abril 17, 2021

Exilio


Por Soledad Buendía Herdoíza -.


 Con los ojos cerrados voy a verte

en el alma que al soñarte te imagina

paso a paso en las veredas recorrerte

y contenerte en el recuerdo protegida

 

No te apenes si me encuentras hoy ausente

son apenas circunstancias de la vida

te prometo he de volver para quererte

palmo a palmo, calle a calle, esquina a esquina

 

Para entonces al abrigo de mi gente

volveremos como nadie se imagina

a nacer en la semilla resurgente

que en la gente multiplica y más germina

 

Con los ojos cerrados sin distancia

el futuro promisorio se avecina

voy a verte Patria mía en la constancia

de abrazarte con el alma y con mi vida

 

Solo es tiempo apenas tiempo provisorio

del peaje que le cobra al que camina

la experiencia que no sabe de envoltorio

y que paga a la nostalgia en carne viva

 

Con los ojos por cierto bien abiertos

cuando llegue quiero verte bien erguida

somos Pueblo que marchando va contento

y sanando en el abrazo  sus heridas

(Eduardo Márquez Rodríguez)

Desde mi exilio obligado en México, un maravilloso país que me abrió las puertas, me cuida y me protege, donde encontré en su gente amistad y cariño, valores y sueños compartidos, no dejo de recordar a mi patria morena, a mi pueblo y a mi gente.

No dejo de añorar la calidez de la tierra, sus colores, sus sabores y aromas. Las montañas que nos cobijan, los amaneceres con el majestuoso Cotopaxi. Mi madre, mi padre, mis hijos y mis nietos, la familia, los amigos, todos me faltan y sus recuerdos me ahogan.  El desarraigo es muy doloroso, el partir, el quedarse, el alejamiento poco a poco va difuminando los recuerdo del alma.  Por ello, debo aprender de la sabiduría de las tradiciones mexicanas, que dicen que hay que volver a reconocernos, volver a nuestros orígenes, a quienes somos. Como semillas renacer y germinar, una y otra vez a través de los otros, de sus palabras, de sus actos, de su solidaridad, de su compromiso.

Por eso quiero compartir con ustedes este poema regalado con amor, que está lleno de sentimientos encontrados que los exiliados del fascismo, del autoritarismo y de la injusticia vivimos.

¡Los vientos progresistas recorren nuestra Latinoamérica y con ellos vuelve la esperanza para millones!  ¡Es cuestión de tiempo señala Rafael Correa! ¡Como en Argentina y hoy en Bolivia, en Ecuador volveremos y venceremos, a toda esta injusticia sabremos vencer!


  • Asambleísta por la Provincia de Pichincha de la Asamblea Nacional del Ecuador

 

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