Por Claudia Miranda Díaz * -.
Al leer el título de esta columna inmediatamente nos imaginamos al departamento oriental del país, sin embargo, se refiere a un municipio de nombre Santa Cruz de la Sierra, ubicado en la provincia Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura, en España. Actualmente cuenta con 324 habitantes, según el último Censo de 2018. Anteriormente fue una provincia de la Corona de Castilla, y posteriormente pasó a pertenecer a España, cuando nació este Reino en 1556, como resultado de su poderío económico y político luego de “descubrirnos”.
¿A qué viene la referencia anterior? A que el fundador de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, Ñuflo de Chávez, nació en la localidad del mismo nombre en España, en el año 1518.
Recordemos que, tras el “descubrimiento de nuestras tierras por parte de Cristóbal Colón”, los “Reyes Católicos” para consolidar su invasión crearon dos virreinatos: el Virreinato de Nueva España (1535-1821), que comprendía los territorios de América del Norte (a excepción de Canadá) y Centro América; y el Virreinato de Nueva Castilla o del Perú (1542-1824), que abarcaba los actuales territorios de Sudamérica.
El Virreinato del Perú, al ser tan vasto su territorio, para una mejor administración colonial a partir del siglo XVIII fue dividido en dos nuevos virreinatos: el Virreinato de Nueva Granada (1739-1819), que controlaba los territorios del norte de Sudamérica, con capital en Santa Fé de Bogotá; y el Virreinato del Río de la Plata (1776-1811), que intervenía en los territorios del sur de Sudamérica, con capital en Buenos Aires.
Los colonizadores, convertidos en reyes de España, autorizaron “conquistar” nuestro territorio a diferentes personas. Fue Francisco Pizarro quien contó con este permiso en el territorio donde ahora se encuentra Bolivia; él fundó la ciudad de Lima en 1535 como capital del Virreinato del Perú, al que perteneció Bolivia hasta 1776. Fundado el Virreinato de la Plata pasamos a pertenecer a este, hasta nuestra independencia de España.
Ñuflo de Chavéz fue un explorador y conquistador español en Paraguay, en el sur del Brasil, en el noreste argentino y en el oriente boliviano. Llegó a este continente en 1540, con la armada de Álvar Núñez Cabeza de Vaca.
Todos los departamentos de nuestro país fueron refundados por los colonizadores españoles: La Paz (Nuestra Señora de La Paz, en búsqueda de paz); Oruro (derivado de Uru Uru, nombre de un pueblo ancestral); Potosí (deriva de la voz quechua “potoc”); Chuquisaca (deriva de “Chuquichaca”, de origen quechua), su capital Sucre, en homenaje al Mariscal Antonio José de Sucre (aunque reivindican el nombre de “Charcas”, que proviene de la nación charcas que habitaba en ese lugar); Cochabamba (proviene de los vocablos quechuas: “q’ucha” =llanura y “pampa” = llanura); Tarija (es una derivación de la palabra chiriguana “Tarai” o “Tarari” = tierra plana); Pando (en honor al presidente José Manuel Pando, militar que luchó en la Guerra del Acre), Cobija (en honor al puerto boliviano del departamento del Litoral); Beni (en homenaje al río Beni, proviene de la palabra “ben’i” del dialecto movima=pradera); Trinidad (en nombre de la Santísima Trinidad); Santa Cruz lleva el nombre del lugar de nacimiento del invasor español Ñuflo de Chávez, quien después de varias expediciones la fundó en 1561.
Comúnmente, cuando nace alguien para elegir su nombre se tiene mucho cuidado en función al futuro que se le depara; se cree que el nombre tiene gran influencia en su porvenir. En el caso de Santa Cruz es el único departamento que tiene un nombre extranjero, ¿será por esa razón que le cuesta asimilarse como un hijo de esta patria? ¿Y en vez de mirar hacia adentro, hacia sus orígenes indígenas, se identifica más con lo foráneo?
* Economista.

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