enero 21, 2021

El secreto de la educación


Por Soledad Buendía Herdoíza-.


Está claro que la educación tiene otro enfoque, y hay que impartírsela a todos y todas.

Es de imperiosa necesidad que la universalización de la educación permita formar seres críticos con herramientas para la enfrentar el mundo, y les permita revelarse y comprender su sumisión frente al sistema y los maquinistas del mismo.

Y digo que hay que poner énfasis en la educación generando solidaridad y la empatía que se debe tener para con el prójimo.

Está claro que es una educación formativa estructural, y cuando digo educación estructural me refiero a las bases de la construcción de las sociedades. Al respeto por los valores perdidos y la vista puesta en el crecimiento como parte de, y no como ficha individual en el tablero del crecimiento personal.

¿Por qué digo esto?

Porque se constata que sin educación estructural, los seres humanos que suben un peldaño en la escala social dejan de sentirse sometidos para experimentar el dulce placer de empezar a someter.

El que se cree “nuevo rico” no es el que accede a amasar una fortuna por medio del trabajo, sino el que siendo de clase media baja al mejorar sus condiciones de vida, comienza a pensar como si fuera rico. El llamado síndrome de “Doña Florinda”, explica como defiende el interés de quien los explota y oprime. Empieza a renegar de sus orígenes y desemboca en despreciar al pobre, solo porque de ser empleado pasó a ser empleador.

Seguramente no es fácil entender porqué la educación individualista crea ese híbrido que no siendo rico se siente, respira y vota como rico, porque con dinero en el bolsillo viaja, y empieza a gozar de la buena vida de la que siendo pobre se privaba.

El análisis tiene varias puntas y todas ellas concluyen en lo mismo abordaje, profundizar sobre el rol de la educación.

Hay que educar de manera integral, esa educación para toda la vida que construya sujetos sociales transformadores y cuestionadores de las sociedades injustas e inequitativas en que vivimos. Porque, como señala Paulo Freire, la educación no cambia al mundo, pero cambia a las personas que van a cambiar ese mundo y convertirlo en uno mejor, personas con el compromiso social de ser una semilla que eclosiona buscando el sol del cual alimentarse. Un sol con la energía justa para calentar a todos, bajo un mismo cielo.


* Asambleísta por la Provincia de Pichincha de la Asamblea Nacional del Ecuador

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