septiembre 17, 2021

Origen y desarrollo de la Biblioteca Nacional de Bolivia

Por Luis Oporto Ordóñez * -.


En los albores de la creación de la República, el mariscal Andrés de Santa Cruz recibe la comandancia de la gobernación de Chuquisaca, en la que percibe la necesidad de una biblioteca, ordenando su fundación el 23 de julio de 1825. Informa de este acto administrativo al comandante del Ejército Libertador, encargado de las provincias de la Audiencia de Charcas, Antonio José de Sucre, que nombró al Dr. Agustín Fernández de Córdova como director y primer bibliotecario, más tres oficiales para que la sirvan. Le sucedieron en la dirección el prebendado Manuel Martín Santa Cruz y los bibliotecarios Casimiro Corro y Juan Chopitea.

Desde junio de 1838, en virtud del decreto de creación de las bibliotecas públicas, la dirección de la Biblioteca Nacional estuvo a cargo de los cancelarios de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. En 1848 entró en vigencia el nuevo reglamento; por el cual se le asigna a la Biblioteca Nacional las obligaciones de “suscribirse a los periódicos literarios, políticos, industriales y mercantiles de ultramar, formar colecciones de los periódicos oficiales de la República, de publicaciones oficiales; formar salones para depositar las producciones raras de historia natural y algunos objetos de las artes que por su antigüedad deben ocupar lugar como en un museo; procurará formar en un salón separado un conservatorio de artes y oficios, depositando en ellos obras premiadas en todo género y las muestras que se presenten para obtener privilegios de invención; formar un repertorio de modelos de máquinas, de los instrumentos oratorios y otros que sirven para las artes…”.

Posteriormente dispuso diversas medidas a favor de la Biblioteca Nacional: 6% sobre el valor de los libros que se internen por las fronteras de tierra y la entrega de fondos que corresponden por derechos que pagan los practicantes juristas. Dispuso que el bibliotecario de Sucre, Samuel Achá, se traslade a Mizque para transportar el antiguo archivo existente en aquel lugar, destinando 10 mil bolivianos para la adaptación de infraestructura y adquisición de mobiliario. En 1893 destinó cinco mil bolivianos para la publicación del catálogo de la Biblioteca Nacional, la construcción de una sala de lectura y adquisición de máquinas y útiles para un taller de encuadernación.

En 1879, en plena guerra con Chile, Aniceto Arce Ruiz propuso trasladar la Biblioteca Nacional “al local del extinguido colegio Junín, abonando de su cuenta un empleado para su metódico arreglo y mejor servicio por el término de seis años”, y se fija el haber del bibliotecario de Sucre, imputándoselo al ramo de instrucción.

En 1884 “se ordena que la Biblioteca Nacional se entregue a Fermín Méndez y se enjuicie al exbibliotecario Dr. Ignacio Terán, por haber hecho abandono de sus funciones”. Por Ley se declara que la Biblioteca Nacional pase a propiedad del Concejo Departamental de Chuquisaca, grueso error que se remedia al disponer en 1892, el gobierno del presidente Mariano Baptista, que “la administración de la Biblioteca Nacional, vuelva a encomendarse al Estado”, ordenando que “el Concejo Municipal de Chuquisaca, mandará entregar al prefecto del departamento, los libros, folletos, periódicos y útiles existentes, conforme al inventario correspondiente. La dirección de la Biblioteca correrá a cargo de un funcionario rentado con la asignación consignada en la ley financial de 1893”.

La Biblioteca Nacional fue fortalecida con varias medidas. Se ordena la adquisición de la biblioteca de Gabriel René Moreno; se votan fondos para la publicación del catálogo de la Biblioteca Nacional y para la compra de un taller de encuadernación. El presidente Eliodoro Villazón autorizó la adquisición de la “Biblioteca Gabriel René Moreno” en 40 mil bolivianos (1907), que se fusionó a la Biblioteca Nacional el 24 de enero de 1912, bajo la dirección de Jorge S. Mendieta. Posteriormente se compró la “Biblioteca Ernesto Otto Rück” en 50 mil bolivianos (1913), tesoro que estuvo a punto de perderse, pues en 1898 Rück remitió el catálogo de su valiosa colección a Lima, donde fue publicado por la librería de Carlos Prince, quien llamó la atención del Gobierno del Perú señalando que “esta copiosa e importantísima colección podría ser adquirida por el Gobierno del Perú, pues la conseguiría a un precio relativamente barato, porque el señor Rück la ofrece en venta por la reducida suma de L. 3.000”.

Felizmente para Bolivia, la colección fue adquirida por el Gobierno. Carlota Uriburu viuda de Rück la entregó a la Dirección de la Biblioteca Nacional, a cargo de Jorge Mendieta, bajo acta de 3 de octubre de 1913, que constaba de 170 manuscritos, 105 entre mapas, planos, cuadros, oleografías; 148 volúmenes europeos empastados, nueve volúmenes americanos empastados; 12 volúmenes bolivianos empastados y obras no empastadas: cuatro mil 302 bolivianas, 855 americanas, dos mil 843 europeas, que totalizan ocho mil 447.

A las anteriores se sumaron las bibliotecas de Valentín Abecia, Agustín Iturricha, Miguel de los Santos Taborga y Jorge Arana Urioste. Ya en el siglo XX, el gobierno de Hernán Siles adquirió en 1957 un “lote de 143 libros incunables del Rómulo Vildoso Cáceres”. A principios del 70 Adolfo Costa Du Rels remitió desde París su magnífica biblioteca, fortaleciendo notablemente sus colecciones. Le siguió la de Pedro Meleán Diez de Medina (rico en material de la Guerra del Chaco), Fernando Ortiz Sanz, y en 1998 la de Domingo L. Ramírez, célebre parlamentario conocido como “Pico de oro”, con 941 volúmenes. También se entregó la biblioteca de Alcides Arguedas (catalogada por Javier Saravia Tapia) y últimamente la formidable biblioteca de Guillermo Lora, vendida en suma apreciable, a la muerte del líder trotskista, fundador del Partido Obrero Revolucionario (POR).

El Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (BCB), custodia la memoria histórica oficial y la memoria intelectual del Estado Plurinacional de Bolivia, apoyando al desarrollo integral del Estado Plurinacional de Bolivia.


  • Bibliógrafo, presidente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.

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