abril 20, 2021

Las alianzas preelectorales son parte de nuestra democracia


Por Elmar Callejas *-.


En el sistema democrático de nuestro país se eliminó la denominada democracia pactada, misma que consistía en que, después del acto electoral, los partidos que lograban curules o representación en los entes deliberantes definían quién sería la autoridad ejecutiva, escenario que planteaba un pacto postelectoral, o sea, después de las elecciones. Los partidos podían hacer alianzas y escoger como presidente o alcalde a cualquier de sus representantes, sin importar el lugar que ocupara de la preferencia electoral, razón por la cual un tercero o cuarto en los resultados electorales era posesionado como presidente o alcalde.

En este escenario, ocurría que el derecho del ciudadano empezaba y terminaba en el momento de depositar el voto, y posterior a ello el mismo se convertía en una especie de cheque en blanco, que el representante utilizaba de acuerdo a sus intereses.

En la actualidad el sistema plantea una nueva modalidad, donde se respeta al que es elegido por la mayoría de votos en las alcaldías o, en su caso, se va a una segunda vuelta, como en las elecciones presidenciales y de gobernaciones.

Hoy las alianzas se conforman antes de las elecciones, esto produce otros efectos en la responsabilidad de representar la decisión del ciudadano, ya no se puede negociar con el voto, sino más bien se respeta la decisión mayoritaria del pueblo y, en los casos que hay segunda vuelta, de la misma manera termina imponiéndose la decisión mayoritaria del ciudadano.

En nuestra corta experiencia, en el país se dieron casos de alianzas preelectorales, donde distintos partidos o agrupaciones se unen para presentar frentes más amplios o candidaturas se bajan para respaldar a otro con mayor posibilidad de ganar una elección; lo importante de este escenario es que el pueblo tiene la posibilidad de analizar los programas y candidaturas que logran aliarse antes de emitir su voto.

Muchas veces las alianzas preelectorales no terminan como esperan sus candidatos, tal es el caso de Jeanine Áñez, que bajó su candidatura para respaldar a Carlos Mesa, pero sus electores no se convencieron de esa acción electoral y optaron por otras alternativas. También casos donde resultaron de mejor manera las alianzas preelectorales, como, por ejemplo, en Sucre el año 2011, cuando todos los candidatos bajaron sus candidaturas cinco días antes de las elecciones, haciendo alianza con Moisés Torres Chive, siendo el mismo elegido alcalde, aunque después de ser electo, en menos de tres meses, rompieron alianzas por disputas de espacios en la comuna, dejando claro que la coalición fue meramente por interés personales o de grupos cuyo objetivo fue el de cuotearse las pegas.


* Exdiputado del MAS por Chuquisaca.

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