
Por José Llorenti (Cientista político)-.
And I’m proud to be an American, where at least I know I’m free.
(“Y estoy orgulloso de ser estadounidense, donde al menos sé que soy libre.”)
Lee Greenwood
No es novedoso que algunos actores políticos bolivianos viajen a los Estados Unidos a organizar planes para Bolivia; al contrario, es una práctica común en la historia boliviana que ciertas dirigencias políticas, empresariales y académicas decidan el futuro del país en otro país. Sucedió antes y sucederá después, porque siempre habrá alguien que deseé hacerlo, ¿quién no quisiera viajar a los Estados Unidos con todo pagado a charlar de lo que pasa en Bolivia mientras se disfruta pasear por las calles casi-sucrenses de un Boston con mucha mística colonial o por sus malls un poco más grandes que el Ventura Mall de Santa Cruz pero no tan grandes como los de Miami?
Generalmente, desde la izquierda tradicional, se usa la frase: “fueron a recibir órdenes”, lo que probablemente sea cierto; y desde la derecha, generalmente salen vociferando: “¿acaso los masistas no pedían órdenes a Venezuela o Cuba?”. Como dijo precisamente la historiadora Sayuri Loza: “¿qué cosa habla Evo? Si él iba a Cuba y Venezuela (…) toda la vida se iba a bajarse los pantalones”, dejando entrever que quienes viajaron a los Estados Unidos hace unos días “también fueron a bajarse los pantalones”. Sea o no un exabrupto lo que dijo Loza, termina dando la razón a la izquierda que criticó el viaje a los Estados Unidos.
A la cita organizada por el tecnofeudalista bolivarista Marcelo Claure también asistieron candidatos a la presidencia, quienes según declaraciones de analistas como el stronguista Gonzalo Mendieta –que también fue a Boston– dijo: “Bolivia 360 Day fue un evento de aprendizaje y una celebración de la diversidad y el diálogo para crecer y ser creativos”.
A esa celebración de diversidad, o como se diría en los Estados Unidos, celebration of diversity, también asistió la alcaldesa alteña Eva Copa, quien fue a tender puentes (según sus propias palabras), o como dice la canción de Elvis Presley “Like a bridge over troubled water / I will lay me down” (“como puente sobre aguas turbulentas / me acostaré”). Y sí… tender puentes en aguas turbulentas suena bien, al menos en la canción de Elvis.
A la cita asistió el periodista Andrés Gómez, quien fue muy duro y no tan amable –como Mendieta– al definir el evento, cuando dijo: “los candidatos en el Bolivia 360 Day repitieron discursos vacíos sin explicar cómo enfrentarán la crisis ni con quiénes”. Duras palabras del periodista, quien probablemente regresó de los Estados Unidos cantando: “Born in the USA / I was born in the USA / I was born in the USA / Born in the USA” (“nacido en los Estados Unidos / nací en los Estados Unidos / nací en los Estados Unidos / nací en los Estados Unidos”), de Bruce Springsteen, pero con mucha molestia con sus compañeros de viaje.
Y, por supuesto, asistieron Samuel Doria Medina, Jaime Dunn y Manfred Reyes Villa, entre otros, quienes conocen bastante bien los Estados Unidos y no perdieron la oportunidad de acercarse a Marcelo Claure, un millonario estadounidense que nació en Bolivia y que no termina de construir el Estadio del Club Bolívar hace 15 años.
Quizás la frase más importante la dijo Toribia Lero Quispe, quien señaló que esos dos días en Boston fueron para ella como “un diplomado”. Ojalá las universidades de Bolivia aprendan de esa experiencia y puedan hacer ese tipo de diplomados de 48 horas.
De todas maneras, sea como sea, yo hubiera querido ir a los Estados Unidos con todo pagado. Ojalá, en alguna ocasión, Marcelo Claure me invite a viajar a su tierra, pero para ir a Wrestlemania, para ir a un concierto de rock, a Disneyland o a New York a ver los edificios donde columpia Spiderman, pero no para definir el futuro de Bolivia, para eso hay mejores lugares como, digamos, no sé, quizás… ¿Bolivia?
En fin, como dijo alguna vez la canción de apertura de Hulk Hogan: “I am a real American / Fight for the rights of every man” (“soy un verdadero estadounidense / luchar por los derechos de todo hombre”). Solo que cuando la canción de Hogan dice “rights of every man” (“derechos de todo hombre”), no se refiere a los derechos de las y los bolivianos… pequeño gran detalle que quizás los viajantes a Estados Unidos lograron olvidar en el transcurso de su viaje.
Finalmente, concluyo este pequeño relato con una anécdota contada por el doctor en Ciencia Política de Harvard, Atilio Boron, cuando se encontró con Henry Kissinger al salir de un evento protagonizado por el propio Kissinger sobre “Política Externa en los Estados Unidos”. El argentino se quedó atento a escuchar al profesor Kissinger sobre política internacional, y al finalizar su clase le preguntó: “profe, ¿por qué no habló de América Latina”?, y Kissinger contestó: “para nosotros América Latina no es un tema de política externa, sino de política interna”.
God Bless America.

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