octubre 15, 2021

Algunas anécdotas de Oscar García

Por Sergio Salazar Aliaga -.


En la primera entrega de esta entrevista, publicada el domingo 19 de septiembre, dijimos que alrededor de Oscar García hay mucha magia, mística y mitos que iremos conociendo en primera persona.

Productor

“Es un oficio que requiere o necesita el enfoque de la complejidad, esta implica la unión de los conocimientos porque una determinada afinación corresponde a un definitivo momento y lugar en nuestra música tradicional, por lo tanto si no entiendo un poco la cosmovisión, el relacionamiento con la naturaleza, el ciclo agrario, la relación que hay con la mitología que llega desde Occidente, o porqué terminamos pidiendo a la sirena o sirino que le den vida a los instrumentos, es muy difícil comprender esa totalidad; es un conocimiento que lleva a otro, y después otro. Lo mismo ocurre con la música urbana, con el hip hop, con el reggae, con la balada, etc.”

Octavia

“En los años 90 me tocó producir un disco llamado ‘Aura’, del grupo Octavia, su primer disco cuando cambiaron el nombre, pues antes se llamaban Coda 3. Este disco fue hecho para el sello internacional Sony Music, quienes pusieron un productor chileno que se encargaba de la sonoridad, es decir, de cómo debería sonar el pop, cómo debería sonar una batería, una guitarra; hay una diferencia entre la sonoridad y lo musical, por eso yo me encargué de la producción musical.

En ese contexto tuvimos una serie de más de un mes de clases que yo les di a los chicos de Octavia, a Omar Gonzales (voz), Simón Luján (guitarra), Vladimir Pérez (bajo), Ricardo Sasaki y Martín Fox (batería). Las clases fueron de cosmovisión andina, organología andina, de instrumentos musicales, de las formas musicales, de las afinaciones. Un curso intenso de música tradicional, en que incorporamos a la nueva propuesta de Octavia instrumentos y músicas de las tradiciones de tierras altas, fue un trabajo desde la investigación, hasta los arreglos rítmicos, artégios.

Uno de los instructores del Taller Arawi terminó siendo imprescindible para Octavia. Desde entonces Gimmer Illanes, lo llamaron el Jimbo, grabó todos los instrumentos andinos, fue un proyecto muy interesante.”

Raquel

“Con el Grillo Villegas hicimos dos canciones que resultaron número uno en las radios: ‘Subterránea’ y ‘Raquel’; tenemos un par de canciones más.

En ambas canciones hicimos música y texto los dos. La canción Raquel está inspirada en Raquel Gutiérrez Aguilar, es una suerte de decirle algo, es como si le habláramos sentados al frente, para hablarle en primera persona, es una poética coloquial, como cuando dice: ‘¿Qué tal Raquel?’ Es una suerte de diálogo muy cercano, con mucha confianza, también un pequeño homenaje a una mujer buena y valiente.

Raquel Gutiérrez es matemática, filósofa, socióloga y activista mexicana, llegó a Bolivia en la década de los 80, donde se incorpora a la guerrilla aymara y del movimiento sindical, fue parte del Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK), su alias era Qhantat Wara Wara (‘Estrella del amanecer’).

En abril de 1992 fue detenida junto a otros miembros del EGTK, entre ellos su excompañero Álvaro García Linera, siendo acusada de terrorismo, y pasó cinco años encarcelada en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes en La Paz. Cuando cayeron ante la Policía sentenció con una frase: ‘Soy más boliviana que Sánchez de Lozada’.

Seguía mucho su obra, sus escritos, personalmente no la conocí, solamente a través de su pensamiento, hay como una suerte de confianza, no de fe sino de creer en la persona mediante el pensamiento de su obra y establecer un grado de confianza, de tal manera que en una canción le puedas hablar de ‘tú’.”

Con la Orquesta Contemporánea de Instrumentos Nativos

“Trabajo personalmente escribiendo música contemporánea, término que se usa para definir un poco a toda la música de tradición escrita, música con mucho riesgo, atrevimiento y rigurosidad.

Fuimos con la Orquesta Contemporánea de Instrumentos Nativos, si no me equivoco, al VI Festival de Música Internacional Contemporánea en Bogotá, Colombia, el Gobierno de ese entonces nos apoyó y puso un avión solamente para la Orquesta, que estaba compuesta por su mayoría jóvenes, éramos como 60 en total: estaban los instructores, jefes de sección y yo como director, que sumábamos 16, el resto eran jóvenes.

Muchos de ellos nunca se habían subido a un avión, por lo que ya era un desborde de emoción, era un avión de la Fuerza Aérea, al fondo había como un comedor, era como tener un departamento de lujo viajando y estar junto a la Orquesta, y resulta que los pilotos no tenían permiso para ocupar el espacio aéreo de dos países antes de llegar a Colombia, mientras volaban pedían permiso y daban vueltas y vueltas.

Nos presentamos en un teatro bellísimo de madera, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, llegamos al filo, tuvimos que cambiarnos en cinco minutos, comenzamos a tocar sin siquiera haber respirado, tanto es así que yo me olvidé darle la entrada a una obra que empieza con percusión, que además es una obra mía que se llama ‘Cumbres’, y la percusión la tocaba Nicolás Suarez. Terminamos de tocar nuestro programa de música contemporánea, con obra de Willy Pozadas, Nicolás Suarez, mías también, y cerramos tocando música tradicional; el público acabó subiendo al escenario a bailar, y uno de los más grandes compositores de América Latina, el cubano Harold Gramatges, que lamentablemente ya no está acá, se acercó a felicitarnos y nos dijo que fue lo mejor que había escuchado en muchos años, en varias de las versiones del festival, no solamente por los instrumento sino por la interpretación de las obras. Esa participación de la Orquesta fue uno de los hechos más importantes para la música contemporánea boliviana.

Estando en Bogotá nos tocó un alojamiento muy lindo, exclusivo para delegaciones, no era un hotel, teníamos que salir a comprar para cocinar, para tener alimentación, y ahí fue que nos tocó uno de los atentados más fuertes que tuvo Colombia, una bomba abrió un cráter en el centro de la ciudad, no sé si fue hecho por Pablo Escobar Gaviria. Cada salida era una aventura, porque militares y policías rondaban la ciudad, así detuvieron a cuatro de la Orquesta, a dos instructores también.”

Escritos

“Escribo sin pausa desde la fundación en el semanario La Época, cuando estaba Raúl Peñaranda; después pasé a La Prensa; después otra vez se me acercó Peñaranda contándome que se iba a fundar un nuevo periódico que se llamaría Página Siete. Escribo desde la fundación hasta hoy, he publicado un par de libros, mi editorial es 3600, se llama ‘Libro de velos’; voy a presentar un nuevo escrito: ‘Elogio de las cosas’, un libro de haikus.”


  • Cientista político.

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