agosto 15, 2026

El Martahon Rock

El Marathon Rock fue el mayor festival de música, de bandas de rock que ha tenido el país, fue un momento fundamental en la historia del rock nacional.

El Equi

Siempre ha sido con música en vivo el Equinoccio, desde el primer día, desde que abrimos en la Cañada Strongest, hemos inaugurado con una banda llamada Drago Blues Band, un croata era el líder, también tocaron Black Jack, Altiplano, Wara, esos grupos tocaban, pero nosotros no estábamos con la nueva movida que se estaba desarrollando en el “Socavón”, no estábamos con Lapsus, Coda 3, LouKass, estábamos en una onda más retro, poníamos también algunos cantautores, El Papirri, la Ema Junaro, Jenny Cárdenas, los Sabia Nueva, además no solamente era de música hacíamos veladas poéticas los días miércoles, los martes hacíamos exposición de cuadros con artistas, en realidad era un centro cultural, bien comprometido con todas las artes.

Mientras tanto en el Socavón se estaba desarrollando una nueva generación de rock, éramos dos opciones totalmente diferentes, entre el retro y la vanguardia. El año 99 cuando retorno al Equi, el Socavón quiebra, el Equi también estaba hundido, ya no había vuelta.

Es ahí que le di un cambio, todos esos grupos que estaban saliendo a la luz, me los llevo, cambio de público a uno más joven, hago una remodelación, con comics todas las paredes, y les propongo a Llegas que vaya a la inauguración y al día siguiente a Octavia, fue un boom teníamos trecientas personas por día, ahí arrancamos, nos orientamos al nuevo rock desde ahí.

Después tuvimos los maratones y se convirtió en el templo de rock.

En la reinauguración de la Sánchez Lima entramos con la banda Pateando al Perro, antecesora de Gogo Blues de Gonzalo Gómez, había una banda llamada Rio Abajo, varias bandas se habían desintegrado como ser Lapsus, pero habían otros proyectos, algunos nuevos músicos, lo interesante fue a partir de eso decidimos hacer la Martahon Rock, de ahí salieron muchísimas bandas como ser Deszaire, Quirquiña, Oz, Son Fusión, Los Tocayos, hambrientos de espacios.

El Marathon

El Equinoccio se inventa abrir un escenario para todos, para dar espacio a los nuevos músicos, de ahí hemos escogido y tenido una nueva camada de bandas.

Eso se dio como un proceso natural, había docenas de bandas jóvenes que querían tocar en el Equinoccio, y no solo ahí sino en cualquier parte para poder mostrarse, pero lamentablemente iban a los boliches y les cerraban las puertas, siempre les decía que eran changuitos, que no tenían experiencia, el público va ser de puro fetos, que van a venir a tomar a destrozar, es así que nadie les daba bola, nadie les abría la puerta.

Nosotros si intentábamos abrir, hasta martes abríamos para traer dos banditas por día, hacíamos esa cosas, para que las bandas puedan venir a mostrarse, hasta que me di cuenta que lo mejor era hacer un festival y meter a todas esas bandas, y hacer un evento grande y bueno, para poder seleccionar a las mejores, hacer una renovación.

El Marathon nos ha permitido hacer la renovación, en el primer festival se presentaron como 60 a 65 bandas, es un número alto, de hecho era algo escandaloso, ya no había campo donde inscribir más, eso hablo del año 2001.

Un año antes hicimos un premarathon que se llamó el Equinox rock fest, pero sonaba bastante chistoso así que al año le cambiamos el nombre, pero el 2001 es el oficial, la final fue en el Teatro al Aire Libre por la magnitud, después, si no me equivoco hicimos siete versiones.
Después de todos esos años como todo proceso uno se da cuenta que se va estancando, así que decidimos hacer un paréntesis.

Manager

Entre los finalistas estaba Deszaire que clasifica como la décima banda, los diez últimos clasificados entraban al disco con una canción, grabamos un disco de la marathon, con ellos he desarrollado y cultivado una relación muy especial, me convertí en su manager.

Ha Deszaire yo los maneje cuatro años y se convirtió en una de las bandas más conocidas, fue un trabajo muy interesante, a mí se me ocurrió lo de los Tributos a los Cadillacs, cuando el Omar Ríos cantaba era igualito a Vicentico, también tuve que cambiar a los integrantes del grupo, me dejaron armar todo, reportorios, setlist, etc.

Tuve que liquidar algunos de la banda, el Omar era muy capo, merecía los mejores músicos, como yo conocía a todos los rockeros de La Paz, les fui proponiendo, así llega el Marcelo Aguirre, el Alex Iturralde, con esa banda era otra cosa, de calidad. Me acuerdo que los chicos querían tocar sus composiciones, les negué y les dije un año vamos hacer tributo a los Cadillacs y cuando sean bien famosos grabaremos el primer disco, yo maneje el mucha leche y sexo seguro.

El robo

Entre tantas anécdotas que tuvimos, me acuerdo una vez se robaron los equipos del grupo Octavia, como yo tenía muchos amigos en la prensa, y amigos influyentes, tuve que recurrir a esos amigos para presionar a la policía, hicimos una representación a a la PTJ, lo que ahora es la FELCC.

Que harían pero en 24 horas ya estaba presos los ladrones, nos llamaron para que podamos ir a recoger los equipos, la policía se había portado muy bien, además de que estaba bien preocupados.

El ciclo

Ya para el año 2011 había un poco de cansancio, estuvimos pensando con Ximena Morales que hacer con nuestras vidas, vamos a morir acá al pie del cañón a tendiendo a todos los clientes viejitos, o haremos algo más, yo tenía muchas ganas de escribir, ame el equinoccio pero entendí que era el momento de ceder a una generación mucho más joven, diez años menos que nosotros, cuando comenzamos con el Equi, todos venían y me saludaban de hermano, Ricardo, con mucha confianza, pasaron los años y venia el tema del señor y ahora Don Ricardo, va cambiando.

Evidentemente los clientes cada son más changos, esto ya no era mi público, ya no daba, es ahí que aparece Limberth Alarcón que tenía sus boliches por Sopocachi también, uno de ellos El Taget Urbano, yo veía que él siempre quería imitarle al Equinoccio, en el sentido de darle fuerza al rock nacional, pasaban bandas por ahí.

Nos hicimos amigos cuando armamos una asociación de locales de Sopocachi, ahí nos reuníamos, cuando llego la hora de irnos del boliche, a quien podíamos transferir, hablamos con él y logramos transferirle, a quien si no a él. Consiguió la plata y se rajo, lo hizo con mucho amor esa oportunidad, lo levanto, fue una elección, que pena que se haya muerto, fue un golpe muy fuerte para mí.

Para mi vender el Equinoccio ha sido un paso muy grande, yo había entregado muchos años de mi vida, mucha gente lo identificada al Equinoccio conmigo y viceversa, parecíamos uno solo, ya no había diferencia, es como desacerté de un pedazo de tu vida, de algo que te identifica.

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