mayo 18, 2022

Incremento salarial y desempleo

Por Romer Bello Bernal *-.


Se dice que un incremento al salario mínimo repercute negativamente en una economía, principalmente por el hecho de despedir trabajadores en empresas, generando desempleo; pero esta afirmación no pareciera ser tan cierta en nuestro país.

La Cámara Nacional de Industrias (CNI) expresó su preocupación por la demanda del aumento salarial y pidió que se “congele el ajuste salarial” para precautelar la reactivación económica y la creación de empleo. Asimismo, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) alertó que con el incremento salarial se evidenciará en pérdida de fuentes de trabajo, informalización y precarización laboral, insostenibilidad económica y financiera y la imposibilidad de realizar nuevas contrataciones e inversiones, “lo que derivará en problemas sociales, ocasionados por la desocupación y sus secuelas”.

Para la presente gestión, con DS 4.711 de 1 de mayo de 2022 se aprobó el incremento salarial del 3% al haber básico (sector salud y educación) y del 4% al salario mínimo nacional (SMN).

Para esta oportunidad tomaré en cuenta cinco años donde se pudo evidenciar que no es tan cierto lo que señalan la CNI y la CEPB sobre el desempleo, al contrario, en nuestro país un incremento al salario mínimo no hizo aumentar el desempleo. De hecho, durante los periodos 2015 a 2019 (periodos con incrementos salariales) la tasa de desempleo abierto urbana disminuyó de 4,6% en 2015 a 4,3% al tercer trimestre de 2019.

El Nobel de Economía 2021, David Card, con su investigación “Salarios Mínimos y Empleo”, estudió las consecuencias de la subida del salario, donde contradijo la teoría de que la subida de la remuneración básica acababa expulsando a los trabajadores y demostró que un aumento del salario mínimo no acrecienta la cesantía.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 2015 hubo un incremento al SMN del 15% con relación a la gestión anterior y la tasa de desempleo alcanzó a 4,6%; en 2016 el SMN fue del 9% y la tasa de desempleo se redujo a 4,4% respecto al 2015; en 2017 el SMN fue del 11% y la tasa de desempleo llegó a 4,5%; en 2018 el SMN fue del 3% y la tasa de desempleo se redujo al 4,3% respecto al 2017; a octubre de 2019 el SMN fue del 3% y la tasa de desempleo fue del 4,3%, igual al anterior periodo. Es decir, dichos incrementos no aumentaron la tasa de desempleo en nuestro país, en promedio los incrementos al SMN fueron del 8% y la tasa de desempleo se redujeron en 2%.

En 2020 la tasa de desempleo alcanzó a 8,4%, sin embargo, al primer trimestre de la gestión 2022, según las Oficinas Nacionales de Estadística (ONEs), la tasa de desocupación en el área urbana de Bolivia alcanzó a 5,9%, siendo con la de Ecuador (5,5%) las más bajas de la Región. La tasa más alta es la de Ecuador con 13%, seguido por Brasil con 11,2%.

La teoría económica nos dice que el aumento de la producción ofrecida eleva el nivel de empleo, en ese sentido el Gobierno Nacional ha puesto a disposición de las empresas e industrias una serie de políticas económicas para mejorar su productividad, entre las cuales están: el Fondo de Garantía para el Desarrollo de la Industria Nacional (Fogadin) (Bs 150 millones), para garantizar hasta el 50% para nuevos créditos productivos en el sistema financiero nacional; el Fideicomiso para la Reactivación y Desarrollo de la Industria Nacional (Fiderin SíBolivia) (Bs mil 261 millones), destinado a otorgar créditos a unidades productivas, micro, pequeñas, medianas y grandes empresas a una tasa de interés del 0,5%; los Fondos de Garantía de Créditos para el Sector Gremial (Fogagre) y fortalecimiento del Fondo de Garantía de Créditos de Vivienda de Interés Social (Fogavisp), entre otros.

Las condiciones para mejorar la productividad de las empresas e industrias están dadas, dependerá del interés de cada una de ellas hacerlo. Por otro lado, se ha observado y evidenciado con datos que el incremento al salario mínimo durante los periodos de análisis no acarreó desempleo, como señalan la Cámara Nacional de Industrias, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo, entre otros.


Economista.

 

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