octubre 29, 2020

Lo que esconden los silencios


Por Cynthia Silva Maturana -.


Antonio Narváez, pequeño productor del chaco de Chuquisaca, muestra con desesperación en un video en redes la pérdida de su producción de maíz debido a un incendio. El trabajo de un año, la fuente de la supervivencia de su familia se ha perdido íntegramente. Por los mismos medios vemos todos los días pedidos desesperados de ayuda: “Monteagudo está siendo consumido por un incendio forestal descomunal”.

La primera pregunta que me asalta es ¿por qué no vemos la activación de todos los mecanismos previstos en las normas de gestión de riesgos, que muestren una respuesta contundente y proporcional a la magnitud del problema? ¿Por qué hasta el momento no vemos los reportes diarios de Defensa Civil responsable de la gestión de emergencias y desastres, dependiente del Ministerio de Defensa? ¿Por qué no vemos la acción de los helicópteros equipados con dispositivos para arrojar miles de litros de agua, que no requieren declaración de emergencia para actuar?

La segunda pregunta se refiere al sorprendente y ensordecedor silencio del activismo ambiental y de los medios de comunicación, que en 2019 reclamaban diariamente la “abrogación de los decretos ecocidas”, culpaban al anterior Gobierno de su complicidad en la afectación de la naturaleza, apuntaban con el dedo a los pequeños productores “que vienen del trópico de Cochabamba”.

Hoy apenas escuchamos las voces de algunas plataformas ciudadanas que, manteniendo su compromiso y consistencia con sus demandas, denuncias y legítimos reclamos, exigen que se enfrenten los incendios con todas las capacidades del Estado. Pero son pocas, muy pocas.

Sorprende ese silencio, ante el riesgo que sufrió hace pocas semanas el Parque Noel Kempff Mercado, declarado Patrimonio de la Humanidad, emblemático del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Sorprende que este año dejaron de importar los incendios en Otuquis o San Matías, Áreas Protegidas Nacionales, llegando a escuchar de alguna autoridad que “solo son pajonales”, sin provocar ninguna reacción de los medios que el 2019 habrían triturado frente a la opinión pública a dicha autoridad.

Quizás no importa que los productores de los Valles Cruceños hayan perdido todo o casi, pues no están dentro de un área protegida, o un área de importancia para la conservación y, por tanto, no sirve su desgracia para que ciertas organizaciones de la sociedad civil reciban copiosas donaciones.

Quizás la misma razón explica el silencio cómplice en torno a los incendios en el Chaco; claro, no es la Amazonía que compromete la movilización de jugosos financiamientos, de organizaciones que parece no importarles ni Monteagudo ni los territorios guaraníes; tampoco cuentan aparentemente la Serranía del Aguaragüe o del Iñao, que también son áreas protegidas muy valiosas.

Creo que podemos estar de acuerdo en que los incendios son solo el síntoma, la enfermedad tiene que ver con los modelos productivos que no han superado los procesos que, así como utilizan el fuego tradicionalmente en unos casos, en otros lo usan para disminuir los costos de inversión a costa de las pérdidas del patrimonio natural de los y las bolivianas. Esta discusión se halla postergada y no se ha abordado aún en profundidad, con la participación efectiva de los actores de esta realidad.

Pero, creo que podemos estar de acuerdo en que el silencio cómplice de esa mayoría movilizada en la gestión pasada y de los medios de comunicación nos indican también cómo el año 2019 se ha instrumentalizado la sensibilidad e interés de la ciudadanía por lo ambiental, para atacar a un Gobierno en medio de un proceso electoral. Este es otro ámbito de reflexión y debate que debemos encarar como sociedad.

Mientras desde la ciudadanía nos sintamos satisfechos con el activismo vacío de contenido, que instrumentaliza nuestros intereses, expectativas y visiones, para movilizarnos en favor de intereses políticos partidarios, haciéndonos cómplices incluso de racismos camuflados, seguiremos todos los años lamentando desde nuestros televisores las dantescas imágenes de incendios y las imágenes tristes de los animales calcinados.


* Miembro del Colectivo Urbano Adelas, Mujeres en Revolución

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