septiembre 28, 2021

Tras las huellas de Segalez: el novísimo canto con sentido y razón

Por  Javier Larraín *-.


La canción de autor en Bolivia tiene una larga historia que se remonta a los albores del siglo XIX, destacando la pionera obra del independentista José Manuel Baca, Cañoto.

De allá para acá se han sucedido un abundante número de creadores y creadoras, irrupción de instrumentos, géneros musicales, pasando por los boleros de caballería –investigados en detalle por la cantora y musicóloga Jenny Cárdenas– hasta la canción política, comprometida, de protesta o de “propuesta” –como le gustaba llamarla al uruguayo Daniel Viglietti– de finales del 60 y décadas posteriores.

De esa apretada, densa, rica y larga historia ha bebido y es heredero Mauricio Segales (SegaleZ), guitarrista virtuoso, compositor, autodefinido como cantautor o trovador, que ha compartido escenarios con reconocidos músicos de Bolivia y ha incursionado en diversos géneros musicales, imprimiéndoles un sello propio, auténtico, fresco, que lo hace presentarse en la escena local como uno de los expositores más prolijos y promisorios del novísimo canto con sentido y razón.

Para hablar de sus orígenes, de su proceso creador y conocer parte de su obra y proyectos actuales, fuimos tras sus huellas…

Javier Larraín (JL).- Mauricio, ¿cuándo fue tu primer acercamiento con la música y la guitarra en particular? ¿Qué te motivó a estudiar Artes Musicales y abrazar este instrumento?

Mauricio Segales (MS).- Alrededor de los 14 años. En casa de mis abuelos había una guitarra colgada en la pared, tenía las cuerdas en tonos azules, como la bandera Argentina; mis abuelos y mi madre, de pequeña, vivieron bastantes años allí. Una vez tomada la guitarra comienzo el proceso de exploración. Recuerdo que la primera canción que llegué a tocar de oído fue “Michelle” de The Beatles. Siento haber tenido desde un inicio la facilidad para poder reconocer las notas en el instrumento, posteriormente copiaba acordes que veía en televisión de músicos tocando en vivo.

Una vez hecha la conexión con la guitarra, la pasión por la música desbordaba mis palabras, así que inmediatamente terminado el colegio me acerqué a la Escuela Municipal de Artes de El Alto, pero no habían clases de guitarra, tuve la opción de ingresar al coro de la ciudad. A partir de allí inicié una búsqueda que, como se sabe, en el arte no tiene fin.

JL.- ¿Cómo es tu relación con la guitarra, cómo se llevan?

MS.- Realmente, formé una relación muy íntima con mi instrumento. Podría decir que cambié la vida social por quedarme en casa practicando. Al principio uno no sabe qué está estudiando, es más bien una terapia, una introspección, y de pronto las notas comienzan a salir del vacío.

JL.- ¿Cuáles son tus influencias musicales –tanto en género como autores–?

MS.- Tengo la alegría de poder decir que mi primera influencia fuerte en la música fue la canción de autor boliviana. Coincidiendo con mi acercamiento a la guitarra aparecieron conciertos de un colectivo de cantautores llamado Guitarra en Mano, título que claramente me atrajo, además de que en ese momento asistía a todo en lo que estuviera mi instrumento. Pude contemplar distintos estilos y comienza también mi acercamiento a las letras, otro hermosos medio de expresión.

Nombrar a todos sería muy largo, pero de los primeros fueron: Manuel Monroy Chazarreta (el Papirri), Matilde Casazola, los hermanos Junaro. Posteriormente, influencias como Pedro Aznar, Pedro Guerra, Silvio, Claude Debussy, Carlos Aguirre, Juan Quintero, son realmente fuertes.

JL.- En tu calidad de autor… ¿cuándo comenzaste a componer? Y ¿cómo compones –tienes algún método en particular o te visitan las musas y ya–? ¿Primero la música y luego la letra o al revés o al mismo tiempo?

MS.- Intenté componer una canción casi al año de comenzar con la guitarra. Un texto muy catártico, muy íntimo, que quedó inconcluso, seguramente debido a falta de herramientas. Así que en busca de esas herramientas fui detrás del colectivo de cantautores mencionado. Primero, lanzándoles preguntas las veces que podía, ya sea en persona o por correo, a las cuales respondieron amablemente. Después realizaron talleres de escritura más formales. Aparte de las técnicas que impartían, podría decir que el simple hecho de pasar tiempo con ellos hizo aflorar en mí la unión de texto y letras. Esta unión es indistinta, muchas veces llega primero la música, otras la letra, pocas veces en mi caso llega todo a la vez, más influye el oficio, el sentarse a trabajar. Pero ocurre que, cuando estás sumergido y enfocado en la creatividad –lo cual se me ha ido dificultando por los problemas de la cotidianidad–, siempre hay un destello, un hilo que aparece en los lugares menos imaginados. Creo que la composición se trata de estar atento a los detalles.

JL.- ¿Qué géneros has abarcado en tu labor y cuál sientes que es tu sello?

MS.- La canción de autor se alimenta de todos los géneros posibles, aquí nuevamente mencionamos el término “exploración”, escribir un son cubano o una bossa nova es siempre una aventura. Así es que he podido explorar desde la canción géneros como el rap, el rock, el jazz, el folklore nacional y latinoamericano.

JL.- Llevándote a los orígenes de tu carrera, ¿puedes hablarnos de tu participación en “Stop Racismo” 2009?

MS.- En ese momento iniciábamos un proyecto junto a Gabriel Poma, como dúo, el que posteriormente llevaría el nombre de una canción de Víctor Jara: “Manifiesto”. Nos presentamos con una canción compuesta por ambos, llamada “Lado a lado”, y tuvimos la alegría de ganar aquel festival que, por su mismo título, buscaba despertar en los creadores ese acercamiento a la realidad, en este caso a un tema tan sensible como el racismo.

Nuestra letra iba en contraposición a ese famoso dicho que declara que todos somos iguales; nosotros proponíamos en el texto que en realidad todos somos distintos, pero aún así somo hermanos de una misma tierra, país, continente y, al final, de un mismo planeta. Fue una linda experiencia y el comienzo dentro de la canción más inclinada hacia lo social.

JL.- Igualmente, ¿qué te motivó a participar –y además ganar– en los Abaroa 2016 categoría Composición de Música para Niños? ¿Nos puedes contar cómo es la experiencia de componer para niñas y niños, su valor, dificultad?

MS.- Varios artistas vamos buscando maneras de obtener apoyo para seguir produciendo, en especial en áreas que no son muy masivas. Es así que concursamos para ganar ese apoyo. Afortunadamente me tocó recibir el premio. Escribir para niños es realmente difícil, hay que tener una sensibilidad muy especial y gran habilidad de síntesis en los textos. También me topé con que en Bolivia las canciones para niños son realmente escasas. Intenté realizar mi tesis al respecto, incluso pregunté directamente a maestros como Matilde Casazola y Jaime Junaro sobre si conocían trabajos en este género y fue difícil encontrar uno que nombrar.

En mi caso, la canción ganadora (“La huelga del reino”) retrataba, a manera de cuento, un bloqueo de animales en la ciudad, donde un símbolo de los Andes, como es el cóndor, los exhorta a conversar, la única manera de resolver los conflictos.

JL.- ¿Cuánto ha influido la música clásica en tu formación y trayectoria y cuánto la música popular?

MS.- Le debo mi formación técnica a lo académico, pero para entender la música y su función final creo que la música popular te brinda las pistas más fácilmente. Felizmente, apenas comenzaba la universidad también puede integrar el grupo folklórico Paja Brava, que fue una maravillosa escuela. Tenía ambos ingredientes: lo teórico y lo práctico.

JL.- ¿Hay un distingo tan claro entre lo llamado “culto” y “popular” o pueden complementarse?

MS.- Sí, siento que hay un distanciamiento entre lo “popular” y lo “culto”, pero es una frontera imaginaria. Grandes aportes a la cultura nacen cuando se transita ambos caminos. Aportes como los de los maestros Javier Parrado y Cergio Prudencio son un gran ejemplo. Otros músicos que se me vienen a la mente es el Trío Aca Seca de Argentina, donde tradición y protección confluyen. Por mi parte, tengo el privilegio de integrar el conjunto Tierra Mojada, que tiene esa esencia.

JL.- En 2015 participaste con tu proyecto solista SegaleZ en el II Festival Internacional de la Canción Universitaria, ¿quién es el Mauricio artista o cómo te gusta que te llamen: cantor, cantautor, trovador? ¿Te sientes heredero de alguna “corriente” artístico-musical boliviana específica?

MS.- Mi participación en ese Festival se concretó gracias a la confianza de Melo Herrera, en ese momento jefa de la división de Cultura de la UMSA, ella confío en mi propuesta y me convocó para participar junto a grandes artistas, como Carlos López, y en otros géneros Nina Uma y Sobrevigencia.

Considero que hay una diferenciación entre el Mauricio que trabaja casi sin descanso, y SegaleZ, quien debe dar la cara con ese producto creativo. Y sí, me siento heredero de una corriente que se puede denominar canción de autor o trovadoresca, ya que le da gran importancia al texto. Recibir los ánimos de tantos grandes autores de esta corriente es algo que no me casaré de agradecer. Siento una gran responsabilidad en promover y preservar esta línea. También siento que solamente el público puede otorgar el título de cantor, solo el tiempo y el trabajo lo dirá; así que me encuentro cómodo con el denominativo cantautor o trovador.

JL.- En 2016 publicaste “SegaleZ guitarra en mano”, ¿nos puedes hablar de ese disco?

MS.- Concretar ese trabajo fue casi un reflejo tras haber concluido el proyecto “Manifiesto”, que desafortunadamente dejó un disco que nunca se publicó. Este álbum doble marcó el camino que planeo seguir. En un primer volumen propone canciones propias, una de ellas compartida con René Uzqueda, gran cancionista nacional, incluyendo también una pieza instrumental que hice sobre un solo de Pedro Aznar. La segunda parte presenta versiones de autores que admiro mucho, que siento hermanos y maestros, como Quimbando, Entre 2 Aguas, Dúo Negro y Blanco, Vadik Barrón, Carlos Arancibia, Carlos Sivila, Sergio Antezana. De igual manera intercala entre las canciones textos propios leídos por amigos artistas.

JL.- Has logrado presentarte en innumerables festivales, concursos, conciertos… has colaborado con autores como Álvaro Montenegro, el Papirri, Dúo Negro y Blanco… Haciendo un balance, ¿qué nos puedes decir de estas experiencias?

MS.- Son regalos que brinda este camino en el arte. En realidad, todo a gran velocidad y uno no se da cuenta de cuánto avanza. Terminado algún concierto uno recién reflexiona que acaba de compartir música con personas que admira hace mucho y que, en mi caso, comenzaron su camino mucho antes de que yo naciera, este detalle me parece increíble. Estas participaciones son metas imaginadas, son hitos que uno gurda para sí.

JL.- Cuéntanos de tu labor como productor musical, ¿en qué consiste y cómo te pueden contactar?

MS.- Consiste en acompañar a las o los intérpretes en la resolución de detalles técnicos y artísticos para generar un producto final que retrate lo que quieran expresar. En ese sentido estoy produciendo a un trío de canción latinoamericana, también dos discos con raperos paceños, varias colaboraciones en discos de otros artistas. Una en especial es el arreglo a la canción “Amartelo” del disco “60ª” del Papirri; participé igual en varios temas con distintos instrumentos, y quedé muy contento de trabajar junto a una gran influencia para mí.

Recientemente realicé la producción musical para una serie televisiva de la compañía títeres ELWAKY de Cochabamba. Actualmente cuento con un estudio de grabación en casa, en la ciudad de El Alto, al que denominé MENTALESTUDIO. Pueden contactarme y conocer más del trabajo buscando como: SegaleZ en Spotify, YouTube y Facebook.

JL.- Finalmente, ¿cuáles son tus proyectos venideros?

MS.- Desde 2016, año en que presenté un primer trabajo independiente, creo haber mantenido un perfil bajo, participando solo en invitaciones especiales como solista y como músico cesionista en variados eventos. Así que lo que viene es retomar la marcha y renovar la carrera con un nuevo trabajo discográfico que llevará por título “Nuestro hogar”, un disco con canciones de amor a Bolivia y dirigido especialmente a un público infantil. Tendrá la participación de destacados autores de la canción de este país, como son Luis Rico, el Papirri y David Portillo, por mencionar algunos.


*- Profesor de Historia.

*       Cortesía de revista Correo del Alba https://correodelalba.org/

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