diciembre 2, 2021

Las dificultades de la derecha golpista


Por La Época-.


El bloque opositor no sabe a qué recurrir, de qué agarrarse, para hacer realidad la aplicación de su política desestabilizadora del gobierno de Luis Arce y, sobre todo, para lograr la adhesión de amplias capas de la población urbana a su proyecto de un nuevo golpe de Estado. Hasta ahora es más lo que ha gastado de energías y derrotas que cosechado en victorias.

A contrapelo de lo que muestran los medios hegemónicos, la derecha –política y mediática– no ha conseguido que la Ley 1386 –de estrategia nacional contra la legitimación de ganancias ilícitas y de financiamiento al terrorismo– y la reciente aprobación del Plan de Desarrollo Económico y Social 2021-2025 se conviertan en factores de compactación ni de poderosa movilización anti-gubernamental. Los pasados “paros” no han sido nacionales ni contundentes, ni siquiera en el Departamento de Santa Cruz.

Si bien no hay que subestimar el alcance que pueda tener el declarado paro indefinido a partir del 8 de noviembre, especialmente en una parte de la ciudad de Santa Cruz, existen elementos suficientes como para pensar que el presidente Arce pasará sin grandes sobresaltos la celebración del primer año de gestión. No existe una subjetividad abiertamente adversa al Ejecutivo.

En primer lugar, salvo el Comité Pro Santa Cruz, cuya fortaleza y belicosidad son conocidas, en el resto del país los comités cívicos no están en condiciones de garantizar un paro contundente y sostenido. En la propia Santa Cruz las dos últimas movilizaciones no salieron del estrecho límite del cuarto anillo, pues en el resto de la ciudad todo se desenvolvió con absoluta normalidad. En otros departamentos como La Paz, a pesar de la radicalidad discursiva, el comiteísmo no suena ni truena. Además, en departamentos como Chuquisaca, Pando y Oruro, los dirigentes cívicos anunciaron que no se sumarán a la protesta ya que es momento de trabajar.

Ni qué decir de la mayor parte de las alcaldías. La propia federación de municipios de Bolivia hizo conocer que no iba a participar del paro indefinido y que más bien exigía la inmediata aprobación del plan de desarrollo “Reconstruyendo la economía para Vivir Bien, hacia la industrialización con sustitución de importaciones”, en el que a partir de la interrelación del gobierno nacional y los gobiernos subnacionales –cada uno desde su campo de competencia– se piensa encarar la aplicación de medidas en favor de la economía nacional.

El único sector social que puede provocar algún grado de molestia es el gremial, aunque es un movimiento fragmentado que no asegura una movilización permanente y prolongada. De hecho, en las últimas horas dentro del sector que recibió apoyo de los comités cívicos, varias fracciones se encuentran revisando su posición debido a los preparativos de las fiestas de fin de año.

En segundo lugar, la intención de construir un ambiente social de terror por los preparativos de la marcha militar del 13 de noviembre no ha alcanzado su propósito, aunque es un tema sensible que el Gobierno deberá seguirle el pulso en los siguientes días, particularmente en la ciudad de Santa Cruz, donde los militares pasivos junto al Comité Cívico buscan activar un conflicto que muestre al gobierno de Arce como el gran provocador.

En síntesis, como el 8 de noviembre de 2020, cuando la derecha fracasaba en su intento de oscurecer la posesión de Arce-Choquehuanca, todo parece indicar la reedición de un fracaso de la derecha en este noviembre en el que se inicia el segundo año del gobierno popular.

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