noviembre 24, 2020

Día de la Lealtad Peronista


Por María Bolivia Rothe -.


Mi abuela materna siempre me hablaba de Evita Perón y me contaba la historia de los descamisados, sus obreros, a los que ella defendió hasta el último día de su muerte. Nunca entendí qué similitudes podrían haber entre el peronismo y el comunismo y por qué mi abuela, que era una comunista en toda regla, admiraba tanto a Perón, a Evita y al peronismo. No lo entendí, hasta que este exilio que me toca vivir, en pleno siglo XXI, me trajo a vivir a la Argentina y entonces comprendí que verdaderamente hay muchas semejanzas y que no es posible, siendo comunista, dejar de amar y admirar a Perón y a Evita, porque estos dos seres cruzaron su historia de amor con los destinos de un pueblo que a su vez los amó porque les cambiaron su destino.

Hoy es 17 de octubre y es el Día de la Lealtad Peronista; por mi calle van pasando la caravana de autos, colectivos, camiones, todos adornados con banderas argentinas y las imágenes de Perón y Evita, junto con las de Néstor y Cristina.

Hoy, como hacen 75 años, se conmemora la epopeya política y humana de un hombre y una mujer que entendieron que lo importante era dar voz a los sin voz. Cómo me hacen recuerdo a Evo Morales, quien en sus 14 años de gobierno, no hizo otra cosa que darles voz y vida digna a quienes jamás la tuvieron.

Esta fecha tiene antecedentes que vale la pena recordar. El 17 de octubre de 1945 una multitud de trabajadores abandonaron sus fuentes de trabajo y se movilizaron a la Plaza de Mayo para reclamar la liberación del coronel Perón, quien, desde su humilde Secretaría de Trabajo y Previsión, supo ver, entender y materializar las demandas históricas de los trabajadores, que lo asumieron inmediatamente como uno de los suyos. A partir de ese momento, se sellaba la relación entre una mayoritaria base obrera y una dirección surgida del golpe militar de junio de 1943 y fortalecida en el poder tras las elecciones de febrero de 1946. Miles de trabajadores caminando desde distintos puntos del gran Buenos Aires hacia la capital, esperando la salida al balcón de la Casa Rosada de un Perón que había sido enviado a la cárcel por sus mismísimos camaradas de armas.

La masiva movilización de trabajadores comenzó en la madrugada del día 17 desde La Boca, Barracas, Parque Patricios, que son los barrios populares del oeste de Capital Federal, así como de las zonas industriales de sus alrededores. La principal fuerza provenía de esas las columnas de trabajadores, prácticamente autoconvocados, que mientras marchaban, fortalecían y engrandecían el movimiento. Ante semejante movilización, la Policía levantó los puentes sobre el Riachuelo, que son el paso obligado hacia la Capital desde los barrios de la zona sur, como Avellaneda, Lanús, Quilmes, La Plata. Los manifestantes estaban ahí por sus reivindicaciones de clase, indudablemente, pero principalmente estaban ahí apoyando a Perón, exigiendo su liberación.

Este mismo día Perón, casi a la media noche, pronuncia un discurso histórico, desde un balcón de la Casa de Gobierno: «Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número. Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo».

En 1947, Perón ya era presidente y en el acto de conmemoración del 17 de octubre se quitó el saco, ante el pedido de la multitud, para simbolizar su carácter de “descamisado”. He aquí la grandiosa historia del peronismo. La historia de un político que entendió el sufrimiento de su pueblo; de los “laburantes”; de la explotación de la mano de obra por el capital y que la plusvalía estaba nomás en las manos de los proletarios del mundo.

Perón, a su manera, abrazó la ideología del comunismo y gritó, con su vida y sus acciones, la célebre conquista de “proletarios del mundo, uníos”, en la forma de “descamisados del mundo, uníos”. Y nunca detrás, como el capitalismo patriarcal nos quiere colocar, sino al lado y haciendo brecha de igual a igual, Evita, la inmortal Evita, abriendo la senda para entregar un mundo mejor a esos obreros y obreras que vieron en ambos su destino cierto de liberación.

Siguen los autos, la caravana en mi balcón, las bocinas y el júbilo. Me siento parte de ellos; sé que Evo hizo lo mismo, nuestra Revolución Democrática y Cultural fue eso también y hoy, a menos de 24 horas del día más decisivo de la historia de Bolivia en este siglo, agradezco a la vida estar aquí en la Argentina, sintiéndome una descamisada más, una peronista más, celebrando con mis hermanos y hermanas argentinas este Día de la Lealtad Peronista, día de la dignidad de todo un pueblo. Dignidad que ansío ver retornar a mi amada Bolivia.


* Médica salubrista

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