septiembre 26, 2021

DDHH: Testigos militares involucraron a general en retiro en la Masacre de Senkata

El representante de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de El Alto, David Inca, manifestó este miércoles que fueron testigos militares quienes implicaron al general del servicio pasivo, Luis Valverde Ferrufino, en la Masacre de Senkata, ocurrida en 2019.

“La mayoría de los testigos no son civiles, son militares”, afirmó Inca, que fue entrevistado en el programa Primer Plano, de Bolivia TV.

Uno de esos testigos fue el teniente Felipe Terceros Nuñez, quien prestó declaraciones ante los fiscales y señaló a Valverde.

El testimonio de Terceros, leído por Inca, indica que el “28 de noviembre llegamos al (regimiento) Ingavi. En ese momento se identificó un civil que estaba con chaleco. Se identificó como general Valverde que estaba en el Ingavi. La columna siguió bajando hacia la ciudad de La Paz, pero nosotros, los blindados, dimos media vuelta por órdenes de este general quien indicó que debíamos retornar a la planta de Senkata porque ya se había entrado la gente y ya había dos muertos”.

Otro de los testigos militares que involucró al entonces director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), fue el coronel Julio César Tamayo Rivera, según indicó el representante de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de El Alto.

El coronel Tamayo declaró, según Inca, que tuvo contacto con el entonces ministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora Castedo, y con el general Luis Fernando Valverde Ferrufino. Con ellos se verificó que la operación de seguridad al convoy que trasladó combustible “se ejecutó con total eficacia y sin ningún tipo de herido en nuestro personal, y menos en los elementos de la turba”.

Sin embargo, agregó Tamayo, “fue en ese momento que el general de división, Luis Fernando Valverde Ferrufino, director de la ANH, me indicó que se debería ingresar a la planta de Senkata, asignándole la correspondiente seguridad militar y policial”.

Ese regreso de los militares a la Planta de Senkata dejó un saldo de 11 personas muertas y 78 heridas.

Al respecto, Inca lamentó que los uniformados actuaron contra los manifestantes como si se tratara de una revolución o una guerra civil, cuando eso no ocurría entonces.

Dijo que las operaciones militares en Senkata no cumplieron varios criterios usados en conflictos internos, como la proporcionalidad, ya que usaron armamento de guerra contra una población desarmada.

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