agosto 20, 2026

Los “26 de junio” que no dejarán de ocurrir


Por La Época-.


El uso del acelerador para provocar el acortamiento de mandato del presidente Luis Arce no ha cesado. Todo lo contrario, hay señales inequívocas de que se va a incrementar la velocidad. A pesar de que el intento de golpe militar no prosperó, los actores políticos, algunos con base social, lejos de inmutarse ante el riesgo de una ruptura del orden democrático, lo que están haciendo es desarrollar una presión sobre el Gobierno para evitar que tenga algo de respiro.

Por tanto, aunque no exista un comando central o dirección única para conducir la caída del presidente Luis Arce antes del cumplimiento de su mandato constitucional (noviembre de 2025), una convergencia de acciones impulsada desde varios frentes puede aportar, aún sin que algunos lo pretendan, a la materialización en lo que va del año de ese objetivo claramente antidemocrático.

Ante los hechos del 26 de junio, una reacción sensata y responsable de la oposición tradicional y también de la facción evista, que asume posiciones políticas de derecha desde hace varios meses, debería caracterizarse por ser cuidadosa no con el Gobierno, al que es lógico se opongan, sino respecto de un orden democrático. Cualquier exceso puede derrumbar el edificio.

No hay que ser brujo ni adivino para apreciar que detrás de muchos “micro” conflictos y de legítimas reivindicaciones sociales o locales existen actores políticos que no les interesan esas demandas y que solo se apoyan en ellas para tensionar mucho más la situación política, para debilitar al Gobierno y, si pueden lograrlo, para obligar al presidente Arce a que adelante las elecciones.

Por si fuera poco, basado más en especulaciones que en hechos rigurosamente interpretados, el presidente del Senado es el principal impulsor de una comisión legislativa para investigar lo que sucedió el 26 de junio, pero cuya motivación no es establecer la verdad histórica, sino seguir socavando al gobierno legítimo, sin percatarse que al mismo tiempo se debilitan a sí mismos.

Estamos señalando, por tanto, que el Gobierno va a continuar enfrentando ataques y bloqueos desde todos los frentes, incluyendo obviamente la agresión de factores de poder como los Estados Unidos, y que no hay que ser ingenuos como para pensar que las acciones no están calculadas.

Ante esos peligros para la continuidad del Gobierno y del Proceso de Cambio lo que se requiere es que se hagan ajustes en todos los campos y que la movilización social sea lo fundamental para derrotar a los planes golpistas. El Ejecutivo y los movimientos sociales deben hacer un golpe de timón que haga posible atenuar los ataques opositores que no van a cesar.

Todavía habrán varios 26 de junio. Sus formas serán militares o civiles de acuerdo al momento concreto. Los habrá como intento de consumar los planes opositores, pero también los puede haber como victoria popular. Todo dependerá de la correlación de fuerzas y de lo adecuado de las tácticas a emplear.

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