marzo 2, 2021

Regresividad y redistribución, en el Estado modelo 2021

Por Rafael Villarroel-.


Junto al debate parlamentario sobre las leyes del impuesto a las grandes fortunas y de devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA), se han avivado los debates con relación a la regresividad de algunos tributos y las medidas necesarias para suprimir tal situación; además del siempre presente debate sobre a la asimetría de los ingresos y la necesidad de una redistribución de estos, en aras del sentido más ideal de justicia.

La regresividad en un impuesto consiste en una condición, relacionada al porcentaje de ingresos destinados al pago del impuesto, de tal suerte que este disminuye en la medida en que aumentan los ingresos de los contribuyentes, entonces, en términos del ingreso individual y la riqueza, un impuesto regresivo es más pesado para quien tiene menores ingresos puesto que todos pagamos el mismo impuesto sobre un bien sin importar cuál será el sacrificio que hacemos para comprarlo.

Sobre ello, el debate consiste en mantener o reducir la asimetría: una fórmula sería la rebaja del porcentaje del impuesto; otra fórmula consiste en diferencias ese porcentaje según el producto; y diferenciar a los sujetos que pagan el tributo.

En Bolivia, el gobierno actual se decantó por la fórmula basada en los sujetos y de manera indirecta propone una rebaja del impuesto a quien exija factura y además tenga un ingreso menor a nueve mil bolivianos. Una medida interesante que apunta a beneficiar a quienes le cuesta pagar más este tributo, y buscar inyectar dinero en la economía con una importante apuesta desde el sector público, que busca el efecto multiplicador en cuanto a la demanda interna, pero además fortalecer al cultura tributaria para exigir la factura.

Por otro lado, la redistribución del ingreso es una preocupación general en el mundo, puesto que de lógico no parece muy justo seguir ese apotegma de que los “ricos sean cada vez más ricos; y los pobres, cada vez más pobres”. En tal sentido, se ha buscado una medida desde ámbito tributario para gravar a quienes han acumulado una determinada y nada despreciable suma de dinero.

Esto constituye la cristalización de uno de los principios fundamentales de nuestra constitución política, donde todos hemos reconocido y admitido que la solidaridad, la distribución y redistribución, son factores comunes de la convivencia en Bolivia.

Con la puesta en marcha de estas medidas, el Estado, de cara al 2021, plantea soluciones diferentes a las clásicas de recortar a ultranza, con el evidente impacto sobre la clase media, como fue en la década del 80; para primero, aumentar la demanda interna a través de una virtual rebaja del IVA para quienes menos ingresos tienen; y segundo, practicar el principio de equidad ampliando el universo de contribuyentes, con un ingreso verdaderamente grande, gravando su patrimonio en un porcentaje muy razonable que permita a quienes tienen más, apoyar a los que han sido menos favorecidos.

Be the first to comment

Deja un comentario