enero 18, 2021

El agua: de Derecho Humano a mercancía


Por Carla Espósito Guevara -.


El 28 de julio del 2010, bajo la gestión de David Choquehuanca como Canciller, tuve el orgullo de formar parte del equipo negociador que logró la histórica declaración del Derecho Humano al Agua en la Asamblea General de Naciones Unidas. Luego de una durísima negociación y apoyada por la mayoría de los países en desarrollo, Bolivia logró que se reconozca un derecho que para el sentido común parecía obvio, pero que para el Derecho Internacional no lo era.

Este significativo avance en materia de Derechos Humanos es quizás el resultado más extendido de una larga batalla que comenzó el año 2000 en las calles de Cochabamba durante la guerra del agua, que fue una lucha de los campesinos y sectores populares contra la privatización del agua por los grandes consorcios internacionales dedicados al lucrativo negocio de concesionarse fuentes de agua de los países pobres para luego venderla a precios elevados a una sedienta población.

Justo 10 años después de la declaración del agua como Derecho Humano, esta comenzó a cotizarse en los mercados de materias primas de Wall Street. ¿Qué significa eso? Que el agua se convierte oficialmente en un comoditie, es decir, una mercancía, pero con una cualidad especial: que tiende cada día a ser más escasa por diferentes razones como el incremento de su consumo, el cambio climático, la contaminación ambiental y el agotamiento de los acuíferos.

La mercantilización del agua no es algo nuevo, y fue ampliamente descrita por Maude Barlow y Tony Clarke en el libro el Oro azul, que analiza los negocios de las firmas multinacionales con el agua. Pero lo que sí es nuevo es este paso hacia los mercados de la especulación financiera. Esto implica que el precio internacional del agua se definirá ahora en el campo especulativo de las bolsas de valores. Es decir, cuanto más escasa sea el agua, que de hecho ya lo es para más del 40% de la población, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más alto será su precio.

Pero ¿qué son los mercados bursátiles de futuro? Son un tipo de mercado muy particular que consiste en pactar la copra de una mercadería en una fecha futura acordando el precio en el presente, de manera que cuando llegue la fecha de la compra habré ganado mucho dinero si el precio en el mercado resulta ser superior al pactado al memento en que se acordó.

Este tipo de contratos se hacen en la bolsa de valores, de manera que, haciendo un ejercicio no muy complicado de futurología, en un unos años es probable que nos encontremos hablando de las acciones acuíferas o de las burbujas especulativas de agua provocadas, no por el detergente desde luego, sino por la especulación de los intermediarios.

Pero ¿por qué el ingreso del agua en los mercados de futuro afecta la realización del Derecho Humano al agua? Simple, porque los precios del agua subirán por las nubes. No porque un gobierno o una empresa aumente las tarifas, sino porque su precio se fijará en el mercado internacional tal como se fijan los del petróleo o del oro. Es posible entonces que también en un futuro próximo nos encontremos leyendo en los periódicos noticias acerca de estallidos de otras guerras por el agua en distintos lugares del orbe donde el agua sea escasa.

El 2020 trajo terribles noticias para a humanidad, la pandemia se consideró casi como el inicio del apocalipsis, algunos se animaron apresuradamente a afirmar que era un golpe al capitalismo, pero casi al terminar el año Wall Street nos regala una noticia aun peor que la pandemia y más apocalíptica. El 2020 se recordará igual como aquel en el que Wall Street decidió convertir un Derecho Humano en un negocio. Por lo visto el capitalismo sigue vivito y coleando y más dañino y mortífero que nunca.


* Socióloga

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