octubre 15, 2021

Los Papeles de Pandora salpican a políticos bolivianos con ‘offshores’

El equipo boliviano que participó en la investigación conocida como los Papeles de Pandora analizó 15.000 archivos relacionados a las actividades de 300 ciudadanos de Bolivia, quienes depositaron su dinero en paraísos fiscales. Entre otros, figura Branko Marinkovic, exministro de Economía del Gobierno de facto de Jeanine Áñez.

La investigación de los Papeles de Pandora demostró que en las últimas décadas al menos 300 ciudadanos bolivianos abrieron 130 cuentas bancarias en paraísos fiscales, para pagar menos impuestos en sus países de origen. Entre los señalados, hay dos exministros de Economía y un excónsul.

Los exministros son Branko Marinkovic, quien se desempeñó en esa cartera durante el Gobierno de facto de Jeanine Áñez (2019-2020); y Fernando Illanes de la Riva, quien integró el gabinete de Gonzalo Sánchez de Lozada en sus dos gestiones: 1993-1997 y 2002-2003. Desde ese año, el expresidente está exiliado en Miami, Estados Unidos, por su responsabilidad en la Guerra del Gas, que dejó 67 personas fallecidas a causa de la represión de su Gobierno.

Otro político de cierto renombre es Pedro Jaime Valdivia, quien se desempeñó como cónsul en Sao Paulo, Brasil, durante el Gobierno de Evo Morales (2006-2019).

Mike Gemio, analista de temas económicos, comentó a Sputnik que «también salió a la luz que el actual gobernador de Santa Cruz [Luis Fernando Camacho] tenía pues mecanismos rutinarios en sus empresas para evadir impuestos».

Y reflexionó: «En Bolivia mucha gente que tiene plata trata de evadir impuestos. Es plata que el Gobierno puede destinar a una política social, que al final también termina beneficiándolos», porque el movimiento de la economía dejaría recursos también en sus empresas.

Gemio puso como ejemplo que durante los 14 años de presidencia de Evo Morales salieron de la pobreza 3,5 millones de personas, con un crecimiento promedio del Producto Bruto Interno (PBI) del 4,8% anual.

«Esa es la evidencia de que si incluyes a la gente en un aparato económico, inevitablemente los que tienen más plata se benefician más. Es un círculo virtuoso entre política social, política fiscal y política monetaria que hace a los países crecer», dijo el economista.

Papeles de Pandora en Bolivia

Connectas, una iniciativa periodística para el intercambio de información sobre temas clave de América, presentó los Papeles de Pandora. Este trabajo analiza 12 millones de archivos filtrados al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación —ICIJ, por su sigla en inglés— por 14 bufetes de abogados. En esa tarea trabajaron 600 periodistas de 117 países.

En Bolivia, el equipo de Papeles de Pandora analizó 15.000 documentos, según los cuales 300 ciudadanos del Estado Plurinacional abrieron cuentas offshore entre 1987 y 2018.

Aún no fueron difundidos todos los nombres. La organización de periodistas afirmó que entre ellos hay empresarios importadores y exportadores, deportistas, modelos y exfuncionarios públicos, quienes se llevaron su dinero a las Islas Vírgenes, Panamá, Belice, Bahamas y Seychelles, entre otros paraísos fiscales.

«Todos los Gobiernos del mundo, en particular el boliviano, realizan una serie de esfuerzos e inyecciones con la lógica de mejorar las capacidades del Estado, para tener un universo tributario mucho más grande», explicó Gemio.
Ante este contexto, «las offshore básicamente vulneran todas esas normas, esa parafernalia normativa que tiene el Estado para controlar todos los aspectos impositivos de su sociedad», dijo el analista.

Ese dinero sale del país sin pagar impuestos para depositarse en paraísos fiscales. «Algunos países flexibilizan su orden impositivo para recoger plata. Es una política que busca mejorar las capacidades de absorción de recursos.
Según este esquema, no es importante de dónde venga la plata, la cosa es que entre plata», mencionó Gemio.

De esta manera, las bancas de los paraísos fiscales «empiezan a tener más liquidez, la economía de ese país empieza a tener más circulante. Es una estrategia poco ética para captar mayor liquidez», resumió.

¿Qué puede hacer el Gobierno?

Desde el Estado boliviano ¿se podría asumir alguna medida para repatriar estos recursos? «Es un poco difícil, pero no imposible. Como Estado boliviano, tenemos mecanismos desde nuestro Banco Central para controlar la corrida del dólar. Pero hay otros mecanismos, mediante la banca privada, para hacer movimientos muy complejos», relató el economista. Ante el poder transnacional del dinero, poco pueden hacer los Gobiernos de América Latina.

Antes de difundir los primeros nombres, el equipo Pandora Papers Bolivia intentó comunicarse con los tres exfuncionarios públicos mencionados, desde el 20 de septiembre pasado hasta horas antes de la publicación. Los dos exministros de Economía no respondieron. En el caso de Illanes de la Riva, falleció en mayo pasado, con lo cual habría quedado libre de toda culpa.

Según Connectas, Illanes de la Riva «abrió dos offshores, The Chimera Trust y Chimera Investment Holding Corp., en Islas Vírgenes para crear un fideicomiso de alrededor de tres millones de dólares para sus hijos».

Al igual que Marinkovic, el exministro de Sánchez de Lozada ya había aparecido en los Papeles de Panamá, de 2016. «Previo a la conformación de estas empresas, el exministro ya tenía otra offshore constituida en Panamá, misma que no fue provista por Trident Trust como las dos anteriores, sino por el bufete Mossack Fonseca», indicaron.

En el caso de Valdivia, su abogado dijo que su cliente no recordaba haber creado una offshore en Islas Vírgenes.

América Latina es una de las regiones más desiguales del planeta. También la que tiene más offshore por habitantes. Argentina, por ejemplo, figura tercera en el ranking mundial.

Gemio destacó que en las últimas décadas hubo Gobiernos en la región que lograron «tener mucha autodeterminación en las políticas económicas. Pero estamos creyendo que en 20 años vamos a solucionar 150 años en los cuales el capitalismo y el neoliberalismo han puesto sus bases muy fuertes».

Según el analista, a ello se suma la influencia de los medios de comunicación privados, manejados por los mismos poderes centenarios. Allí, detectó «un espacio todavía muy grande de trabajo, relacionado con la implementación de una política social inclusiva en lo comunicacional. Además, que busque democratizar la información, también el conocimiento».

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