agosto 16, 2026

A 50 años del MIR (segunda parte)


Por Claudia Miranda Díaz * -.


Con frecuencia añoramos a grandes cuadros políticos: mineros, obreros, universitarios, campesinos, al tiempo que olvidamos señalar que todos fueron militantes de un partido político de izquierda, siendo el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) uno de ellos, el cual se constituyó en el segundo partido político más grande de nuestra historia –en el pasado siglo–, después del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).

En las décadas del 40 al 70 surgieron grandes liderazgos, cuadros políticos que recibían una sostenida formación al interior de sus partidos. Estos líderes condujeron a nuestro país hacia cambios profundos como la Revolución de 1952, la defensa de nuestros recursos naturales (plata, estaño, petróleo), la recuperación de la democracia en 1982.

La mayoría de los partidos políticos de izquierda eran fundamentalmente “partidos de cuadros”, por eso tenían grandes líderes como Guillermo Lora, Simón Reyes, Juan Lechín Oquendo, Filemón Escobar, Edgar Huracán Ramírez, Marcelo Quiroga Santa Cruz, Genaro Flores y otros.

En cambio, el MIR decidió ser un partido de masas, sin descuidar la formación de cuadros políticos en sus estamentos de dirección nacional, regional y local, y de todos los sectores sociales, fueran obreros, campesinos, estudiantes universitarios y de colegio, profesionales, maestros, mujeres, dirigentes barriales. Contó con líderes como René Zavaleta Mercado (1935-1984), Pablo Ramos Sánchez (1937-2021) –ambos fundadores del MIR–, Jorge “Chichi” Ríos Dalenz (1941-1973, dirigente nacional asesinado en Santiago de Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet), Artemio Camargo (1948-1981, dirigente minero asesinado en la Masacre de la Harrington en La Paz durante la dictadura de Luis García Meza), Juan de la Cruz Villca (1945-2016, líder campesino que murió siendo parte del Proceso de Cambio, en el MAS) y muchos otros.

Los partidos de izquierda nacieron en las clases medias, fueron dirigidos por las clases medias, aunque en su estructura orgánica hayan sido incorporados sectores obreros, como en el caso del MIR, cuyo Comité Ejecutivo estaba formado por Jaime Paz Zamora, Oscar Eid Franco y Antonio Aranibar Quiroga, siendo agregado Walter Delgadillo Terceros, que provenía del sector obrero-fabril.

Una primera decisión que tomó el MIR al momento de su fundación en 1971 fue enfrentar a la dictadura banzerista –luego vendrían las dictaduras militares de Juan Pereda Asbún (1978), Alberto Natusch Busch (1979) y Luis García Meza (1980-1981)– con su presencia orgánica y militante dentro del país; si algunos dirigentes salían exiliados o caían presos inmediatamente se articulaba una nueva Dirección Nacional que asumía la conducción partidaria desde Bolivia. En ese largo período de 11 años dictatoriales tuvo varias Direcciones Nacionales Clandestinas (DNC): la DNC-1, conformada por Jaime Paz, Antonio Aranibar, seguidos por Oscar Eid, Alfonso Camacho, Ricardo Navarro y otros. Al caer preso Oscar Eid y otros miristas se constituyó la DNC-2, luego la DNC-3.

Después de la DNC venían las direcciones regionales, los frentes de masas, hasta llegar al último eslabón del militante de base, quien era parte de una célula de cuatro personas, generalmente con nombres falsos, y donde no existía contacto entre las células, pero sí una logística entre “correos” que permitían el funcionamiento nacional del MIR en clandestinidad, con algunas bajas regulares que caían presas, exiliadas o asesinadas.

En los años 80 empezó el declive, con la Perestroika (1985-1991) y la caída del Muro de Berlín (1989) todos los partidos de izquierda sufrieron divisiones internas, quedando ideológicamente situados en la derecha, el centro o la izquierda; el MIR no fue la excepción.

El MIR nació como una organización colectiva, las decisiones se las tomaba de forma democrática, practicaba el centralismo democrático.


*       Economista.

 

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