agosto 16, 2026

El falaz debate del mestizaje


Por Sara Valentina Enriquez Moldez -.


Recientemente se generaron polémicas alrededor de las categorías que se usarían dentro del Censo de Población y Vivienda, principalmente por parte de legisladores de oposición, quienes destacaban la idea de incluir la casilla de “mestizo” en la boleta. Sin lugar a duda, el debate sobre la consulta es una impostura de “intelectuales” (nótese las comillas) de la clase históricamente dominante en Bolivia. No obstante, no se puede negar que esta moción propuesta por dichos personajes haya tenido una buena aceptación en las mal llamadas “clases medias”.

Se afirma que el debate sobre el mestizo es una impostura intelectual de la clase dominante, porque al hablar de un mestizaje en contraposición al ser indígena se cae en redundancias absurdas, sin otro objetivo que el de la diferenciación de la otredad. Preguntarse si una nación es mestiza es como interrogarse si un pueblo tiene vínculos sociales. Es de conocimiento general que el denominador común dentro de las naciones, al menos latinoamericanas, es la heterogeneidad social, o sea, el mestizaje. Decir que se pertenece a una nación mestiza es como señalar que se pertenece a una nación humana; una tautología verdaderamente sin sentido.

Todas las identidades nacionales en la historia de la humanidad mutan sin pausas, porque en sí mismas son reflejos temporales de luchas hegemónicas ancladas territorialmente. Por eso, la manera más eficaz de comprobar la vitalidad de una nación es el cambio interno. Cuando una nación se queda estática es que ha muerto.

En ese sentido, el contraponer al indígena frente al mestizo es vil, debido a que por un lado el mestizo, al autoconcebirse como una identidad resultante de interacciones sociales naturales en toda la humanidad, se diferencia del indígena atribuyéndole un tipo de “pureza” que oprime, ya que implícitamente excluye a este sujeto de la característica fundamental de los humanos, que es la interacción social. En otras palabras, esta falsa diferenciación entre indígena y mestizo lo único que hace es restar humanidad a una gran colectividad de colectividades. Si se dice que los otros son “puros” es equivalente a decir que son sujetos fósiles propios de museo, destinados a la extinción.

Por otro lado, el mestizaje, tal como lo experimentan quienes lo defienden como categorización, resulta ser la muerte de la cultura, debido a que ningún mestizaje es equilibrado, sino el dominio de una identidad sobre otra, nunca es equitativo. En efecto, estas personas que migraron, por ejemplo, a Santa Cruz, quienes se conciben únicamente como “mestizas”, en realidad están subyugadas a la cultura de la clase dominante como negación de lo propio.

Esta categoría opresora es una forma de sentirse orgulloso de la alienación, como artefacto de diferenciación del otro para la demostración de pertenencia a una clase, que es la identidad material y evidente. El espacio nacional es un lugar donde se resuelven las relaciones históricas de poder o dominación. Entonces, el existir o el ser en este mundo solo puede hacérselo como ser en lucha y asumiendo la rebeldía de recordar lo que se es realmente.

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