abril 16, 2021

Laguna Alalay: la urgencia de encarar los humedales urbanos

Por Gustavo Rey-Ortíz-.


Para poder regular las crecidas del río Rocha, que causaban inundaciones en las partes bajas del valle central y parte del valle bajo de Cochabamba, en la década de los años 40 se realizaron trabajos para profundizar una pequeña lagunilla en la zona donde hoy conocemos la laguna Alalay. Con el pasar del tiempo, esta se convirtió en uno de los principales cuerpos de agua de la ciudad de Cochabamba y brinda funciones ambientales muy importantes para el valle central, siendo un lugar de anidación, reproducción, alimentación y reservorio de una alta diversidad biológica, así como un lugar turístico, de recreación y deporte de la población visitante y local del departamento. Sin embargo, a finales de la década del 80 se reportan los primeros problemas de contaminación en la laguna, y es en la década del 90 que se tienen las primeras acciones para evitar los problemas que se fueron detectando hasta entonces. Es por estas razones que, mediante la Ley Nº 2867, 1 de octubre de 2004, la laguna Alalay ha sido declarada como Patrimonio Natural y Ecológico del Municipio de Cochabamba. [1]

Pese a esta declaración, con el paso de los años estos problemas fueron aumentando y es por ello que con la Ley Nº 3745, 24 de septiembre de 2007, [2] se creó el Comité de Recuperación, Mejoramiento y Preservación de la laguna Alalay (Crempla), actualmente conformado por el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, el Gobierno Autónomo Departamental de Cochabamba, la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), el Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa), el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, un representante de las Organizaciones Territoriales de Base (OTBs) de los Distritos Municipales del área de la laguna y un representante del Consejo Departamental de Medio Ambiente (Codema). De acuerdo a esta ley, estas siete instituciones tienen las tareas de formular un plan a largo plazo para la recuperación, mejoramiento y preservación de la laguna Alalay, con los fondos necesarios para su ejecución. Deben también establecer las políticas de manejo de la laguna y de su entorno, así como las regulaciones de las actividades humanas que la afectan.

Sin embargo, y a pesar de toda la planificación y el funcionamiento permanente del Crempla, dedicado a este humedal urbano, después de estos años todavía se siguen reportando los problemas más conocidos de la laguna, como “el estado de degradación de la Laguna Alalay y de su ecosistema en general, es el resultado de la acumulación de contaminantes provenientes de la cuenca alta a través de sus tributarios y la actividad antrópica que se desarrolla en el entorno, a esto se suman las características y condiciones climáticas de la microcuenca, lo cual hace que el problema tenga una variabilidad cíclica en cuanto a su estado se refiere”.

En primer lugar, debemos considerar que la recuperación de la laguna Alalay de los impactos antes mencionados, considerando que es un cuerpo de agua de aproximadamente 230ha en el área de máxima capacidad del espejo de agua y que se encuentra en una microcuenca que tiene una superficie de mil 785ha, es un trabajo que tomará varios años hasta lograr el nivel que de estabilidad ecológica que todos esperamos.

Conseguir que las fuentes de agua que alimenten la laguna tengan baja contaminación orgánica, evitar que otros afluentes externos cargados de contaminación no lleguen a la misma, que las actividades industriales y/o económicas que existen en la zona respeten la normativa ambiental, que las actividades recreativas y deportivas que se desarrollan en sus alrededores no afecten todo este proceso y que las familias que viven allí como también los visitantes puedan disfrutar de un ambiente de recreación saludable, depende muchas acciones acordadas y coordinadas entre las instituciones del Crempla.

El mencionado Comité ha desarrollado ya varios planes de recuperación, mejoramiento y preservación para la laguna Alalay, mismos que se basan en numerosas investigaciones y monitoreo que se han producido por más de 10 años sobre este humedal. Cada uno de estos planes se ha enfoca en las problemáticas por las que atraviesa la laguna, sin embargo, su falta de aplicación enfrenta un problema: todas las instituciones proponen y trabajan de acuerdo al presupuesto con el que cuentan y no necesariamente con una visión estratégica.

Esta situación muestra el tratamiento de la laguna Alalay como un tema aislado, separado del ecosistema urbano al que pertenece y, por tanto, de los planes y estrategias que abordan al humedal sin integrarlo a una mirada de gestión del territorio como un todo. Este es un ejemplo claro del fracaso de un abordaje desde las “competencias institucionales”, desde los análisis temáticos divorciados de la integralidad necesaria de una espacio tan importante en la ciudad de Cochabamba, que no solamente brinda oportunidades para el esparcimiento aportando a una vida más sana e integral de las personas, sino que mantiene funciones ambientales fundamentales tanto por la biodiversidad que alberga o depende de ella, como de regulación microclimática y otras, como parte de un ecosistema urbano.

Sin duda, entender estas funciones ambientales, desde un enfoque integrador más complejo, de la gestión del territorio como una articulación de sistemas –podríamos decir configurando un sistema de vida complejo–, permitirá aunar las voluntades institucionales, que lleven finalmente a resolver los complicados procesos de degradación que sufre el humedal y que impactan en sus funciones ambientales y en la calidad de vida de la ciudadanía de Cochabamba.


  • Biólogo, con experiencia en manejo de vida silvestre y gestión de ecosistemas.

1       Plan a largo plazo de recuperación, mejoramiento y preservación de la laguna Alalay.

2       Ley Nº 3745, 24 de septiembre de 2007.

Foto: Los Tiempos.

 

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