
Por Luis Oporto Ordóñez * -.
José Santos Vargas: escribano de vocación, escritor nato y guerrillero comprometido
José Santos Vargas nació en Oruro el 28 de octubre de 1796; falleció circa de 1853. Hijo de Blas Mariano Vargas, Capitán de Caballería de los Ejércitos Reales, Escribano Público de Cabildo, Gobierno y Guerra, y de María Guadalupe Medrano, quedó huérfano de madre en 1802 y de padre en 1804, pasando a cargo de su tía abuela Gregoria Díaz y luego de su maestro de primeras letras, albacea y tutor, José Jacinto Quevedo. En noviembre de 1811 las tropas patriotas de Esteban Arze tomaron Oruro: ante la represión realista huye hacia los valles cochabambinos, donde permaneció hasta septiembre de 1814 como sirviente doméstico y secretario de cartas. Al conocer a su hermano Andrés Vargas, cura guerrillero, quien llevaba un diario, decide incorporarse a la guerrilla. Se incorporó a la guerrilla a los 18 años de edad, con decisión, convicción, vocación y marcado interés en experimentarla y relatarla, aun arriesgando su vida: “ansioso estaba yo de ser patriota, mucho más con la intención de saber y apuntar lo que sucediese. Ello es que me entropé por ser más testigo ocular de los hechos”.
La guerrilla de Ayopaya fue la última que sobrevivió y contribuyó decisivamente en la independencia de Bolivia. Durante su experiencia guerrillera escribió su célebre Diario histórico de todos los sucesos ocurridos en las provincias de Sicasica y Ayopaya durante la Guerra de la Independencia americana; desde el año 1814 hasta el año 1825, que concluyó en 1852.
Valor historiográfico de “un Diario de guerra único en su género”
Es un testimonio extraordinario, una radiografía de la guerrilla, “por su minuciosidad en detalles de toda índole constituye una aproximación microscópica a esta lucha”. Corresponde a una categoría de diario de guerra personal y voluntario, con el propósito de informar y comunicar (primordial estímulo) para “que se sepa en la posteridad de los sucesos de la lucha, para que se sepa cuánta sangre, cuántos esfuerzos, cuánto valor y heroísmo cuesta a la Patria su libertad, para saber apreciarla mejor, conservarla y respetarla”.
- Mendoza afirma que el Diario es único en su género: “por su alcance temporal dentro de la guerra de independencia hispanoamericana, por la condición netamente social y cultural del autor, por su punto de vista y su ejecución, es un libro sin par, absolutamente en la bibliografía del tema en todo el mundo. Abundan, ciertamente, los diarios de guerra de jefes y oficiales, y los hay también de soldados, en conflictos bélicos regulares, pero, reiteramos, el caso de un diario de guerra de un soldado en condición popular en una guerra popular, irregular y nacional, escrito en lenguaje popular y con ideas y sentimientos populares, es, lo repetimos, único”.
El valor historiográfico y archivístico del Diario se evidencia porque fue escrito por un protagonista y testigo de los hechos de la guerrilla, de hechos que averiguó y fue testigo desde su puesto de Tambor Mayor (1815), Subteniente de Granaderos (1816), Teniente de Caballería (1819), Capitán (1821) y Comandante (1823): “mi trabajo nada contiene que no sea la pura verdad harto notoria para mis contemporáneos y para los pocos que acaso se dedican al importante estudio de nuestra historia. Además, tal es la fidelidad de mi diario que puedo asegurar francamente no carecer él de hecho alguno interesante ni de los que puedan denominarse accidentales”.
Varios pasajes de su Diario fueron averiguados y escritos después de la guerra. Sus intentos de publicar su obra fracasan. Santos Vargas presenta su Diario al general Manuel Isidoro Belzu, le pide un premio y se lo dedica, sin éxito. Desalentado, vaticina el futuro de su obra: “quedo con el consuelo de que en los siglos venideros [mi Diario] saldrá a luz cuando no sea en este, y en todo el hemisferio americano”.
Se retira al cantón Mohoza, doctrina de Santiago, parcialidad Urinsaya (departamento de La Paz), lugar recóndito donde se convirtió técnicamente en indio, adscribiéndose en el Ayllu Vilacha en calidad de originario y contribuyente al fisco, junto a su esposa Juana Rodrigo y sus hijos.
Ediciones del Diario de guerra, inscripción en la Memoria del Mundo
El valioso manuscrito, acopiado inicialmente por Samuel Velasco Flor, pasó a poder de Ernesto Otto Rück, colección adquirida por el gobierno para la Biblioteca Nacional en 1913. Sin embargo, la segunda versión completa del manuscrito no había ingresado con las demás piezas documentales y bibliográficas de la Colección Rück al momento de su adquisición, pese a figurar en el catálogo de 1898. Recién en 1963, a 50 años de la adquisición de la Colección Rück, el Diario fue recuperado y adquirido de la familia Costa du Rels-Urriolagoitia, mediante Resolución Suprema de 24 septiembre 1963, gracias al empeño y gestiones de Gunnar Mendoza, director del ABNB. El Dr. Gustavo Barrero, Fiscal de Partido del Ministerio Público; Eduardo Arce, de la Contraloría Departamental; y Dr. Atanasio Rojas Plata, Notario de Gobierno, Hacienda y Minas, verificaron “el ingreso, existencia, integridad, estado de conservación” del “Diario histórico de todos los sucesos ocurridos en las Provincias de Sicasica y Ayopaya” escrito por José Santos Vargas en 1852, mediante Acta de Comprobación, de 28 de octubre de 1963.
Existen dos versiones del Diario por el mismo autor. La primera, trunca (1816-1821), fue publicada en tres entregas en la revista Universidad de San Francisco Xavier (“Una crónica desconocida de la guerra de Independencia altoperuana: El Diario del Tambor Mayor Vargas”: 37-40, 1951; 41-42, 1952) y luego como libro (Tambor Mayor Vargas. Diario de un soldado de la Independencia altoperuana en los valles de Sicasica y Hayopaya 1816-1821. Sucre: Universidad San Francisco Xavier, 1952). La segunda, completa (1814-1825), publicada por editorial Siglo XXI (Diario de un comandante de la Independencia Americana 1814-1825. México, 1982), ambos con valiosos estudios de G. Mendoza. Editorial Plural y el ABNB publicaron una segunda edición, con notas inéditas de Gunnar Mendoza, ilustraciones (mapas, dibujos, fotografías), más un CD, con la dedicatoria: “A la memoria de don Gunnar Mendoza, descubridor de los diarios de José Santos Vargas”. En 2016 la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia publicó una nueva edición con un estudio introductorio del historiador aymara Roger Mamani.
El célebre Diario fue inscrito por el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, en 2009, en el “Registro Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco”, con lo que alcanza el máximo reconocimiento de documento esencial para comprender la historia de la Guerra de la Independencia.
- Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas y docente titular de la carrera de Historia de la UMSA.

Leave a Reply