septiembre 23, 2021

Después de la pandemia ¿gastar menos?

Por Miguel Ángel Marañón Urquidi-.


En los últimos días hemos escuchado de todo respecto a qué medidas debería aplicarse para poder superar la crisis económica que ocasionó el gobierno transitorio y la epidemia del coronavirus; escuchamos posiciones que, en la mayoría de los casos, recomiendan reducir el gasto tanto de las empresas privadas como del Estado, mientras paralelamente se plantea reducir impuestos y, lo más grave, devaluar la moneda nacional para incentivar las exportaciones.

Pero, ¿por qué no aplicar la política económica de incentivar la demanda interna? Si exigimos y logramos que los exportadores (sobre todo agroindustriales), como prioridad, tengan el abastecer el mercado nacional, tendríamos productos alimenticios en bastante cantidad, lo cual generaría que los precios se mantengan estables y, en algunos casos, disminuyan.

Sin embargo, al exigir a los productores abastecer primero al país, donde la mayoría de los bolivianos nos encontramos desempleados, o se redujeron muy significativamente nuestros ingresos, no traería buenos resultados, empobreceríamos a los productores, los cuales se quedarían con sus productos; es ahí que la intervención del Estado tiene que ser fundamental, ya que su función principal sería dar el efectivo a la población, para que podamos comprar la producción nacional y de esta forma se beneficiarían tanto los productores como los consumidores.

La población, al tener el mercado laboral restringido por la crisis económica, deberíamos recibir ingresos en forma de bonos, los que bien enfocados incentivaran el consumo de los productos nacionales; la inversión pública deberá tomar las riendas de la aceleración económica, su financiamiento necesariamente deberá ser de la recaudación impositiva, pero el cobro de estos impuestos no podrá ser general, deberá cobrarse a sectores económicos que lograron grandes beneficios, como el sector farmacéutico, supermercados, agroindustriales, entre otros.

De igual forma, deberá emprenderse proyectos grandes con financiamiento de créditos y donaciones externas, sobre todo de organismos internacionales, estos megaproyectos al contratar una buena cantidad de obreros dinamizarán la economía, ya que estos adquirirán alimentos, ropa, materiales para el hogar, entre otros.

Es difícil recomendar a los empresarios privados el esforzarse para mantener el nivel de sueldos y sobre todo el pago del aguinaldo, ya que el pago de estos, si solo se ve como gasto, puede parecer negativo para las finanzas empresariales, pero si se ve desde el punto de vista de generar ingresos a sus potenciales compradores, ocasionaría que se provea de efectivo para que los trabajadores cuenten con efectivo para cubrir todas sus necesidades.

Una vez cubierta las necesidades de los trabajadores, estos al ser personas racionales, el sobrante lo depositarán a sus cuentas bancarias, lo que también generará un efecto multiplicador en la economía, ya que el sistema bancario tendrá efectivo para poder proporcionar créditos que beneficiarán directamente a los emprendimientos privados.

Esta propuesta no quiere decir que se deje de lado las exportaciones, ya que dichos empresarios deberán incrementar sus inversiones para poder aumentar su producción y de esta manera exporta; así los empresarios se beneficiarán tanto del consumo interno como del mercado externo.

* Economista

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