
Por Sergio Salazar Aliaga *-.
Existe un archivo fonográfico boliviano fundado por los músicos e historiadores de la música Isaac Rivera y Fernando Hurtado. El archivo se llama “Ajayus de antaño” y está especializado en discos de 78 RPM, encargándose de recuperar material desde 1910 hasta 1960, habiendo recibido varias donaciones importantes, primero la del Dr. Bernardo Fischerman con 80 discos de vinilo, y luego de la señora María Eugenia Montes, con 400 discos de carbón, entre música nacional e internacional. A continuación conversamos con Fernando Hurtado acerca de este archivo.
Archivo Fonográfico “Ajayus de Antaño”
“Después de una exposición que tuvimos con la Alcaldía nos dimos cuenta que los discos se estaban rompiendo. Gracias a eso surgió la idea de salvarlos, vimos que la mejor forma era pasarlos a casete o digitalizarlos, y salieron las primeras pruebas de digitalización con esos aparatitos antiguos que teníamos de los años 50, los tratamos de hacer funcionar con nuestras conexiones precarias, y lo conseguimos. Las primeras pruebas no resultaron bien, tenían mucho ruido, no sabíamos cómo hacer, la aguja sonaba demasiado, nos resultó muy complicado digitalizar.
Luego nos invitaron a la Cinemateca, donde trabajan dos amigas del Kinetoscopio Monstruo, quienes nos invitaron a musicalizar lo que ellas estaban rescatando, películas de los años 1910 a 1920, en el Archivo de la institución.
Han proyectado varias películas de 1910 y 1920, y querían que nosotros musicalizáramos con los discos de esa misma época. Hicimos unas presentaciones en vivo con cintas originales, poniendo ellos un proyector y nosotros la victrola. Fue una experiencia alucinante, tanto para ellas como para nosotros. Recreamos la forma en cómo se hacían las películas a principios de siglo, con victrolas que ponían discos como banda sonora, porque antes no estaba pegada la película a la cinta el audio, iban separadas, por lo que había que sincronizar el disco con la proyección al mismo tiempo. Todo era mecánico, más acústico, no había electricidad, era una cosa muy interesante.
Justo ahí fue donde las amigas nos dijeron que teníamos que digitalizar. El 1 de enero de 2014, después de varios intentos, logramos perfeccionar la técnica, obteniendo buen sonido, eliminando el ruido; ya teníamos idea de cómo ecualizar. Nos dimos cuenta que había distintos tipos de ecualizaciones en esa época; también variaba la ecualización dependiendo de la empresa disquera; incluso dependiendo de la velocidad, porque algunos no tenían la velocidad estandarizada (78 RPM).”
La Investigación
“Nuestras primeras digitalizaciones las subimos a Youtube, y surgió la necesidad de la investigación. Cada disco tenía una historia detrás, y muchas interrogantes acerca del cómo y por qué. Nos nació la necesidad de formarnos para poner el contexto de los disco, como el nombre del disco o de qué año era. Empezamos a buscar en libros (todos los libros de música escritos en Bolivia), y en ninguno se hablaba sobre la fonografía, solamente de la historia de la música o la música incaica o la música andina o la música autóctona o las biografías de los compositores, pero nadie hablaba sobre las disqueras o los registros fonográficos.
Empezamos a buscar en el periódico, fuimos a la Hemeroteca de la UMSA, a la Hemeroteca de La Paz, de la Alcaldía, luego al archivo de la Casa de la Cultura, fuimos a todas las hemerotecas y empezamos a encontrar noticias, cosas relacionadas a la fonografía y a los discos, a las empresas disqueras, a las primeras grabaciones; fue una investigación de cuatro años.
En 2015 se realizó un congreso de la asociación de estudios bolivianos en Sucre, que se llevó a cabo en el Archivo Nacional de Bolivia. Nos invitaron a presentar nuestra investigación en un simposio organizado por el IFEA y por unos investigadores del Perú que habían hecho lo mismo que nosotros.
En 2018 publicamos un artículo oficial que salió en el libro El vértigo liberal, de la carrera de Historia, aunque allí aparecemos todos los que hemos participado en 2018 en el congreso de AEB, que se realiza cada dos años. Nos invitaron a una mesa de Historia de Bolivia en sus diferentes aspectos, como minería, economía, cultura. Ahí entramos con música del periodo liberal, en la Guerra del Pacífico y la Guerra del Chaco.”
Patrimonio sonoro musical
“Nosotros dimos el siguiente paso: antes éramos coleccionistas, pero la idea de nuestro proyecto ‘Ayajus de Antaño’ ya no es esa, porque ahora se centra en el rescate de patrimonio sonoro musical boliviano.
A los archivos sonoros que rescatamos le damos valor como fuentes documentales, porque siempre se piensa que cuando se hace una investigación histórica lo único valioso son los documentos o los libros, aun cuando los discos encierran en sí mismo mucha información, como el material con que está hecho, el año, la matriz. Eso nos da gran información sobre la época, el lugar donde se ha grabado y un montón de cosas que pueden ayudar para la investigación de contexto. Nosotros tratamos de poner los discos como fuentes fonográficas, no fuentes bibliográficas.
Igual realicé un diplomado en México, en Patrimonio Sonoro y Audiovisual, impartido por Ibermemoria, que es la única institución a nivel regional que trabaja con archivos sonoros y audiovisuales. Ellos reúnen a los países de Iberoamérica donde hay fonotecas y cinematecas, que tienen archivos; muchos de los países no tienen fonotecas pero sí cinematecas. Acá en Bolivia no existe ningún archivo, mientras que en México, por ejemplo, existe la Fonoteca Nacional de México, que es la más grande e importante de Iberoamérica.
Un amigo que conocí en ese diplomado, Emiliano Maincke, de Argentina, quien también es investigador y músico, nos invitó a viajar a su país porque estaba organizando dos eventos: el primero, al que fui solo, era más de exposiciones y del rescate que hacíamos con ‘Ajayus de Antaño’; y el segundo, era el Congreso Latinoamericano de Sikuris, donde fuimos para exponer nuestra investigación acerca de las primeras grabaciones de sikuris en Bolivia.”
* Cientista político.

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