Por Elio Alberto Colque *-.
Durante décadas la ciudad de La Paz se ha caracterizado por ser una de las metrópolis del país, por no decir la única, en presenciar innumerables manifestaciones de organizaciones sociales, como sectores del Magisterio, minero, gremiales, cocalero, transporte, etcétera, en favor o en contra de una o de una serie de políticas que diseñan e implementan los diferentes niveles de Gobierno del Estado.
Parece una burla, pero estoy seguro que cada persona que se dirige al centro a estudiar, trabajar, tramitar o realizar alguna actividad personal se encarga, junto con tomar en cuenta el pronóstico del tiempo, de conocer qué tipo de movilizaciones o conflictos sociales podrían existir en cada jornada que perjudiquen sus actividades. Bolivia, al ser un Estado Plurinacional, también se caracteriza por tener una diversidad de organizaciones sociales con innumerables demandas.
No obstante, considero que más de una persona se ha preguntado sobre los efectos negativos de esas manifestaciones –como el paro, bloqueo o marchas– en la economía, y obviamente en la pérdida de ingresos de familias que dependen de sus actividades diarias para cubrir las necesidades más elementales.
Según un cálculo sencillo y estadístico aproximado, el año 2021 la producción total o ingresos del departamento de La Paz, representado por el Producto Interno Bruto (PIB), totalizó 11 mil 269 millones de dólares, mayor en 9,3% respecto a la gestión 2020. Pero si hubiera existido un paro de actividades con bloqueo en La Paz la pérdida representaría 31 millones de dólares por día, 157 millones por semana y cerca de mil millones por mes; cifras extremadamente elevadas. En un caso hipotético de un paro de actividades por un mes, la producción total del departamento en 2021 hubiera sido igual que la gestión 2020, es decir, no hubiera aumentado.
Si queremos ser más exquisitos en el análisis de las cifras, la pérdida por el paro en la actividad de comercio sería de tres millones de dólares por día, lo propio en la industria manufacturera. En la actividad de establecimientos financieros cuatro millones de dólares, en la administración pública siete millones y así sucesivamente.
Pero, ¿qué repercusiones tiene el paro de actividades, bloqueos y otros en las familias y empresas, además de la pérdida de ingresos por la reducción de sus ventas? Influyen negativamente en la cadena de suministro de los productos y principalmente en la destrucción de empleos directos e indirectos. Esto se manifiesta en una reducción de ingresos para el Estado por una menor recaudación tributaria y por tanto menor disponibilidad de recursos para educación, salud, servicios básicos, seguridad ciudadana, entre otros.
Finalmente, cabe señalar que las jornadas de paro de actividades, bloqueos, además de contribuir al desempleo postergan la reconstrucción de la economía que, como en el resto de los países, se encuentra sobrellevando los efectos negativos de la pandemia del Covid-19, la mala administración del gobierno transitorio y recientemente la guerra entre Rusia y Ucrania.
En fin, ¡desde hace décadas La Paz no está en paz!
- Economista.

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