento general, gracias no precisamente a filtraciones del entorno más próximo de Donald Trump, sino a que este mismo, debido a su habitualidad en el uso del Twitter, los ha hecho públicos, palabras más, palabras menos. El relato de Bolton solo ratifica estos temas.

Todos esperábamos algo más. Especialmente en temas relacionados con nuestro continente. Se había adelantado que el tema venezolano podría destapar aspectos desconocidos o poco conocidos, sin embargo, desde los deseos de una acción militar directa sobre el país sudamericano –que en más de una oportunidad fueron advertidos por Trump en sus mensajes de twitter “invadir Venezuela sería cool (genial)”– hasta el concepto que la Casa Blanca tiene sobre Guaidó, Duque, la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Grupo de Lima, a propósito de las acciones de hostigamiento en contra del gobierno de Maduro, no solo eran previsibles, sino de cierta manera ya fueron admitidos y conocidos como tales, son reiterativos.

De igual modo, confirma la visión de los actuales gobernantes norteamericanos acerca de Cuba y Nicaragua y la fuerte influencia que ejerce en las decisiones de Trump y su entorno el poder político de los votantes republicanos en la Florida, especialmente aquellos grupos relacionados con los exilios cubano y venezolano en esa región.
Las relaciones de Estados Unidos con Rusia, Japón, las dos coreas y China, así como la situación de Medio Oriente no ofrecen grandes revelaciones en el libro.

Llama la atención, empero, las dubitaciones de Trump ante Putin o la forma en que este lo manipula, también su manifiesta devoción al líder chino Xi Jinping, a quien lo habría calificado como el “líder más grande de la historia de China”. Otro aspecto reiterado sobre Trump en el libro es su obsesión con la reelección, por la cual estaría dispuesto a hacer muchas cosas más allá de lo permitido. Bolton muestra a un presidente perdido en la inmensidad del poder de un imperio.

También Bolton se muestra de cuerpo entero en cuanto a su vocación intervencionista y a su obsesión por el uso de la fuerza y la acción directa en la solución de los problemas exteriores de su gobierno. Para los republicanos Bolton no es más que un exempleado rencoroso, mientras que los demócratas reclaman porque no se presentó a declarar voluntariamente en el impeachment en contra de Trump.

Es probable que la reelección de Trump y el poder imperial, económico y político, de Estados Unidos, puesto ya entredicho hace unos días por la canciller alemana Angela Merkel, podrían verse seriamente afectados por la forma en que Trump manejó la crisis sanitaria del Covid-19 y que le ha costado ya a su país la vida de más de 100 mil personas, muchas más que las caídas en la guerra de Vietnam, considerada la mayor hecatombe militar estadounidense en toda la historia. Sin embargo, puede deducirse que el tema del muro en la frontera con México, la política migratoria, que principalmente afecta a los latinoamericanos y el apoyo a los dictadores, se mantendrán vigentes con las mismas características que hasta ahora.

* Periodista y abogado

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