
Por Sergio Salazar Aliaga *-.
Nos hicimos amigos con Marco Antonio “Kicho” Jiménez cuando ya era parte del grupo Los Bolitas, de hecho me ayudó junto a Kary Pérez a participar en la grabación de su último videoclip llamado “Cupido”.
Pienso que Los Bolitas es la mejor banda a nivel nacional de esta última época, una banda for export. Hablamos con “Kicho”.
Bilo Viscarra
“Crecí en un ambiente folklórico, mis primeras interacciones musicales eran la música boliviana, el folklore, con varios conjuntos –no voy a dar nombres por respeto–, pero me di cuenta que en ese rubro había mucha envidia, mala onda, hay un respeto enorme a los grandes talentos, a los maestros, pero son muy crueles con los nuevos talentos, para mí no fue fácil, entonces ya no quería compartir con ese tipo de personas; cuando la música es hermandad, solidaridad y otras cosas más; esto no solo me pasa a mí, sino a varios jóvenes folkloristas, como a mi hermana Luciel Izumi.
Así decido cambiar de rumbo, justo Bilo Viscarra vino a tatuarse al estudio de mi hermano –tatuador profesional–. A nosotros nos gustaba mucho el rock nacional y escuchábamos cuando éramos más changos a Los Tocayos, y conocía a Bilo por ese lado.
Él también sabía quién era yo y me dijo que estaba invitando a varios músicos al Teatro Nuna, que si me animaba a meterle unos temitas con zampoña, fue la primera vez que me invitaban a una tocada, le dije que si no tenía fecha o estaba disponible me encantaría poder participar del concierto; esto fue más o menos por el 2014, estaban invitados Sercha Ramírez, Martin Joffré, Yare Vargas, había linda gente, fue bonito compartir con ellos, me trataron muy bien.
Bilo me dijo que teníamos que tocar juntos, no sé cuándo y no sé cómo, pero que se tendría que dar ese encuentro, aunque sea grabar algo, le agradecí por la invitación. Pasó un poco el tiempo y ya no lo volví a ver, me enteré que se estaban despidiendo con Los Tocayos y armando sus últimas tocadas.”
Los Bolitas
“Debió pasar un año, el 2016 tal vez, y Bilo me escribe y me dice que está creando un proyectito que presentaría en el Bar Equinoccio y que estaría Hate, algo alucinante, me mandan la invitación y los fui a ver debutar a Los Bolitas, era otra alineación musical, otro concepto, el primer disco era una cosa diferente, era muy Bilo, como una ‘bilomanía’; ese primer disco me atrevo a decir que lo saca como solista, pues son todas sus canciones, él canta sus canciones, pese a que fueron a grabar todos a Buenos Aires, pero se siente que es todo Bilo, es un disco de Bilo.
Nos encontramos y me dijo que le había gustado convocarme, que todo fue muy rápido, salió de la nada, lo había hecho con muy poco tiempo, pero estaba disponible para volver a tocar con ellos. A veces coincidíamos en algunas fiestas, después se unió ‘Teto’ de Ugarte y toda esa generación, yo comencé a compartir más con ellos porque me parecía gente más real que el otro equipo de vereda, como comentaba antes.
Entonces me propuse que tenía que juntarme con ellos, son mi onda –me decía–, la vamos a pasar bien, vamos a tocar, compartíamos vivencias con los chicos.
Para cuando grabaron su segundo disco Bilo me llama un domingo, yo estaba de chaqui, había llegado a mi casa a las siete de la mañana, había jodido toda la noche, y él me llamó tipo 10; contesté, le dije qué había pasado, y me contó que estaban produciendo el nuevo disco y que el productor había dicho que faltaba Bolivia, que necesitaba algún instrumento boliviano que no fuera charango, por eso pensó en mí con la zampoña, pero el detalle fue que querían que grabara ese instante, esa tarde, porque se iba a ir en un par de días.
El productor era José Luis ‘Cheo’ Pardo, de la banda venezolana Los Amigos Invisibles, lo habían traído los chicos para poder grabar, hicieron el contacto en los Estados Unidos –a pulso de obrero los contactos internacionales que hicieron–; le dije que necesitaba descansar un rato pero que iría en la tarde, que me pasara los demos inmediatamente para poder ir, estaban en la casa de ‘Teto’ de Ugarte.
Los demos que me mandó eran otras cosas, al final hice algo distintos; me mandó una cosa y yo hice otras. Ubicaba a ‘Cheo’, le dije gracias por venir a La Paz, es un genio, ganador de premios Grammy, y me dijo que hiciéramos un Rithm and Blues andino (R&B), no pensé nunca que lo conocería.
Entonces hicimos en R&B andino con zampoñas, el primer tema que grabamos se llama ‘Solo faltas tú’, fue locura como se grabó. Gracias a ese tema creo que entré a Los Bolitas, él estaba chocho conmigo, me invitaron unas cervezas, una parrillada, ‘Cheo’ me insistió en seguir grabando otros temas: “El borracho”, después “Peligroso”. Hice lo que me dijo.
Luego me fui, pero ‘Cheo’ les dijo que me metieran a la banda, que era fundamental, y a los meses Bilo me escribió que iban a tocar en el Nuna. Como ya había grabado varios temas acepté la invitación, en noviembre ya no tenía tanta movida con Wara, esto fue a final de 2018, así que de a poco me fui integrando, nunca hubo una invitación directa o formal.
Después me dijeron que los acompañe a Lima, que había una tocada, en realidad un festival, y ellos querían mostrar o resaltar la zampoña, que se viera la parte boliviana, ‘que los peruchos no nos quieran chorear’, en plan de broma. Es así que aprendí algunas cosas nuevas musicales y que prácticamente legalmente en 2019 me quedé con Los Bolitas, comencé a aprender sus temas, yo no quería forzar nada así que hicimos algunos arreglos con la zampoña.
Puse mis propios arreglos en las canciones. No quería forzar el instrumento, el último periodo pandémico comenzamos a trabajar mucho más juntos, ya no estoy tocando con Wara para no cruzar fechas, para hacerlo más profesionalmente; tenía que hacer mi historia y decidí ir con Los Bolitas, un equipo de distintas gamas musicales, la música nos hace respetar y compartir.
Este último tiempo también pude compartir escenario con “El Papirri” como un nuevo proceso de aprendizaje y de enseñanza”.
- Cientista político.

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