agosto 11, 2020

La violencia en la ruralidad


Por Soledad Buendía Herdoíza -.


Soy de una parroquia rural en Ecuador donde la violencia se vive día a día de manera distinta, donde hoy no hay estrategias de intervención ni política pública gubernamental para enfrentar los riesgos que sufren las mujeres en general, y en particular las mujeres indígenas, afros, niñas y población vulnerable durante la pandemia. Los avances alcanzados en años anteriores en este tema se han visto afectados por las reducciones presupuestarias y por un enfoque inadecuado del tema, sufriendo un retroceso significativo.

Según cifras del Servicio Integrado de Seguridad ECU 911 de Ecuador, desde el inicio de la pandemia se han reportado 22 mil 836 llamadas de emergencia, 278 llamadas diarias de mujeres víctimas de algún tipo de violencia. Muy pocas han tenido el acompañamiento judicial debido, no hay cifras reales, ni registros que den evidencia de una respuesta de atención integral, interdisciplinaria con abordaje de Derechos Humanos, mucho menos de atención oportuna y protección a las víctimas.

Los funcionarios públicos y operadores de justicia ante la amenaza deben actuar en forma oportuna y sin dilación, señala la Ley de prevención y erradicación de la violencia, esto no se aplica en las zonas urbanas con mayores servicios, mucho menos en las zonas rurales donde miles de mujeres no pueden acceder a servicios de salud ni de justicia, tampoco a las páginas Web para las denuncias, por tanto no son atendidas. En muchos casos no tienen acceso a una línea telefónica para pedir ayuda, mientras los gritos inundan sus casas, los golpes marcan sus cuerpos y la espiral creciente de violencia no se detiene para apagar sus vidas.

Frente a la inacción de autoridades indolentes que no quieren ver ni escuchar los gritos de la ruralidad, donde la feminización de la pobreza se aguza cada vez más. Solo vemos el show de turno que desvía la atención ciudadana de lo urgente e importante, hoy es la elección de una nueva Vicepresidenta, la cuarta desde el inicio seguramente. ¡Mientras las políticas para nosotras nunca llegan. No están en la agenda!

Hemos retrocedido en el ejercicio de Derechos de Humanos, no se aplican los protocolos de las convenciones internacionales sobre derechos de las mujeres.

Las graves consecuencias para las víctimas y para sociedad son advertidas por los movimientos de mujeres en foros nacionales e internacionales, el Estado tiene responsabilidades que debe cumplirlas sin dilación. ¡La historia será implacable!

* Asambleísta por la Provincia de Pichincha de la Asamblea Nacional del Ecuador

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