
Esta es la tercera parte de la conversación que tuvimos con Pedro Pablo Silón, fundador y líder de la banda Oz. En la anterior nos habló de proyectos como la banda Gurú y la Orquesta Rodolfo Laruta y la Sonora Final Los Andes.
En este nuevo diálogo nos cuenta sobre el tributo a Soda Stereo con su banda Soda Cáustica, y sobre el tributo a Luis Alberto Spinetta. También se enfoca en su participación en la banda legendaria Wara.
La agrupación Wara (“la luz de la estrella”) cumplió 50 años. Sin duda alguna es una de más legendarias del país. Grabaron El Inka, su primer álbum, en 1973. Incluyó la participación de músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional. Dentro del grupo de coleccionistas es el disco más solicitado de la banda, además de estar muy bien evaluado.
Soda Cáustica y Spinetta
“En esta banda, con el Negro de Ugarte y Teto de Ugarte, hacíamos tributo a Soda Stereo. Antes de irme a Argentina, en 2003, esta banda hizo el primer homenaje dedicado a Gustavo Cerati. En 2013 le pregunté al Negro si quería relanzar el homenaje, aceptó, y es así que hicimos unas giras por toda Bolivia. En esa gira se sumó Marco Marciel (cantante y bajista de ElectroShock) e hicimos fechas muy lindas, la verdad que fue una gran banda.
El año pasado armé una banda para hacer tributo a Luis Alberto Spinetta (el Flaco), que viene de esa misma veta. Es algo en lo que creo firmemente. Hay dos cláusulas para hacer un tributo: la primera, tienes que ser súper fan para saber lo que estás haciendo, no hay que hacerlo ‘de rocola’; segundo, que tengas obra propia, porque no puedes hacer eso mucho tiempo, uno tiene que crear también. En ambos casos cumplíamos, con dedicación y con concepto.”
Wara
“El año 2015 me contactó Nico Suárez, que estaba como director musical y productor del último disco de Wara que se llama Kimsaqallqu. Me preguntó si quería hacer voces junto a Benjo Chambi. Nico quería que acompañemos a Dante Uzquiano para apoyar un poco. Para mí era un sueño hecho realidad hacer voces con Wara. Como me crié mucho tiempo afuera de Bolivia, me perdí momentos claves de muchas bandas, pero me acuerdo que cuando estaba viviendo en Buenos Aires buscaba música en Parque Rivadavia, y entre los MP3 había Wara. Me parecía buenísimo que haya una banda boliviana. Allí lo compré, me parecían muy legendarias.
El año 2008, de pasada por Bolivia, en una vacación, los vi en el boliche El Ojo de Agua. Me hicieron volar la cabeza.
Cuando me invitaron, grabé las voces, y también estuve en las presentaciones en el Teatro Municipal y en el 6 de Agosto, que eran presentaciones dobles. En la presentación en el Teatro 6 de Agosto no se presentó Dante, y nos hicieron cantar a nosotros, a Benjo, a Vero Pérez y a Diana. Fue la primera vez que canté como voz principal con Wara. La segunda noche ya lo preparamos un poco mejor. El primer día nos sorprendimos.
Después entró Adalid Cotjiri, que tiene un gran alcance vocal y que fue vocalista durante varios años. Más o menos un año después ellos tenían que ir a Estados Unidos por una gira, pero Adalid no tenía visa, entonces me invitaron a mí. Como ya habíamos tenido una experiencia previa, en 2016 voy a la gira de los Estados Unidos, una experiencia maravillosa, fuimos por varias ciudades.
Ambas experiencias, tanto la de acompañar en voces como ser la voz principal, fueron muy cortas.
Una anécdota de una de las giras fue conocer al otro cantante, que ya se retiró, David Portillo. Acaba de sacar su nuevo disco solista. Se hizo a un lado de Wara. Pudimos compartir todo este año. Se ha creado una hermosa amistad, es un músico increíble y un maestro de la vida. Además, la idea de Wara era poner a dos vocalistas de extracciones distintas y que se maten entre ellos, pero no esperaban que construyamos una amistad relinda.
Uno de los privilegios con Wara ese año ha sido conocerlo a Portillo y también estar con leyendas de la música boliviana como Omar León y Carlos Daza, que están en lo más top de nuestra música, son leyendas, tienen 50 años de tanto que contar. Después en el escalafón viene Rolando Encinas, director de Música de Maestros, es uno de los mejores quenistas de este país. Ahora está en Japón, uno aprende mucho de él. Por supuesto Fernando Jiménez, la zampoña de oro, es uno de los mejores zampoñistas que habido. Es un privilegio estar con estos cuatro maestros, y no solamente son ellos, sino toda la familia extendida, Alejandro Huanca es una maravilla de charanguista, Kicho Jiménez, que no siempre está, además es uno de mis mejores amigos. Es compartir con músicos de primerísimo nivel.
Puedo decir que soy el feto de la banda, incluso son mayores que mis papás. Al principio uno piensa: ‘tengo 22 años de carrera encima’. Hice un par de trabajos buenos, pero en el concepto de Wara, en el nivel, soy un feto.
Incluso es un acto de humildad. Cuando te hacen notar algo los maestros uno siempre termina diciendo: ‘sí maestro, estudiaré mejor esta parte’. Es distinto, no los puedes mandar al cuerno porque te hacen notar alguna que otra equivocación. Por ejemplo, en Oz o en cualquier otro proyecto uno se pone como que a la defensiva, como el que sabe todo; pero digamos que Rolando Encinas te hace notar alguna falla, o que has cantado mal una cueca, es otra cosa. El lunes uno viene practicado, mejorado, te ubica donde estás realmente. Yo puedo cantar perfectamente un funk o un tema metalero, pero no tenía ni puta idea como se canta un huayño. Tengo que aprender.
Ahora me siento más listo para poder sacar mi propio material como solista, ha sido una escuela que no esperaba.”
Revista
“Fui director de la Revista Bang!, y antes trabajaba en la revista Metro. Hice muchas entrevistas lindas. Algún día reuniré todos esos escritos, hay mucho que contar.”

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