septiembre 22, 2021

La recuperación de la economía boliviana

Por W. Abraham Pérez Alandia *-.


En tanto que la recuperación económica, América Latina y el Caribe muestra un camino dificultoso, no solo por las profundas cicatrices que deja la pandemia del Coronavirus, sino también por los conflictos políticos en países como Chile y Colombia, y además por el bloqueo salvaje que sufren Cuba, Venezuela, Nicaragua, por parte del imperio en decadencia, el caso de la economía boliviana muestra rasgos de una recuperación. Mientras que el bajo desempeño de la vacunación en Brasil y el efecto perverso de la acumulación de las vacunas por parte de los Estados Unidos otra vez enseñan el comportamiento cínico del imperio.

Claro está que no hay que olvidar que la economía boliviana fue doblemente castigada, por una parte, por el golpe de Estado de octubre y noviembre de 2019, y por otra, por los nueve meses de pandemia sin atención de salud pública de parte de los golpistas, tiempo en el que se dedicaron a saquear las arcas del Estado.

La caída del PIB al -8,3% en 2020, tenía que ser revertida para salir de la profunda crisis económica en la que nos dejaron los golpistas. En consecuencia, el Gobierno actual implementó varias medidas orientadas a reactivar la economía nacional, entre estas citamos las siguientes: 1) El pago del Bono contra el Hambre; 2) Incremento extraordinario de las pensiones a los jubilados y rentistas; 3) La implementación del retorno del Re-IVA, que incentiva a la población a exigir facturas, el aumento en la facturación de restaurantes y supermercados; y 4) La reprogramación y/o refinanciamiento de los créditos diferidos.

Aquellas medidas fueron implementadas para la reactivación de la demanda interna, la que fue castigada por el cierre de las unidades económicas y el masivo despido de trabajadores. Sin embargo, había que tomar otras, también, para solucionar la crisis de la oferta. Desde esa perspectiva, se debía recuperar la dinámica de la Inversión Pública como el principal motor de crecimiento económico, la que fue intencionalmente frenada por los gobernantes de facto. Para ello el Presupuesto General del Estado (PGE) 2021 programó una inversión pública que asciende a cuatro mil 11 millones de dólares.

Uno de los instrumentos de compromiso de las autoridades económicas es el Programa Fiscal Financiero (PFF), en que se definen indicadores claves para la economía, tanto la política fiscal y la política económica, en coordinación con el resto de los sectores, mientras que otorga la confianza necesaria a la población y sus actividades productivas. Los aspectos relevantes de este documento plantean lo siguiente: “Con base en las proyecciones del documento suscrito, se proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de alrededor del 4,4%, una inflación de fin de período en torno al 2,6%, un déficit fiscal de aproximadamente 9,7% del Producto Interno Bruto (PIB)”.

Además de estos indicadores, en el documento está el compromiso de mantener el tipo de cambio, dando seguridad al mantenimiento del poder adquisitivo de nuestra moneda. El PFF sienta las bases del crecimiento económico, de la soberanía económica y de la confianza de la población en el manejo transparente de las políticas económicas.
El último informe sobre la economía boliviana confirma una recuperación importante. La autoridad del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas anunció que el Índice Global de Actividad Económica (IGAE), elaborado por el Instituto Nacional d Estadísticas (INE), registra una tasa acumulada positiva del 5,3%, superior a la de -10,3% de mayo de 2020.

Los sectores que constataron destacada recuperación son Minería, con 34,2%; Construcción, con el 18%; Hidrocarburos con 10%; Industria Manufacturera con 9,6%; a los que le siguen comercio y servicios.
Los medios de comunicación escritos, televisivos y radiales informaron sobre estos resultados. Algunos, como era de esperar, obteniendo criterios provenientes de opinadores recargados de su formación ortodoxa neoclásica y sus posiciones ideológicas neoliberales, reprodujeron versos vulgares como eso de que “esta cifra no se percibe en el bolsillo de los ciudadanos”. ¿Estarán pensando en el bolsillo de su exministro Murillo? Este personaje y su banda no necesitan del Bono contra el Hambre, se fueron con los bolsillos llenos y las panzas rebalsadas.
Utilizando ironías e hipocresías, mostramos el gráfico que la prensa publicó; los datos son correctos, las interpretaciones solapadas.

La figura del gráfico indica claramente la diferencia del IGAE, abril 2020 y abril 2021. Un elemento que hay que destacar en la interpretación comparativa y que los opinadores no la reconocen es que:

  1. El IGAE a marzo de 2020, -7,5% (crecimiento negativo o decrecimiento), es producto de las decisiones de los golpistas sobre el desempeño de la economía, quienes frenaron la dinámica del modelo económico de 14 años, con el propósito de retornar al retrógrado modelo neoliberal. No es resultado de la pandemia, el encierro domiciliario recién se produjo desde finales de marzo del mismo año;
  2. El IGAE de abril del 2021, 5,3% (crecimiento positivo de la economía), es el resultado de las medidas de reactivación tomadas desde diciembre de 2021. Seguramente tiene que ver con la recuperación económica regional y mundial, ahí la variación positiva de los precios. Pero no es solo eso, en la economía no hay milagros, todo resultado es producto de toma de decisiones;
  3. Los golpistas decidieron golpear la economía para entregársela en bandeja al capital transnacional, con recursos naturales como el litio, el gas, el hierro, entre otros. Por esos el resultado de su IGAE, -7,5%;
  4. El actual Gobierno decidió recuperar la dinámica de la economía boliviana, el potencial de su crecimiento y el modelo social comunitario; el resultado es el IGAE del 5,3%.

No hay donde perderse. Los descocados neoliberales no debieran intentar desorientar a la población con sus insolentes interpretaciones.


* Docente investigador de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), economista y miembro del colectivo “Salvajes Urbanos”.


 

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