noviembre 5, 2026

Música y Poesía

La música tiene una relación cercana con la poesía, paradójicamente son muy distintos en su origen, en el método y en sus procedimientos, pero hay muchos momentos donde la música desemboca en un universo poético y momentos donde la poesía se vuelve al universo musical.

La poesía nos entrega palabras ordenadas, mientras la música nos da el sonido, pero que lindo final cuando se mezclan entre palabras y sonidos, ambas trascienden para tener un verso rimado.

Muchas veces también son combinadas y muchos cantautores han acudido a las letras de los poetas para hacerlas música, entre ellos están, Oscar Alfaro, Jaime Saenz, Blanca Whiethüchter, Roberto Echazú, de algún modo estos poetas esperaban impacientemente ser musicalizados.

Entonces la música y la poesía siempre han estado íntimamente unidas, es un acervo cultural, de un pueblo, la poesía se expande y se traduce al público en la música, en el canto.

El otro día encontré dos libros de poesía de dos grandes de la música nacional, Oscar García Guzmán y Vero Pérez.

Elogio de las Cosas

Se podría decir que los haikus son un género poético de origen japonés compuesto por poemas breves de diecisiete sílabas, escritos en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente.

Pero un haiku es la que permite expresar las emociones del momento, en el aquí y ahora, en la cotidianidad del tiempo, metafísicamente es una herramienta terapéutica, por eso es que su traducción seria, Haiku = donde poder desnudar el alma para favorecer la recuperación.

Oscar escribe cincuenta haikus en tiempos de pandemia, en tiempos de encierro, de cuarentena, separación de los cuerpos, ya el comienzo describe todo, describe esa temporalidad, él dice: “Claustro en ascenso. Cesta de ropa sucia, latido escueto”, es un tiempo de autoevaluación, los haikus son herramientas psicológicas, un ejercicio, que por ahí hubiera ayudado a muchos, a todos, al mundo, tiene un efecto catártico y liberador, al final, termina y dice: “Morada del fin, arco y cuerda en desvelo, cajón cerrado”.

Permanent Damage

Permanent Damage es el primer álbum de estudio del músico escocés Joseph Traynor, conocido artísticamente como Joesef, música alternativa, pero también es el lanzamiento como poeta de la cantante Vero Pérez.

Es un poemario de su estadía en New York, es una ciudad que encanta, es una ciudad que le encanta, cada lugar parece fabuloso, cada lugar tiene un alma muy particular, muy propia, y literalmente cada poema que escribió son lugares mágicos para ella, son lugares donde frecuentaba, donde paseaba y le generaba algo, por ejemplo, está la estación del tren, un café, Central Park, la playa Rockaway que es donde vive la cantante Patti Smith, son lugares específicos, donde Vero escribe.

El diseño de la tapa y contratapa esta hecha por el cineasta Alejandro Loayza Grisi, la tapa es el puente de Manhattan y la contratapa Vero Pérez en una ventana, con medio rostro, llevando a la imaginación, llevándome a ese cuadro de tinta y acuarela de Augusto Crespín, “Odiar el amor”, inspirada en Roque Dalton “La ventana en el rostro”.

Vero nos presenta 33 poemas, uno más encantados que el otro, difícil de elegir un ganador, por ejemplo: The Rockaways “El silencio no existe, ya lo dijo Cage. El agua limpia y cura, hay que fluir lo dijo Lee… La vida no sirve si no se la sufre lo dijo Charly”.

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