
Por Sergio Salazar Aliaga*-.
Esta es nuestra tercera parte de la conversación que tuvimos con Manuel Monroy Chazarreta, conocido por todos como “El Papirri”.
Silvio Rodríguez
“Tuve un encuentro con Silvio Rodríguez… él es un cantautor, guitarrista y poeta cubano, exponente característico de la música de su país surgida con la Revolución, conocida como la Nueva Trova. La cita fue en Madrid, en un homenaje al cantautor cubano Noel Nicola. Había un encuentro de cantautores, entonces esa fue una oportunidad para estar con Silvio, con Ismael Serrano, en un homenaje por la muerte de Nicola.”
Gestor cultural
“Más por necesidad que por vocación fui gestor cultural, he aprendido en esos años primero en el Taller de Música de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y luego en la Casa de la Cultura. Ingresé, como decían, en el puesto más abajo, en esos años comencé a aprender hasta llegar a ser director de Cultura, director de los teatros municipales y Oficial Mayor de Cultura hasta el año 2000.
Esos años dejaron cierta huella en los artistas, intenté apoyar a los colegas con un programa que se llamaba ‘Cultura a cielo abierto’, que buscaba llevar a nuestros artistas a barrios donde nunca se llegaba, fueron hermosos conciertos; recuerdo con mucho cariño una presentación del grupo Wara en Villa Victoria. Todos los domingos estábamos en los barrios más alejados llevando el arte y haciendo un encuentro con las gentes de los barrios.
Además he creado en esa época el Premio Municipal de Música, ‘Concurso Municipal de Composición Musical Adrián Patiño’, que hasta ahora se lleva a cabo, está en su XX versión, esto con el fin de incentivar a los compositores nacionales, profesionales y nóveles, estudiantes de música, además de compositores autodidactas que pueden participar en el certamen convocado por la Secretaría Municipal de Culturas. La categoría A está dirigida a orquestas, tropas de instrumentos nativos (sikus, tarkas, quenas, entre otros) y grupos de músicas del siglo XXI (sinfónica, new age, música del mundo, jazz fusión, entre otros).
También creé la primera casa distrital Jaime Saenz, para poder descentralizar la cultura; la inauguramos en 1999. Fueron años fructíferos en términos de gestión cultural”.
Embajador
“Recibí la invitación del expresidente Evo Morales para ir al servicio exterior y estuve prácticamente ocho años, desde 2009 hasta 2016 como agregado cultural de la Embajada de Bolivia en Ecuador, ahí también hicimos un trabajo de gestión cultural muy fuerte, el objetivo era generar eventos que le llenaran a nuestra legación: en enero creamos Alasitas con los estudiantes de maestría de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
Teníamos un calendario de actividades, donde sobresalía en marzo el tema marítimo; soy el creador de las jornadas de reflexión sobre el mar boliviano en Ecuador, fue un tema muy difícil porque ese país tiene relaciones muy estrechas con Chile, entonces crear ese evento fue muy complicado, y no solamente la ofrenda floral sino la jornada; pero también algo similar ocurrió con lo de la hoja de coca, marcó esos años en Ecuador, había un estigma muy fuerte, pero se explicó y se mostró en exposiciones que la hoja de coca no es cocaína.
En la Semana Cultural de Bolivia en Ecuador se hicieron las fiestas de agosto, una cosa increíble, gracias a alianza con la Alcaldía de Quito, ya que el 10 de agosto es el día de Ecuador. Hicimos grandes conciertos, trajimos entonces a Emma Junaro, al Ballet Folklórico de Bolivia, al grupo Alaxpacha, Piraí Vaca, al grupo Kollamarka, Juan Enrique Junaro con su grupo; todos estuvieron en ese marco de la semana cultural.
Luego teníamos el ciclo de cine en Ecuador, que durante siete años los he organizado con gran éxito, también en alianza de la Cinemateca Ecuatoriana: hemos difundido unas 30 películas. Eso en relación a la gestión cultural.
El último trabajo que tuve fue en la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, donde estuve dos años como concejero; después presenté mi carta de renuncia en el golpe de Estado. Logramos apoyar a los artistas creando el Centro de la Revolución Cultural (CRC), que ahora está comenzando a funcionar con fuerza, donde los artistas pueden presentar proyectos; lo creamos en la gestión de Cergio Prudencio, que era el presidente de la Fundación, fue un gran aporte porque antes la institución no apoyaba a los artistas, era una instancia más patrimonialista, dedicada a los museos, archivos, bibliotecas, así que ahí se creó un centro que destina fondos para los artistas en vida.”
- Cientista político.

Leave a Reply