septiembre 28, 2021

La estrategia de reconstrucción económica está en marcha: la importancia de los hidrocarburos y el Plan de Reactivación del Upstream

Por María Luisa Auza Vidal * -.


La construcción de un modelo de economía alternativo en el país ha avanzado desde 2006, apuntando a transformar la base económica, promoviendo el desarrollo económico social comunitario.

Este reto implicó salir de los esquemas del modelo neoliberal e inducir la participación del Estado en la economía con un fuerte dinamizador, a través de sus inversiones directas en actividades productivas, de apoyo a la producción y de infraestructura social. La definición de la inversión respondió a las estrategias definidas en los diferentes planes nacionales de desarrollo económico y social formulados a partir de 2006, llegando finalmente a las perspectivas acordadas en la Agenda Patriótica 20-25.

El Estado productor desarrolla sus actividades mediante las empresas estratégicas que han sido refundadas u otras de reciente creación. Asimismo, la participación pública en las actividades de financiamiento ha sido otro de los puntales del desarrollo productivo, mediante los créditos otorgados por el Banco Central de Bolivia (BCB) a los proyectos estratégicos y el importante rol del Banco de Desarrollo Productivo en apoyo a sectores productivos diversos, particularmente de asociaciones de pequeños productores.

Este esquema que busca construir un nuevo país tiene el objetivo de una transformación económica bajo un nuevo patrón de acumulación en el que se privilegie el desarrollo de una economía de base comunitaria y estatal, sin dejar de lado el rol del sector privado.

En este afán, se definió el rol del sector hidrocarburos como una base de generación de excedentes a partir del aprovechamiento de la comercialización del gas natural, con las mejores condiciones para su monetización, y de esta manera lograr los excedentes para que sean apropiados por el Estado y posteriormente redistribuidos en la generación de desarrollo productivo y social de otros sectores de la economía.

Dicha estrategia se traduce en la nacionalización de los hidrocarburos, su producción, transformación y comercialización exclusiva por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), con el mandato adicional de industrializar el gas natural.

Los excedentes generados constituyen la renta petrolera que a lo largo de estos años ha llegado a 41 mil 254 millones de dólares entre 2006 y mayo de 2021. Los Gobiernos Autónomos Departamentales, Gobiernos Autónomos Regionales, Municipios y Universidades recibieron 132 mil 725 millones de bolivianos entre 2006 y marzo de 2021, como parte de la redistribución del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) y Regalías, permitiendo a estas instancias encarar numerosas iniciativas para fortalecer la capacidad productiva y el desarrollo humano en cada región.

Los datos ratifican que la estrategia asumida con la nacionalización de los hidrocarburos dio importantes resultados al país y se constituyó en una imprescindible base de ingresos del Estado. En los últimos cinco años los impuestos del sector representan aproximadamente el 23% de la recaudación tributaria y aduanera.

Está clara la importancia que tienen los hidrocarburos en la economía, por tanto su futuro está intrínsecamente relacionado a los esfuerzos que encara el Estado para su reactivación. Estos son parte del proceso de reconstrucción económica que se viene encarando desde noviembre de 2020, cuando se recuperó la democracia y se retomó la construcción del país.

Mención especial merece el proceso de industrialización del gas natural, cuya continuidad fue puesta en duda después de la crítica decisión asumida por el gobierno de facto de paralizar la Planta de Amoniaco y Urea en noviembre de 2019, generando cuantiosas pérdidas al país. La reactivación de esta planta es una prioridad, no solo por el gran esfuerzo económico que implicó su puesta en marcha en septiembre de 2017, sino fundamentalmente por el potencial de generación de ingresos en divisas que representa en estos momentos en que urge avanzar con la reactivación de la economía.

La semana pasada YPFB anunció un Plan de Reactivación del Upstream, en el que se visualiza la estrategia que asume la estatal para fortalecer en el plazo más breve posible la base productiva de los hidrocarburos, es decir, la exploración y desarrollo de reservas de gas natural e hidrocarburos líquidos, para lo que estima una inversión de mil 400 millones de dólares los siguientes años. Un aspecto clave de este Plan es su componente de aprovechamiento del potencial de producción de hidrocarburos líquidos a partir de inversiones que permitan reactivar campos maduros, e incluso cerrados, que tienen reservas de petróleo aprovechables, esto posibilitará reducir los cuantiosos volúmenes de combustibles que significan una erogación de recursos por parte del Estado vía subsidio, beneficiando a la balanza comercial.

El potencial estimado de reservas que busca el Plan es de aproximadamente 5 TCF de gas natural, lo que permitirá reponer el consumo, continuar con el desarrollo del mercado interno, que ha crecido de 4,28 MMmcd en 2006 a aproximadamente 11,20 MMmcd en 2021, y garantizar la continuidad y el desarrollo de oportunidades de exportación de gas natural a los mercados de Brasil y Argentina, países con los que se tiene ventajas que deben ser aprovechadas, dada la infraestructura de transporte existente, que nos vincula a sus principales centros de consumo, y los contratos en curso. Las condiciones de la demanda en los países de la Región se mantienen abiertas a Bolivia y es preciso acelerar la actividad exploratoria para atender estas necesidades que pueden potencialmente ampliarse a otros países.

Se destaca igualmente el rol operativo que asume YPFB y sus empresas filiales y subsidiarias YPFB Chaco y YPFB Andina en la implementación del Plan, así como los acuerdos que logró YPFB incorporando a estratégicas empresas operadoras que se suman a esta programación con convenios de estudio, acuerdos de evaluación regional, memorándums de entendimiento y posteriores contratos de servicios petroleros como Geoproduction, YPF E&P Bolivia y Vintage Petroleum.

Las decisiones de inversión en esta etapa deben orientarse a fortalecer la base productiva de los hidrocarburos de manera prioritaria, como lo señala el Plan de Reactivación del Usptream, cuya implementación garantiza su continuidad como un pilar del desarrollo del país. Se requieren medidas que, desde la normativa y la gestión institucional, coadyuven a la implementación del Plan y el reto que asume la empresa estatal para garantizar su éxito.


* Miembro de la Red de Economía Política.

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