febrero 2, 2023

El departamento de Santa Cruz es tierra de inmigrantes

Por Nayra Agreda *-.


El contexto de un departamento es el resultado de diferentes tiempos. Entender su ocupación histórica permite identificar los problemas sociales que sus pobladores van heredando y transitando. El presente artículo resume de manera muy concisa la ocupación no contada ni aceptada del departamento de Santa Cruz, desde el Plan Bohan, y la Marcha al Oriente hasta el día de hoy.

Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los Estados Unidos empezaron una guerra contra el comunismo. En Bolivia no existía una burguesía industrial, así que se vio en la tarea de crearla, para lo que inyectó recursos económicos en el Plan Bohan, identificando un alto potencial de producción agropecuaria en el departamento de Santa Cruz. “Sobre la base de este plan, el desarrollo del Oriente boliviano comenzó a marchar desde 1952, con la construcción de la carretera Cochabamba-Santa Cruz conectando por primera vez con asfalto el Oriente y el Occidente boliviano” (Carmen Dunia, 2003).

Se dieron muchos asentamientos fraudulentos a familias con poder político durante los gobiernos militares dictatoriales (1971-78 y 1980-82), y durante el gobierno neoliberal de Jaime Paz Zamora (1989-1993).

“Los sucesivos regímenes han utilizado los recursos financieros del Estado para ayudar a un grupo naciente de agricultores capitalistas y constituirlos en tanto que clase” (Susan Eckstein, 1983).

Por un lado, mediante acuerdos público-privados se creó los Fondos Ganaderos, para el desarrollo de la ganadería, pero en 1994 bajo la presidencia de Goni estos fondos fueron expropiados por la Federación de Ganaderos y constituyeron el Banco Ganadero. Por otro lado, para fomentar la agricultura cruceña se dieron créditos que superaron los 450 millones de pesos bolivianos, créditos que nunca fueron pagados y de los que hasta ahora nadie ha sido responsabilizado.

Tras la Segunda Guerra Mundial, a sugerencia de los Estados Unidos, Bolivia dio asilo a fugitivos nazis alemanes y a miembros de la Ustacha, partido fascista croata (sobre todo migraron hombres). Muchos vinieron al país con pasaportes de la Cruz Roja, con nombres falsos (entre ellos destacó Klaus Barbie), y como sacerdotes. Esto con la complicidad del Vaticano en el “Plan Ratlines” (líneas de ratas).

Para apoyar el Plan Bohan se subvencionó la instalación de campesinos extranjeros para que aportasen con conocimientos de agricultura, entre ellos: menonitas (provenientes de Canadá, México y Paraguay), italianos y japoneses (todos estos migraron con sus familias).

Los inmigrantes menonitas, considerados “radicales”, buscaron proteger sus principios religiosos, por lo que se asentaron como comunidad en lugares alejados del resto. Implantaron un modelo agroindustrial a gran escala orientado a la producción de granos. Según Adalberto Kopp (2015), más del 90% de las colonias menonitas se concentran en seis municipios de las tres regiones de mayor dinámica expansiva de la frontera agrícola cruceña: Pailón, San José de Chiquitos, San Julián, Cuatro Cañadas en el norte; y Cabezas y Charagua en el Chaco. Actualmente los menonitas tienen problemas con el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) por avasallamientos ilegales y las deforestaciones en tierras del Estado.

Los japoneses considerados comunistas fueron extraditados a los Estados Unidos y el resto se quedó estableciendo la Colonia Okinawa y la Colonia San Juan de Yapacaní e implementando una producción industrial sobre todo de arroz y de trigo. Estas colonias buscaron poder político estableciéndose como municipios; Okinawa I se estableció como municipio en 1998 y San Juan hizo lo propio en 2001. Sus respectivos alcaldes se han caracterizado por ser opositores al Gobierno.

Los inmigrantes campesinos italianos entendían la importancia de los vínculos familiares, por lo que dejaban a un hijo en su país de origen, para no perder el vínculo familiar y tener así los contactos para manejar el sector comercial de importación, respondiendo a la intensificación de la industria agrícola, que les permitió reproducir su capital y ser integrados en la clase alta de Santa Cruz. Hoy en día los descendientes de los inmigrantes italianos, si bien pueden codearse con la alta burguesía por su capital simbólico, ya no cuentan con poder económico. Actualmente pertenecen a una pequeña burguesía.

Los inmigrantes alemanes tenían fines político-militares y comerciales, fundaron las casas comerciales para importar productos destinados a la agroindustria del azúcar y para el tráfico armas y drogas. Su poder económico les permitió financiar golpes de Estado en Bolivia. En 1967, durante la dictadura de Barrientos, Klaus Barbie (“el carnicero de Lyon”) fundó la compañía marítima estatal, para encubrir el tráfico de armas y el narcotráfico. Barbie también fue promotor de torturas, secuestros y desapariciones en las dictaduras de Barrientos, Banzer y Luis García Meza. Al perder su poder político, estas familias, en su mayoría, se han convertido en una clase burguesa empobrecida.

Los migrantes croatas, con el fin de preservar su asentamiento y mejorar sus condiciones económicas, optaron por tener vínculos con la nueva clase burguesa cruceña, mediante alianzas matrimoniales. Como eran en su mayoría hombres, impusieron un modelo familiar patriarcal, donde el padre actuaba como la máxima autoridad y delega la administración controlada de su capital al resto del clan familiar. De acuerdo a un estudio sobre la identidad cruceña, “el clan familiar y su mutua cooperación todavía son algo natural para el cruceño y […] más bien se percibe como una protección para el individuo” (Cooperativa Cruceña de Cultura, 1986). Para la protección de su clase, los clanes familiares conformaron el Comité Cívico Pro Santa Cruz, que les permitió movilizar gente en nombre de Santa Cruz, con intereses económicos que solo beneficiaba a la burguesía de esta región.

Mientras la nueva burguesía era beneficiada con tierras y fondos económicos, los originarios de Santa Cruz no eran reconocidos como ciudadanos por ser indígenas; las tierras que habitaban desde antes que se fundara Bolivia eran consideradas como espacios vacíos que había que poblar. Hoy la Constitución Política del estado (CPE) otorga el derecho exclusivo al aprovechamiento de todos los recursos naturales renovables de sus territorios y al autogobierno local a los pueblos indígenas de Santa Cruz; pero estos no producen nada en sus tierras, han pasado de ser esclavos de la oligarquía cruceña a ser jornaleros de la agroburguesía; conformando el proletariado rural.

A partir de 1970 se dio una constante migración del Occidente al Oriente. A pesar de las tierras dotadas por el Estado y los millones de bolivianos inyectados a la clase burguesa, esta no pudo conformar una agricultura ni una industria eficaz. Por ese motivo, empezaron a vender las tierras que el Estado les había donado a la clase trabajadora (migrante del Occidente). Al no tener derechos plenos sobre muchas de estas tierras, su modalidad de venta fue a crédito de 10 años, sin brindar ninguna garantía legal, para evadir todo control del Estado.

Esta es la base de un capital inmobiliario no transparente que se encubre por los clanes familiares que, con la especulación inmobiliaria de por medio, obtienen mayores ingresos del capital inmobiliario que de la ganadería y de sus cultivos agrícolas. Este capital les ha permitido con los años ampliar sus esquemas de negocio, convirtiéndose en empresarios. Esta es la clase dominante de Santa Cruz, que actualmente está disputando su poder económico con la nueva burguesía aymara que cada vez tiene más peso en Santa Cruz.

Hasta el día de hoy se dan muchas inyecciones económicas al sector agrícola e industrial de Santa Cruz. Para incrementar la producción y tener autonomía alimentaria el Estado otorga subvención de hidrocarburos, créditos, divisas y asistencia técnica. El Estado hasta aún no ha iniciado un proceso de saneamiento riguroso para recuperar las tierras fiscales que están sirviendo para la acumulación de un capital inmobiliario no transparente que ahoga con deudas a la clase trabajadora que necesita acceder a una vivienda.

La clase trabajadora se encuentra subsumida con la idea del regionalismo y endeudada con el sueño de acceder a un bien inmueble. “Son una mano de obra que tratan de mantener cautiva por medio de un sistema de créditos, que ha transformado a los jornaleros en endeudados perpetuos” (Ibernegaray Ponce, 1981).

El capital cruceño se concentra en manos de clanes familiares vinculados en una clase social que se han convertido en empresarios, a través del capital inmobiliario generado con tierras y fondos del Estado. La privatización de los recursos del Estado boliviano es la base del poder económico de las cabezas que se encuentran representados por el Comité Cívico de Santa Cruz.


  • Arquitecta y urbanista.

2 comentarios en El departamento de Santa Cruz es tierra de inmigrantes

Deja un comentario