Por La Época-.
Dos policías y un civil ejecutados es el resultado de una acción criminal hasta ahora bastante confusa. La sucesión de hechos que se registraron antes e inmediatamente después del asesinato a sangre fría que enluta a la familia policial todavía no termina de brindar, al menos hasta donde se conoce públicamente, elementos suficientes como para tener una idea acabada de lo que pasó el martes 21 en el municipio de Porongo, vecino de la pujante ciudad de Santa Cruz.
Lo que si está plenamente confirmado es que el principal protagonista de esta historia es un personaje vinculado al grupo de los Lima Lobo, del que uno de sus miembros fue extraditado en 2020 a Brasil, donde es enjuiciado por delitos de narcotráfico.
Como en toda investigación las hipótesis son varias. Pero hay una primera que debe ser respondida lo mas pronto posible y que dará luces para el desarrollo de la investigación: ¿las ejecuciones en Porongo son resultado de un hecho fortuito o más bien forman parte de una clara intención de lanzar una señal? Si es lo primero no sería la primera vez que detrás de algo inesperado se descubre alguna poderosa actividad ilegal y criminal. Si es lo segundo habrá que investigar quién envió a los dos sargentos y el voluntario civil a ese lugar y con qué propósito. Es más, una variante es que los dos sargentos y el civil hubieran ido al lugar sin saber siquiera para qué se los estaba enviando. Y si el caso no fue fortuito pues está claro que las cosas no salieron como se había pensado: los que querían enviar una señal al grupo de Nallar, terminaron recibiendo la señal que no esperaban.
Una segunda hipótesis es que, a pesar de los antecedentes de este personaje, sus movimientos se desarrollaban sin el menor seguimiento de parte de la ley y sus organismos. Esto quiere decir o que no existe un trabajo escrupuloso de parte de los organismos llamados a identificar acciones sospechosas o que este personaje tenía protección en algún nivel en la fuerza antidrogas. En todo caso, la investigación de algunos nombres de policías mencionados en el desarrollo de los hechos es clave para determinar la orientación de la hipótesis. No es la primera vez en que se sospecha de algún grado de protección de algunos elementos de la FELCN a personas involucradas en esta ilícita actividad. Y eso sucede con otras policías antidrogas del mundo.
Otro dato que debe ser resuelto es dar con el paradero de los dos colombianos y de determinar las razones de haber encontrado huellas de pólvora (prueba del guantelete) en la mano de Nallar, cuando se supone que los que ejecutaron a los policías y el civil fueron los colombianos.
Lo que si confirma este lamentable hecho es que la FELCN debe ser reestructurada en el menor tiempo posible. Hay algo que no esta funcionando bien y no hacer ajustes le dará a la oposición elementos para fortalecer su discurso orientado a relacionar el narcotráfico con el gobierno.

Leave a Reply